A lo Figari

Daniel Manduré

Recuerdo cuando, hace ya unos cuantos años, a mis hijos en edad escolar le mandaban como tarea domiciliaria describir las diferentes formas de denominación de esta semana que ya va finalizando.

Denominándola en forma oficial por la ley 6997 de octubre de 1919, cuando se separa la iglesia del estado, como Semana de Turismo.

Sería de una gran necedad no reconocer que aún muchos uruguayos motivados por profundas creencias religiosas la denominan Semana Santa.

Aunque también están aquellos que la llaman Semana Criolla, por ser una semana que acerca la cultura gauchesca y la más rica tradición de tierra adentro a la capital.

Pudiendo además referirse en estos días a la Semana de la Vuelta Ciclista, por esa histórica carrera que recorre las más diversas rutas del país llevando el deporte a cada rincón desde 1939.

Incluso, tal vez los más jóvenes, como lo hemos escuchado y que mis hijos ya lo incluían en sus tareas domiciliarias dentro de esa diversidad de nombres, como la Semana de la Cerveza, haciendo mención, más allá de su peculiar nombre, a un multitudinario evento de origen sanducero que ya va por su 55ª edición y que promueve una vasta actividad musical, gastronómica y sociocultural en general.

Vivimos en un país laico, con la libertad de creer o no creer. De apoyar nuestra vida en creencias religiosas o de creer que nuestra fe pasa por otro lado. Tenemos la libertad de denominar esta semana por su nombre oficial, como en mi caso prefiero hacerlo o elegir de acuerdo a nuestras creencias o costumbres la forma en la que nos haga sentir más cómodos. Vivimos en un país de hombres libres, con un estado que declara y garantiza la amplia libertad de cultos y que deja claro además, que el estado no profesa religión alguna.

Lamentablemente a veces parece que esta semana para algunos también ha sido motivo para buscar divisiones. Los que pretenden llevarnos casi que a los empujones hacia un lado o hacia el otro. De un lado los que dicen que si no le das a esta semana un contenido religioso, si no seguís el mandato divino, no tendrás salvación. Por el otro los que acusan a quienes han decidido vivir la semana aferrados a sus creencias religiosas poco mas que de discapacitados intelectuales.

Esa ya reiterada forma de visualizar la vida en blanco y negro, desde los extremos, de no aceptar y agredir el pensamiento del otro. Por el solo hecho de pensar diferente. Desde posturas que, de solo escucharlas, agotan, cansan. Desde un dogma que asfixia, desde un lado y a veces desde el otro.

Por ello cuando me preguntan como se debería vivir esta semana, respondo: a lo Figari.

Ese gran pintor, escritor, político, ese abogado que eligió luchar por la causa de los más débiles. Pero también ese filósofo, ese hombre de acción y de ideas que era por sobre todas las cosas un librepensador.

Gran crítico en muchos aspectos con la iglesia, con varios de sus postulados y sus preconceptos. Con duras manifestaciones hacia los lujos monárquicos del Vaticano, que describió a la perfección desde su ensayo filosófico: “Arte, estética, ideas”

Eso no le impidió ser un hombre con mirada libre, amplia, flexible y abierta y desde allí y con gran respeto dedicar parte de sus obras a imágenes de un alto contenido religioso. Nunca desde el sarcasmo, la ironía ni el humor, siempre con respeto por el que piensa diferente.

Con imágenes que recogían un alto valor simbólico para el creyente y de un hondo recogimiento.

Pintó esas obras en forma magistral, tomando en ellas cada detalle que le parecía relevante.

Un día se fue para Pando y se instaló allí en 1919 para asistir a la celebración de un domingo de Pascuas, se fue un día antes, debía entender para pintar.

Sus firmes creencias, sus posturas contrarias a lo religioso y a la iglesia no fueron obstáculo para entender y sobre todo respetar a quienes pensaban tan diferente a él. Esa es la forma.

Una semana para vivir desde sus propia creencias, con su propia fe y sus valores, que en algún punto deberían ser los mismos para todos.

Feliz Domingo de Pascuas para los creyentes.

Por el camino de Figari, desde el respeto, la libertad y sobre todo, desde la tolerancia.

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