Carlos Vaz Ferreira, pensar sin dogmas

Daniel Manduré

En pocos días, el 15 de octubre, se cumplen 149 años del nacimiento de Carlos Vaz Ferreira. Hoy su pensamiento se encuentra vigente.

Hijo de su tiempo, es un de los hombres más preclaros que tuvo nuestro país.

Era un liberal, un humanista. Su vida trancurrió entre la filosofía y la educación.

Su oficio era el de pensar y ayudar a pensar.

No aceptaba soluciones hechas sin haber ejercitado la duda.

Su lema era hacer pensando y pensar haciendo.

Era un filósofo en acción, que no solo exponía ideas…las practicaba.

Como todo hombre de su tiempo y perteneciente a una generación brillante y una época de gran efervecencia era polémico. Tuvo encuentros y desencuentros conceptuales con otros pensadores.

Como todo liberal rechazaba los dogmas y todos los fanatismos.

No miraba con indiferencia lo que sucedía en el mundo y sufría como propia la ausencia de libertad  y de tolerancia de otros, escribiéndo una carta en ese sentido a Unamuno en el destierro que este sufrió en 1924, perseguido por el dictador Primo de Rivera : «cerrar ateneos, desterrar a Unamuno es decisivo, todos los países de América estaremos atentos, todos los escritores de América hablaremos de Unamuno, exhortamos a uds. a que reaccionen o dimitan, no por España, que siempre sabrá salvarse, sino por uds. a quienes en este momento los toma la historia y no tendrán más salvación»

Reivindicaba en su tiempo derechos que no era común defender y que hoy están muy vigentes. Luchaba por los derechos de la mujer y tuvo una participación decisiva en la discusión y aprobación de la ley de divorcio.

Era admirado por los grandes intelectuales de todo el mundo. En 1925 al visitar Uruguay el genio de Einstein dijo que no podía dejar de visitar nuestro país sin conocer al filósofo uruguayo.

En 1933 se opuso al golpe de estado de Terra.

Vaz Ferreira sometía todo al análisis crítico, decía que hay dos actividades que hay que evitar: «la ignorancia  hostil y la admiración incondicional, quedarse en la primera nos mantiene encerrados en nuestros pensamientos, en nuestros prejuicios, no nos permite crecer,  quedarse en la segunda omite toda reflexión crítica»

Desarrolló y demostró con maestría la falacia de las falsas oposiciones, donde muchas veces nos intentan mostrar como opuestas o contradictorias aquellas opiniones o teorías que en realidad no lo son.

La vigencia de su pensamiento permanece hasta nuestros días y es bueno recordarlo.

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