Continúan los dinosaurios chavistas

Lorenzo Aguirre

Después de un año de las legislativas en Venezuela, transitando entre abstencionismo y boicot por parte de la oposición al régimen dictatorial de Nicolás Maduro, el pueblo volvió a las urnas para intentar “mover” en el tablero del gobierno, a 23 gobernaciones, 335 alcaldías, y concejos municipales, pero con un 41% de participación, todo luce ridículo. La oposición, se preocupó poco – más bien, nada – de “comer” las piezas en ese damero y echar de raíz al totalitarismo, pues evidenció energía y “constancia cívica” en calmar el apetito a sus propias ambiciones políticas.

La resistencia al chavismo, que comenzara con tanta fuerza su accionar, y hace alrededor de dos años soplara impetuosa contra el gobierno, fue incapaz de proyectar plataformas de acción, pautas de juego para desestabilizar a los alienígenas, como tampoco convocatoria sosteniendo candidatos que unificaran votos, e inteligencia para lograr cambios a través de una estrategia política, y, así, enfrentar una dictadura bien organizada.

La oposición, no midió tiempos para lograr Primarias, y en la mayoría de los Estados, primó la ambición, dejando de lado el candidato único, peleándose, dos, y más pseudas figuras “importantes”, para obtener un “sillón representativo del pueblo”- más allá de los personajes comprados por el oficialismo -, provocando una dispersión en el momento de votar, cuyo resultado, entonces, jamás sería favorable.

Nicolás Maduro, utilizó artimaña y potencialidad para dividir a los adversarios, y entre sus piezas más importantes contó con “protagonistas” jóvenes llenos de ambiciones, en busca de posiciones destacadas.

La decisión de la Unión Europea respecto al envío de una misión de observación, fue demasiado tarde, como también bastante separada del resto de los centros internacionales, y, en consecuencia, no marcó el impacto debido.

De todas formas, los 136 observadores detectaron enormes irregularidades, destacando el uso extendido de recursos del Estado, en 20 de 24 unidades vinculadas al Partido Socialista Unido de Venezuela – a pesar que, el marco legal estableciera sanciones en financiación y publicidad -, como, también, en forma relevante, una arbitraria inhabilitación a ciudadanos.

Asimismo, en la cuarta parte de los actos llevados a cabo por el Partido Socialista, se presionó a los lugareños, para que asistieran, siendo lo degradante, el ofrecimiento de vacunas anti covid – 19, a cambio del voto, la cual, en el momento de la inoculación, no fue tal, y el chavismo “ganó” 20 gobernaciones, como también 205, de 335 alcaldías, incluyendo “Libertador de Caracas”, la más importante del país.

El dictador Maduro se llenó la boca diciendo: “el proceso electoral fue transparente, y en paz” – se olvidó del ataque paramilitar contra la fila de votantes en Zulia, que terminó con la vida de un hombre, la embestida de vehículos a un grupo de personas, matando a una niña de tres años, y la “operación remate”, rompiendo filas apenas se llegó a la hora término de votación -, y descaradamente, acotó: “ejerciendo el derecho a la libertad de  expresión, digo que, votar por la oposición, es condenar a Venezuela al fracaso”.

A veces, observo las pocas personas rodeando la estatua de Giordano Bruno, en Campo de Fiori, en Roma, y en alguna medida pienso que, en realidad, al mundo le importa un “bledo” – parafraseando a Clark Gable, en “Lo que el viento se llevó” -, pues parece saber que, el tiempo, quizá, se encargue de hacerlo desaparecer, como a cada átomo de este rincón del universo.

Este constipado siniestro Nicolás Maduro, habla de “libertad de expresión”, cuando provocó el exilio de cuatro millones de personas – llamándoles “rateros consumistas” -, torturó a miles de venezolanos, cerró docenas de medios de comunicación, mandó a la cárcel a políticos que no pensaban como él, y realizó fraude en los comicios parlamentarios del pasado 6 de diciembre de 2020, teniendo además el descaro de designar por parte del “Tribunal Supremo de Justicia”, a los integrantes del “Consejo Nacional Electoral”, provocando la intervención judicial de siete partidos políticos.

Como si fuera poco, también vendieron a los cuatro vientos una “telenovela” mediocre, al presentar a “observadores democráticos” traídos de Siria, Rusia, y Turquía, para complementar a la Organización de Naciones Unidas, que más bien acompañó, y de tiempo en tiempo envuelta en sostenidos burócratas inmorales desde el desayuno hasta el mediodía y después de almorzar por el resto del día, miraban hacia otro lado.

Maduro, y sus serviles, llevaron a cabo elecciones al estilo Cuba, y Nicaragua – trayendo a la memoria el comunismo decadente durante los años del Muro de Berlín -, con una estructura hegemónica y acciones de lesa humanidad, dejando claro, lo absurdo de creer que se pueda lograr la democracia.  

El dictador, ha acusado de espías a los representantes de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, declarando que, el informe de esos integrantes busca “manchar” los comicios, y solo los grupos invitados por el gobierno, fueron veedores respetuosos de las leyes nacionales. Maduro, los culpó de “racistas, colonialistas, arrastrados, y arrodillados a la política del imperio de los Estados Unidos”.

El gobierno de Venezuela derogó la ampliación de los visados a los observadores de la Unión Europea, y tanto el Ministerio de Relaciones Exteriores, como el Consejo Nacional Electoral, pidieron a dichos representantes, retirarse de Venezuela.

Por su parte, la Misión de Observación de la referida comunidad – se marcharía el próximo domingo 5 (esta nota la estamos escribiendo el viernes 3) – manifestó: “¡con lo visto, es más que suficiente!”

No albergo esperanza respecto a que, lo escrito, pueda servir para cambiar algo, pero de todas maneras es saludable torpedear a los malnacidos, quienes jamás pensaron un instante, en la muerte – en lo particular, a veces no tengo muchas ganas de suscribirme al dantesco tema -, la cual, en un “cerrar de ojos”, les puede pasar factura.

Bueno… pasé por el punto de digresión, así, que, por favor demos marcha atrás, finalicemos la encíclica – me está dejando anémico, – y continuemos coqueteando con el “asunto”, para decir que, gran cantidad de ciudadanos venezolanos, poseedores de inestabilidad (como el uranio), no afrontarán la situación de su país.

Maduro, al cual le gustan los carcinógenos rayos de Sol, no se marchará a una estación de nieve y ventiscas…- ¡o lugar poco más lejano! … ud., me entiende, ¿no?… – y seguirá hambreando, mutilando al pueblo, aunque para ello tenga que pasar por un surtido de apoplejías.            

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