¡A votar, muchachos!

Fátima Barrutta

Es un gran día para el Batllismo y para el Partido.

El 5 de noviembre los jóvenes colorados de entre 14 y 30 años están votando en todo el país.

Tal vez la mejor síntesis del entusiasmo cívico que nos une la hizo el presidente Sanguinetti, en un mensaje filmado que circula en estos días: “A votar muchachos, y los veteranos, a acompañar”.

No es una instancia electoral más en la definición de equilibrios internos. Es mucho más que eso. Es la puerta de entrada de los jóvenes colorados y batllistas, los que aportarán su savia nueva para continuar y profundizar el legado de sus mayores.

Es la continuidad de un pensamiento identitario que ha convertido al Uruguay en ejemplo de consolidación democrática a nivel mundial. Y hoy más que nunca, esa continuidad debe ser defendida y estimulada. Porque vemos en países vecinos procesos crecientes de radicalización ideológica: más allá de la vergonzante situación de tres dictaduras execrables (Cuba, Venezuela y Nicaragua), las urnas han determinado experimentos de izquierda en Chile, Argentina, Perú y Colombia, que en mayor o menor medida, vienen haciendo agua y generando descontento popular. Volantazos electorales de extremo a extremo en Brasil. Y ni qué hablar del ascenso de las ultraderechas en Italia y Suecia, por poner dos ejemplos recientes, que parecen poner en duda el camino socialdemócrata que en otros tiempos Europa supo cultivar y promover a escala mundial, con figuras de la talla de Francois Miterrand y Felipe González.

En ese inquietante contexto internacional, Uruguay debe cuidar su republicanismo liberal, esa combinación virtuosa de respeto por las libertades e inclaudicable vocación de justicia social. Y esto no se logrará formando ejércitos de trolls en las redes sociales, que dediquen tiempo y energía a estigmatizar al adversario.

Lo que se necesita es una nueva generación de dirigentes políticos que asuma el compromiso socialdemócrata y republicano del Batllismo, aggiornándolo y convirtiéndolo así en el mejor antídoto contra cualquier totalitarismo, sea de izquierda o de derecha. Que den la cara en cada barrio, mostrando en los hechos su vocación de servicio al prójimo.

Por eso la elección juvenil de hoy es tan importante.

En 2004, el hoy diputado Ope Pasquet escribía un texto inaugural de esta gran movida cívica que hoy volvemos a celebrar:

 “¿Qué espacio le ofrecemos al joven que quiere acercarse al Parido Colorado?

Si pertenece ese joven a una familia que tenga alguna vinculación social, va a poder acercarse a un senador, a un diputado a algún ministro, y de esa manera, oblicuamente, va a poder enterarse de algunas cosas. Pero si no tiene ese privilegio, y más aún, si vive por ejemplo en el interior del país, ¿cómo se vincula a nuestra colectividad? ¿Cómo aprende lo que ha sido el Batllismo, lo que es hoy, lo que quiere y lo que se propone? ¿Cómo muestra sus talentos y su aptitud para la política si los tiene? ¿Dónde puede mostrarse?

 ¿Qué espacio le ofrecemos?”.

Con esa aguda reflexión de Ope nació esta iniciativa de elecciones juveniles. Y hoy, como en 2007, 2010, 2012 y 2017, la respuesta a sus preguntas está en las urnas.

Entre los jóvenes colorados se vive una saludable efervescencia electoral, con representaciones de diversos sectores, en un entorno que no es simplemente competitivo: es la reafirmación colectiva de un sentimiento colorado que rebrota en todo el país, para marcar a la ciudadanía un camino de concordia y progreso.

Al respecto es muy claro el presidente Sanguinetti en su mensaje de estos días: pide a los muchachos que voten por la lista de su preferencia, aquella que tal vez integra su amigo…

Lo importante es que participen.

Que comprendan su responsabilidad histórica en la continuidad de un republicanismo que tanto bien ha hecho al país, sacándolo de dictaduras y crisis económicas, y poniendo freno a quienes, desde la izquierda, sueñan con fantasías colectivistas ajenas al sentir de las mayorías ciudadanas.

El Batllismo sigue de pie, como un bastión de libertad y justicia, en una región y un mundo convulsionados, donde el relativismo cultural e ideológico hace estragos en la calidad de las democracias.

Defendámoslo juntos y hagámoslo crecer.

¡A votar, muchachos, y los veteranos, a acompañar!

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