Conflicto bélico, en trasnochadas cavilaciones

Lorenzo Aguirre

“Sin lugar a dudas, Putin, continuará con sus objetivos, especialmente los “asuntos de anexión de Crimea” – que cuenta con total respaldo del Kremlin -, y Ucrania del Este…” “La agresión de tropas rusas en Ucrania provoca un conflicto que, sin lugar a dudas, se está escapando de las manos, convirtiéndose incontrolable porque, el apoyo del presidente Putin a los insurgentes prorrusos ha llegado a una altura preocupante, más teniendo presente que, Moscú, no toma ninguna acción respecto al acuerdo de Ginebra….” “No sé si Occidente tiene la “voluntad política”, y la adrenalina del entusiasmo, para sostener el conflicto militar, o si se olvidará de Ucrania, pero el gobierno de Poroshenko está dispuesto a combatir el tránsito por su territorio, de vehículos blindados rusos, y no permitir que los soldados de Putin apoyen a grupos separatistas como estrategia para continuar anexando poblaciones”. (Lorenzo Aguirre, “OPINAR” – Edición Nº 263, 21 de Agosto,

Rusia, evacuó a sus diplomáticos en Ucrania, hecho que afirmaba la invasión por parte de Moscú luego que Vladímir Putin reconociera la independencia de los separatistas ucranianos prorrusos de Donetsk, y Luhansk, territorios que, desde 2014, son campo de guerra, dejando cerca de quince mil muertos, y que, ahora, se podría convertir en la mayor conflagración armada desde la II Guerra Mundial.

Por parte del cínico mandatario ruso, afirmar la independencia de las zonas de referencia tira por tierra los “Acuerdos de Minsk”, protocolo cuyos ítems marcaban entre otras condicionantes el inmediato cese de fuego, y retiro de armamento pesado en el frente, mientras “Seguridad en Europa” debía supervisar la tregua, como también la recuperación por parte del gobierno ucraniano, del control de todo su territorio.

Durante el conflicto Donbás, Ucrania, acusó a Rusia de dar ayuda militar a los separatistas, y aunque Moscú lo negara quedó en evidencia su interés por esas regiones situadas en el llamado “Cinturón del Óxido”, zona altamente rica en minerales, pero muy especialmente porque es un camino directo a Crimea, la cual en 2014 fuera anexada por Rusia.

Más allá de lo expresado, existe un punto étnico, y asimismo cultural, puesto que, en la II Guerra Mundial, cantidad de empleados soviéticos fueron enviados a trabajar a esos lugares, y por tanto gran parte de la población, habla ruso, a tal punto que sirvió a Moscú para justificar el apoyo a los separatistas.

Al prepotente Vladímir Putin, no le alcanza con imponer una desmilitarización – y tratar de “nazi” al presidente Zelensky -, sino además amenazar con destruir toda Ucrania, de continuar con la “estupidez” de pretender incorporarse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, cuando deben “cumplir una posición neutral”.

Ucrania pide respaldo a Occidente, el cual inicia los trámites imponiendo sanciones económicas a Rusia, como por ejemplo la cancelación por parte de Alemania, de la “Regulación y Certificación” para el funcionamiento del “Nord Stream 2”, el nuevo gasoducto bajo el Mar Báltico, desde Rusia, a Alemania, mientras Estados Unidos bloqueó dos instituciones financieras rusas, y les paralizó el movimiento económico de Occidente, pero es oportuno señalar que, el agente de la KGB tiene más de 630 mil millones de dólares como reservas, y además, cuenta como socio, a China.

Por su parte, Reino Unido está castigando a cinco bancos rusos (Possiya, IS Bank, General Bank, Promsvyazbank, y Black Sea Bank), además de congelar los activos bancarios y propiedades inmobiliarias a oligarcas millonarios rusos.

EL INVIERNO DE LA GUERRA Debemos tener claro que, la guerra en Ucrania amenaza la seguridad global, y el Estado de Derecho es Universal, indivisible, y si es quebrado, afecta a los demás.

Si Rusia devora a Ucrania, quizá se mantenga un bloqueo en el Mar Negro, y esto podría provocar intermitencias en las exportaciones de Ucrania, creando inflación e impactando a países débiles económicamente que tengan una relación cercana. Eso, arrojaría incertidumbre en los mercados, con los supuestos disparos de precios sobre la gasolina, y eso, se palparía rápidamente.

MÁS ALLÁ DE LA REALIDAD… Dejemos de lado lo cinematográfico, y ocurrido; miremos hacia otro lado, pues no estaría mal – al menos para mí – considerar la problemática desde otro punto de vista pese a encontrarse bajo el “ensueño, en mis trasnochadas cavilaciones”.

Ucrania, ¿es realmente para Putin, el más importante y sustancioso “menú”?

La compulsiva desinformación por parte de Rusia posiblemente busque distraer la atención, cuando en realidad, los verdaderos y ambiciosos objetivos del autócrata zarista, sean otros.

Acaso, ese movimiento en el tablero de guerra – la campaña contra Ucrania – podría ser una operación para negociar el papel que llevará adelante en la Unión Europea el presidente Biden, pues, Rusia, quiere que Estados Unidos retire el armamento nuclear, abandone centros que otrora fueron de la Unión Soviética, y no estimule a países que formaron parte de la vieja URSS, a ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Traducido al ruso: si se destruyó el “Pacto de Varsovia”…,también se debería poner término a la OTAN, pues, al final de cuenta, cuando Yeltzin, y Gorbachov tiraban abajo la Unión Soviética, Europa miraba todo de una manera terrorífica, porque de algún modo prefería que continuara existiendo, como así también le “agradaba” más contar con dos Alemania en lugar de una unificación. Si lo expresado es un “poco gordo”, recordemos que, tanto Mitterrand, como Thatcher, en alguna medida primero edulcoraron, y luego “estimularon” a Gorbachov, para que, el famoso “Muro de Berlín” siguiera imponiendo su “energía”, su presencia, porque, quizá, una Alemania terriblemente fuerte podría llegar a ser majadera, para la Unión Europea.

Vladímir Putin, un hombre de la KGB, sabe perfectamente cómo es el poder, qué cosa es la política, y a través del negocio de gas busque debilitar a Alemania, más teniendo presente que, en cierta forma, los límites en cuanto a política exterior por parte de Alemania, sufren fluctuaciones, y en lo interno, los representantes del gobierno, no se entienden.

Por su parte, Francia, va camino a nuevas elecciones, y si cruzamos el Atlántico, en la Casa Blanca se encuentra un inquilino demasiado cansado, casi sin poder controlar su propio Partido – ni hablar respecto a la oposición -, que probablemente pierda las dos Cámaras, y declarando que, Estados Unidos no se involucrará con fuerzas militares dentro de Ucrania, pero defenderá a la OTAN.

Por último, como frutilla en la torta, las últimas sanciones de los “Ministros Europeos en Asuntos Exteriores” no incluirán la “desconexión de Rusia, del Sistema Internacional de Transferencia Bancaria (SWIFT), debido a la negativa de Alemania, Italia, y Austria, pues, de hacerlo, se “convertiría en el botón nuclear” en el campo económico.

Para el Canciller alemán, Olaf Sholz, “el botón nuclear se debe reservar para una situación en la que también sea necesario hacer otras cosas”, mientras que, por parte del Ministro de Italia, Mario Monti, y el Canciller de Austria, Karl Nehammer, “no se debe jugar todas las cartas”.

A decir verdad, necesitan el SWIFT, para pagar el gas ruso, del cual, obviamente, dependen.

Por lo expresado, el “Consejo Europeo” acordó un paquete de “medidas dolorosas”, pero no, la máxima.

Así, se encuentran las cosas; más allá de todo, de un lado y otro, la juventud, mutila, y mata, mientras la gerontocracia de esos mismos lados, beben “scotch”, vodkas…, ¡y jamás…, llegan a dañarse!

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