Chile: “Rechazo” – “Aprobación”,

ante texto polarizado

Lorenzo Aguirre

Los sondeos, aparentemente marcan el rechazo al texto de la nueva Constitución que se presenta a referéndum el próximo domingo 4 de setiembre. Existe incertidumbre porque desde hace un mes y medio la mayoría de consultoras de opinión están jugando con porcentajes, pues, aquí, el negocio está por delante y los mal llamados “honorarios” son contratos por los cuales, los indicadores sobre medición, según los “paneles sociales” – la nueva tontera en charlatanería, además de “paros perlados” -, escalarían las cifras para estimular la campaña electoral partidaria de quien, obviamente, deposita los dólares sobre las tablas.

El expresidente socialista Ricardo Lagos (2000 – 2006), ha venido cuerpeando la situación, y en buena medida, incluso, evitar fijar una posición de apoyo a los articulados reformistas, a la vez que declarara: “Chile, merece una Constitución que suscite consenso”, para posteriormente señalar, “el aprobar y rechazar, están lejos de convocar a la mayoría”, manifestación que provocara tensión política.

Más allá de lo expresado es oportuno destacar que, el oficialismo, está metiendo a presión cambios enfocados hacia un Estado plurinacional, liquidar el Senado, y reformular el Poder Judicial.

En medio de una contienda electoral patética, los “sondeos” se disparan según la conveniencia del cliente, y las cifras en juego van desde un 61% a favor de “Rechazar” el modelo nuevo, con un 32% por la “Aprobación”, pasando a 51% para aceptarla, contra un 43% por la negativa, para finalmente llegar a un 46% por impugnar, contra el 41%, y por supuesto, a modo de cierre – ¡no podía faltar! -, la gastada tontera de “empate técnico”.

La nueva Constitución puesta a consideración – 372 artículos (redactados de forma “paritaria”, 77 mujeres y 77 hombres… ¡discriminaron a gais y lesbianas!) – pone por delante un texto polarizado, mientras el presidente Boric – con cara de “ingenuo” – busca desmarcarse frente a un resultado que pueda ser adverso, pero en forma paralela estructurando mecanismos para insertar en forma “combinada”, nuevos planteos, los cuales no se pondrían a deliberación popular.

Sin ir más lejos, la “Comisión de Constitución del Senado” aprobó el proyecto que baja a 4/7 el quórum necesario para modificar la Carta fundamental, donde existen articulados que requieren aprobación de 2/3 de parlamentarios para ser modificados, mientras para otros ítems, se necesitan 3/5.

En alguna medida el referéndum se ha transformado en un juicio al comportamiento de Boric – tiene un gabinete inestable -, y de ganar el “Rechazo”, comenzaría un resquebrajamiento en el sistema presidencial, con una administración en caída, hecho que capitalizaría a la derecha, contando además con esa “población fluctuante” arrimada hacia dónde calienta el Sol, que, en este caso, sería parte de “centroizquierda”.

Es oportuno manifestar que, la gestión del primer mandatario cuenta con una desaprobación popular del 65%, motivada porque Chile está viviendo la peor inflación de los últimos 30 años, con una subidita al 13% – el país transitaba un 3 % anual -, el dólar marcando en pizarras los 1000 pesos, y un retroceso del valor del cobre, principal exportación del país, pues, Chile, aglutina casi el 30% de la producción mundial.

Los jóvenes fanáticos comunistas chilenos gritan a los cuatro vientos que, Boric, asumió un país destruido gracias a los 30 años de gobiernos “fachos”, ultraderechistas.

Si la memoria no me falla, entre 1990 y 1994 el presidente fue Patricio Aylwin, “Partido Demócrata Cristiano”, luego, 1994 – 2000, el sillón de “La Moneda” lo ocupó Eduardo Frei, “Partido Demócrata Cristiano”, más tarde, 2000 – 2006, Ricardo Lagos, “Partido Radical”, después “Partido Socialista”, finalmente “Partido por la Democracia”. Continuando la lista, desde 2006 a 2010, y 2014 – 2018, la inquilina en la residencia presidencial fue Michelle Bachelet, “Partido Socialista”, gobernando en los ministerios con toda la fuerza comunista.

¿Ultraderechistas?

Nueva Constitución

Entre varios articulados, la ley regularía el ejercicio del derecho y el Estado aseguraría las condiciones para que, una mujer, pueda voluntariamente interrumpir el embarazo, pero los límites marcando hasta qué semana se podría abortar lo definiría el Congreso luego de establecer “el tiempo en el cual ingresa el Alma, en el feto”, hecho que, traducido al español, los tontos mortales se pronunciarían sobre la existencia de supuestos elementos inmateriales.

El documento, crea una cartera de “derechos socioeconómicos” – disparará el presupuesto -, un “nuevo sistema nacional de salud”, como asimismo “atención especial de la Cuna a la Tumba”…. ¿?, pero no existe la más pálida idea cómo se financiaría.

Por otro lado, el Estado supervisaría la “provisión de vivienda”, y prohibiría la especulación inmobiliaria, más allá que, las tierras expropiadas no se pagarían a precio de mercado, sino a “justa” consideración del Congreso.

Un nuevo Consejo – nombrado por el gabinete – tendría la responsabilidad sobre todos los nombramientos judiciales, quedando de lado, Tribunal Supremo, Tribunal de Apelaciones, e incluso el Senado, y vale recordar que, el mismo día de asumir a “La Moncloa” el nuevo gobierno, señaló “la necesidad de disolver las actuales instituciones estatales, reemplazándolas por una única “Asamblea”, además que, “la tropa de las Fuerzas Armadas deben tener el derecho de organización, elegir representantes y tomar decisiones políticas, porque hasta el momento solo la oficialidad puede hacerlo, y esos, son parte de la clase dominante”.

Más tarde, llegó la “encíclica”: “ningún sector parasitario de la sociedad tendrá representantes en el Poder Estatal, como tampoco la cúpula de la Iglesia Católica, porque no producen riqueza, y no tienen derecho a opinar sobre la conducción del Estado”.

Estaba pensando….a ud, ¿no le recuerda a Nicaragua?

La derecha chilena también

elaborando una Carta Magna

Ahora, la derecha chilena está llevando adelante un “Compromiso para una Nueva y Buena Constitución” en caso que, los ciudadanos, terminen rechazando el texto de la Convención Constituyente.

Sin lugar a dudas, una sorpresa en esta propuesta que, ante una eventual victoria del “Rechazo”, pretende servir como proyección y garantía de una “Carta Fundamental” totalmente legitimada.

La misma, tiene entre sus aspectos principales considerar el “Estado Social y Democrático de Derecho”, “Reconocimiento Constitucional a los Pueblos Indígenas en el marco de un Estado Unitario y Multicultural”, y una “Economía Social de Mercado”.

Boric; “si gana el “Rechazo”,

 hay que prolongar el proceso”

El mandatario chileno expresó que, de ganar la oposición, no hay que embellecer ni arreglar la Constitución, pero se haría un nuevo proceso mediante iniciativa parlamentaria.

Hace apenas una semana, Boric, dijo: “se podría reescribir el texto de referencia…”, “como mandatario, apelo a la unidad, porque el compromiso del libertador Bernardo O´Higgins, de trabajar por la patria, es lo que debemos rescatar, haciéndolo con honestidad, y transparencia”.

La Administración Boric, se enfrenta a una acusación por parte de la Contraloría General de Chile, por haber utilizado fondos públicos para la campaña de referéndum, e instar a la gente a votar a favor.

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