Aquellos llamados agitadores…

Miguel Lagrotta

Desde la constitución de 1934 se ha reconocido la actividad gremial en nuestro país. Esto se ha mantenido a lo largo de toda la evolución constitucional. El artículo que lo consagra era el 57. En la reforma del 66 se mantuvo sin cambios pero con el agregado que la ley reglamentaría el derecho de huelga, cosa que no se llevó a cabo. La realidad es que los sindicatos se movieron con absoluta libertad y con casi ninguna vinculación jurídica nacional. Nadie discute la libertad sindical y el deber constitucional de protección a la misma. Pero también es indiscutible que un gobierno electo democráticamente sea sustituido por un sindicato. Ya sea en la búsqueda de acuerdos permanentes que esconden un cogobierno no logrado por la vía electoral o directamente por la realización de paros estratégicamente conformados. Desde fines del siglo XIX, de aquellos agitadores inmigrantes

mayoritariamente anarquistas que el batllismo defendió sosteniendo que jamás promovería una ley que limitase la libertad, pero si el agitador realizaba tareas en contra de la ley o la empresa en la que trabaja los jueces tendrán a mano legislación adecuada para aplicar las penas que correspondan.(El Día, 1905) Llegamos a la conflictiva década del 60, que una activa militancia marxista de diferentes enfoques y orígenes con las necesarias y atendibles reivindicaciones, en su casi totalidad justas y atendibles derivó en un enfrentamiento al modelo de Estado y gobierno que existía democráticamente bajo el Colegiado, primero, y la constitución de 1966 luego. Esta realidad había comenzado casi imperceptiblemente en 1952, gobierno colegiado presidido por Martínez Trueba. Una serie de paros y huelgas que agravaron aún más la economía general del país. Hubo una huelga de casi seis meses en Salud Pública. En 1965 se produce una gran crisis bancaria durante la cual dirigentes gremiales de la Banca Oficial paralizan totalmente los servicios y realizan ocupaciones. Tensando el ancla el gobierno sostiene en los fundamentos de un decreto el 7 de diciembre de 1965: » la intransigencia y contumacia de los grupos sindicales que pretenden sustituir al Poder Público, desconocen su vigencia y alteran el orden establecido con amenazas y concreción de hechos y situaciones de fuerza, que desvirtúan la esencia y la función del Estado.»  Se dice que la dictadura comenzó en 1968, un relato más que una afirmación , por ejemplo alcanza con ver la estrategia de paros y huelgas planteadas durante ese año, dos o tres por mes, combinando, generales y huelgas por sectores. Esto llevó a afirmar al Primer Secretario del Partido Comunista del Uruguay, diputado Rodney Arismendi durante la realización del congreso XXIV del PCUS: » el Uruguay es el país que ha mantenido el mayor promedio de huelgas y de resistencias colectivas en paros generales en todo el mundo». Si a esto sumamos la influencia de la Revolución Cubana, y el surgimiento del movimiento de liberación nacional, tupamaros, inspirado en esa revolución y con el objetivo de desmoronar lo que definen como el Estado burgués y el modelo económico capitalista e instalar un modelo socialista a la cubana. En 1963 comienzan su accionar en el robo de armas a un club de tiro en Nueva Helvecia, en 1965 nace el movimiento formalmente y en enero de 1966 realizan su primera convención. Por lo tanto son un antecedente directo del golpe y no unos románticos idealistas perseguido por un Estado prepotente en un marco internacional muy complejo. El propio ex-presidente José Mujica sostuvo en una entrevista publicada en el libro «Mujica» del escritor Miguel Angel Campodónico: «nosotros empezamos a estar en la calle…lo que sería el MLN-T ya estaba operando en 1963(…) y  Raúl Sendic ya estaba operando en la clandestinidad». La reforma constitucional y la confianza del votante en la figura de un militar con una presencia de seriedad, austeridad, firmeza y buena administración pusieron al frente del gobierno al Gral. Oscar Gestido. Su repentina muerte llevó al gobierno a Jorge pacheco Areco que utilizando la legislación vigente y el poder que le otorgaba se enfrenta con autoridad y firmeza a todos estos procesos relatados brevemente. Acá el tema es el origen de la violencia y la pérdida de valores democráticos. Y que si bien hubo un golpe en cámara lenta ese proceso ocurre entre febrero y junio de 1973. El 68 uruguayo fue el fin de la pulseada: la democracia o la anarquía. Y los golpistas surgieron del embrión, del huevo de la serpiente del sueño emanado de Sierra Maestra, de la Guerra Fría, la falta de respuestas del sistema político y de la acción aquellos actores en una circunstancia terrible. El Presidente Julio María Sanguinetti sostuvo el 29 de junio de 1998  durante una visita a Israel: «que la Guerra Fría no fue universalmente fría, fue una expresión que nació en el conflicto entre estados Unidos y Rusia, pero no ignoremos que la guerra fría fue caliente en muchas partes. Lo saben ustedes en Israel y los sabemos nosotros en América Latina (…) más adelante en la OEA sostuvo: » Bien sabemos hoy que muchas guerrillas y que muchos golpes de estado fueron capítulos de esa guerra fría, organizados, financiados y a veces alentados desde afuera  de nuestros países o de nuestro hemisferio» Acá surge otro debate reducido al mínimo por sus detractores con la definición de «teoría de los dos demonios» . Veremos.

Ver: Demasi, Carlos. El 68 uruguayo. EBO. 2019

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