Díaz – Canel; ¡dictador y represor!

Lorenzo Aguirre

Al grito de “Libertad”, “Abajo la dictadura”, y “Patria y vida”, el pueblo cubano salió a la calle conformando la mayor protesta ocurrida en los sesenta y dos años de dictadura. La manifestación, extendida a todo lo largo y ancho del país – con mayor fuerza proyectada en La Habana, Camagüey, Cienfuegos, y San Antonio de Los Baños -, fue disuelta, o mejor dicho,  reprimida de forma violenta por la policía. El dictador Miguel Díaz – Canel – ¡pensar que, a los retrógrados comunistas no les gustaba los “dos apellidos” porque tenían raíces aristocráticas – convocó al “pueblo seguidor del gobierno”, civiles, a salir a la calle y enfrentar a “esos antipatriotas degenerados”. Traducido al idioma comunista, matarse entre hermanos. “Estamos llamando a los revolucionarios del país, a todos los comunistas, a que salgan a la calle, vayan a los lugares donde ocurran provocaciones hoy, y desde ahora, todos los días”. “Estamos dispuestos a todo, al precio que sea necesario…. ¡la orden de combate está dada! ¡A la calle los revolucionarios!” ¡Patético, Díaz…patético! Pero, bueno, estas líneas que desarrollamos en esta nota son reflexiones para compartir con intelectuales aburridos (como nos llaman los marxistas leninistas) – dejando claro que, aquí, no hay varios niveles de lectura, y no vamos a la cultura, ni siquiera a la contracultura -, quienes hemos ligado poco, ¡y mal!, para esmirriados vapuleados por represores rojos, y los de este lado, haciendo lo posible para luchar día, a día, contra esos “imperios fenicios con democracias diferentes”.

El dictador Miguel Díaz – Canel, una vez más puso de manifiesto que, los “matices de reforma” – ¡hambrear al pueblo cubano! –, afirman el perfil socialista revolucionario, el papel rector del Partido Comunista, como asimismo la irrevocabilidad del modelo político y económico, porque, en Cuba, no habrá capitalistas.

Para el mandatario represor, la doctrina que rige la isla luego del triunfo de la revolución del año mil novecientos cincuenta y nueve – ¡esto hace un millón de años! – no será modificada jamás, porque no se renuncia a las ideas, pues se piensa en un “país socialista, soberano, independiente”, y que, el sentido de propiedad socialista, como el papel del Partido Comunista de Cuba, continuará incólume.

Lo sucedido hace apenas una semana, violando los Derechos Humanos por parte del gobierno, afirma otra vez – ¿cuántas van? – que, el actual dictador, junto a Raúl Castro – un marxista radical, tan “antiimperialista” que recibió los petrodólares de los Estados Unidos, y apoyo de multinacionales para el prometido “futuro gobierno capitalista republicano – y la gerontocracia “compañera”, siguen con conductas intolerantes – ¡quizá, la esperanza respecto a un verdadero renacer del pueblo cubano pueda vislumbrarse realmente con la metamorfosis generacional -, teniendo presente las exacerbadas advertencias: “el régimen, combatirá – sin que le tiemble la mano – a toda persona con pensamientos económicos no acordes, como también a conceptos neoliberales”.

Con esta declaración, confirman continuar con la dictadura esclerosada – la cual no puede esconder todas las falsedades acumuladas -, y seguir devorando a un pueblo oprimido y famélico, pese a que, con la muerte de Fidel Castro se pusiera término a esa Guerra Fría cuyo verdadero telón se viniera abajo con la caída del Muro de Berlín.

Digamos realidades; aunque se manifieste, “el socialismo es la política del Estado”, el máximo órgano de dirección del país, corresponde, como siempre, al Partido Comunista.

Cuba, se caracteriza como el centro más importante de reclutamiento y   capacitación de terroristas, quienes, luego, se desempeñan en  nuestro continente, y por supuesto en Uruguay, país en el cual inmorales fanáticos se deslumbraron con el “compañero” Fidel, un atrofiado mental mutilando durante cincuenta años a su pueblo, insignificante “número” militante en el “Partido Ortodoxo” cubano (nada más alejado del comunismo), pasado a la organización terrorista trokista, y más tarde durante la guerrilla repetir una y mil veces no ser comunista, para conseguir apoyo internacional, y llegar al poder.

Junto a Fidel, su hermano Raúl, y un panfletario fetiche “progresista” apodado “Che”, le cantaron el “arrorró” a los pobres ciudadanos, diciéndoles entre otras cosas, ¡cuídate si eres marica, porque, el comunismo es perfecto, y te va a enderezar!

Con $ 45 por día, nunca te

convertirás en capitalista

El pueblo cubano, está ahogado, atormentado, harto de ese gobierno opresor dispuesto a seguir fusilando.

Los padres  no pueden dar de comer a sus hijos, pues, con veinticinco a treinta y dos dólares mensuales – ¡entre $ 1.125, y $ 1.440 uruguayos, unos $ 6 la hora – es imposible tener las necesidades básicas, pero el represor Díaz – Canel agrega a su “menú”, no aceptar el pago en dólares por parte de cubanos que reciben remesas desde los Estado Unidos – ¡acepta euros! -, brutal medida restrictiva haciendo que, la gente se muera de hambre con el dinero apretado, y soportando una inflación sideral que se podría multiplicar por tres, en esta segunda mitad del año.

Más allá de lo expresado, los “locales comunitarios” pertenecientes al Estado están vendiendo “comida sucia”, e incluso, en mal estado.

Desconectando Internet, y clasificando

a periodistas y artistas

            Dado el levantamiento por parte del pueblo, el gobierno desconectó totalmente “Internet”, no permitiendo transmitir en vivo la protesta, y por supuesto tampoco contar con servicio de celular.

Además, es oportuno señalar que, la dictadura, ha excluido a ciento veinticuatro actividades privadas, incluyendo especialmente lo relacionado con la información, destrozando los medios de comunicación, como, asimismo, sacando del mapa el cine independiente, al cual le llaman clandestino – solo funcionan los programas de televisión y cinematografía en manos del Estado -, y definiendo el gobierno, quiénes son artistas, catalogados según las “obras” y “pensamientos” expuestos.

A través de los testimonios vividos en Cuba, una vez más afirmamos la democracia, la soberanía, y protegemos la libertad de expresión, pues, ella, nos permite gozar la corriente religiosa deseada, sin imposiciones, o no comulgar, y hacer de nuestra vida privada – ¡sin dar cuentas! -, de nuestros amores, el camino ideal para sentirnos realizados, porque los asuntos de fe, como los del corazón, solo son válidos para nosotros mismos, y por supuesto la total libertad en posiciones políticas democráticas, porque no debe existir persona, religión, gobierno, ni ideología – por más que pretenda estar “por encima de la Justicia” – con derecho a entrometerse, y presionarnos.

Lo que pueda ocurrir de ahora en más en Cuba, para muchos es incierto…

Para algunos, caerá el régimen comunista…

En lo personal…. ¡tengo miedo que, los represores, se enardezcan aún más, y masacren a los ciudadanos! 

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