A contramano de la realidad

Alvaro Vero

Un día sí y otro también, vemos y escuchamos a los “sacerdotes del odio” (es decir a los integrantes de nuestra izquierda criolla y vernácula), en sus discursos y manifestaciones contrarias a nuestro actual gobierno, expresar permanente y sistemáticamente frases y términos ofensivos y denigrantes, la mayoría de las veces sustentados en mentiras o disfrazados de verdades a medias, como por ejemplo decir que este gobierno tiene o mantiene visos de “autoritarismo”, “que no estaban preparados para gobernar” o que “este modelo ha fracasado”, entre tantas otras cosas.

Es obvio, para cualquiera que esté medianamente informado comprender, que toda idea, intención o manifestación contraria a que la izquierda, pueda lograr avanzar hacia el socialismo, será tomado al menos, como una actitud “autoritaria” y por todos los medios accionará su aparato de propaganda para intentar descalificar, acusar o inducir al error, para así lograr confundir a la población y de esta forma instalar la desconfianza, como un arma certera, siempre utilizada para el logro de sus objetivos.

Es más, todo esto es parte fundamental de su guerra cultural en la cual, la verdad que no es su verdad, no es la verdad, imponiendo así una permanente desinformación, creando la confusión necesaria e imprescindible para poder elaborar luego nuevas interpretaciones de la realidad lo que todos conocemos como “el relato”, que una vez instalado en el inconsciente colectivo es muy difícil de combatir.

¿Entonces que es la realidad para la izquierda?… Al igual que la valoración sobre la verdad, la realidad, solo es realidad si es la realidad que ellos proponen.

Por si no queda claro: se define realidad como la existencia verdadera de algo o alguien.  Podemos también decir que es la manifestación de hechos que son pasibles de ser percibidos y valorados en un tiempo y espacio específico.

De tal forma que todo pasa por la percepción y la valoración que se hace de cada hecho, cosa, persona o circunstancia, para así llegar a una conclusión, la cual dependerá, de la forma en que cada individuo percibe y valora esa realidad.

En síntesis, las realidades no se pueden alterar, pero si se puede modificar la forma de percibirlas.

La manera de hacerlo es muy sencilla, modificando, alterando e instalando una diferente escala de valores en los individuos, así podemos entender que, ante una y solo una realidad puedan existir percepciones diferentes.

Ejemplo del origen o causa, del cambio de valores en los individuos según su percepción: 

El liberalismo se puede sintetizar que está basado en: el gobierno limitado, el libre mercado, la libertad de asociación, la libertad personal, la libertad de pensamiento, la defensa de la propiedad privada, autonomía contractual, la igualdad jurídica y la superación del individuo, mediante su esfuerzo.

Mientras que el socialismo marxista: es una teoría, que promueve un método de análisis y síntesis socioeconómico, que interpreta la realidad y la historia.

Y que considera que las relaciones de clase (léase lucha de clases) debe ser una manifestación generalizada, que en si promueva y genere un conflicto social permanente, configurando así lo que ellos denominan como: “la partera de la historia”.

Haciendo de este conflicto generalizado, una eterna y permanente lucha, que agita y promueve un avance real, sistemático y efectivo, hacia el socialismo.

Entonces ante esta gran diferencia, entre los que ven la realidad de una forma o de otra, podemos inferir, que quienes luchan denodadamente por alcanzar un sistema de gobierno socialista, entiendan, vean y crean necesario imponer su realidad.

Aunque ello signifique y represente distorsionar, modificar, tergiversar, mentir o necesariamente cambiar la forma de ver la realidad.

De allí nuestro título: a contramano de la realidad.

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