Educación, Creatividad y Ciudadanía

Nicolás Martínez

Pensar, ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, un acto de rebeldía, un proceso de creación y transformación constante. Pensar es movimiento. Pensar es un acto de resistencia ante la hostilidad hegemónica. Pensar es descubrir las raíces. Pensar es sembrar vida. Pensar es encender una luz en la oscuridad.

Pensar entonces, es un puente a los conocimientos implícitos y explícitos de nuestra humanidad, es un portal entre dos abismos, un majestuoso sitial que une a los opuestos, los escucha y los interpela. Pensar es alegría, es Filosofía. Filosofía es alegría, es pensamiento crítico, es cuestionar el mundo que nos rodea. Filosofía es Crear, es creatividad, es transformación. Filosofía es transformar la realidad.

En este sentido, al hablar de filosofía, me refiero a las herramientas cotidianas, a la simplicidad de las cosas y de los individuos, una filosofía práctica, una filosofía para vivir. Y aquí, es donde confluyen armónicamente, filosofía con educación, educación con filosofía, creatividad transformadora de la realidad que nos rodea, de nuestros pensamientos, de nuestros vínculos, de nuestra sociedad. Crear entonces desde una complicidad casi infinita, donde no hay certezas, donde no hay una sola respuesta, sino muchas formas de comprensión y de interpretación.

 En esa alegría de pensar, en esa alegría de descubrir, en esa alegría de crear desde la filosofía, desde ese lugar, procesaremos el mundo y a nosotros mismos. A propósito de este sentido de filosofar, desde la transformación y desde la creación, traigo para esta nueva columna, un insumo pedagógico para seguir pensando junto al lector, la herramienta más antigua de la humanidad; la educación.

Angelica Sátiro, nos habla de desarrollar personas y colectivos inventivos, capaces de crear productos originales, pasando por procesos imaginativos para generar sociedades capaces de afrontar los retos de nuestro siglo. Sátiro es una escritora brasileña, es Doctora en Pedagogía y Magister en Creatividad Aplicada, quien se desempeña como educadora e investigadora. Es directora del Proyecto Noria y colaboradora de diversos centros de formación de profesorado de España desde el año 2000, además del trabajo realizado en diferentes países de América, Europa y África, contando con más de 400 publicaciones en distintos idiomas.

La autora hace referencia a una Ciudadanía Creativa, tesis que aborda manejando tres conceptos específicos, que son muy interesantes de analizar y pensar desde la educación, y como ellos son transformadores de la realidad. El primero de ellos es el de CREATIVIDAD. ¿Qué es creatividad? Al referirse a ello, lo hace desde el sentido de la capacidad de todos los seres humanos de generar nuevas, más y mejores ideas con valor aplicables a diversos campos. Es decir, todas las personas tienen una capacidad creativa, cada uno de nosotros la posee, es un concepto inclusivo que tiene varios niveles de desarrollo, por tanto, seria falso sostener que hay personas que son creativas y personas que no lo son.

El segundo concepto es el de CIUDADANÍA. ¿Qué es ciudadanía? Es la identidad social aprendida (construida según la conexión con el entorno) que puede ser vivida de manera creativa, aplicada a lo social, desarrollar ciudadanos creativos y generar sociedades capaces de enfrentar los problemas de la actualidad. Es decir, es la identidad construida a partir de las interacciones con el entorno en el que vivimos, en los tiempos y espacios donde compartimos con las demás personas nuestras alegrías, pasiones, problemas y tristezas, es la interacción en la sociedad. Esta ciudadanía puede ser vivida de forma creativa, aplicando en el campo social nuevas y mejores ideas desde el ejercicio de la ciudadanía. Un ciudadano que es verbo y acción, que en lugar de colocarse en un lugar de especulación y critica, es proactivo, piensa y transforma su entorno, tiene una capacidad de resolución de los problemas.

El tercer y último concepto, es el de PEDAGOGÍA. Aquí se señala que no es posible enseñar a un individuo a ser un ciudadano creativo, por el contrario, si es posible generar condiciones para ese ciudadano creativo, ejercitando esa ciudadanía creativa en las acciones cotidianas. En este punto juega un rol importante la educación, como macroproceso creativo sistémico. El ciudadano creativo es entonces, una emergencia del sistema educativo social. Como se señaló anteriormente, no se puede enseñar a las personas a ser ciudadanos creativos, pero sí se pueden generar las condiciones para aprender a serlo tras el ejercicio de las acciones cotidianas, las condiciones son: las personas, el ambiente, el proceso y el producto.

La capacidad creativa lo abarca todo, desde el arte hasta el pensamiento, es transversal a la vida misma. Es importante introducir pequeñas pautas, pequeños cambios que no impliquen la repetición de lo mismo, sean los roles, los caminos, etc. En el aula esencialmente es de mayor importancia este concepto, donde solo prima un discurso, una sola respuesta correcta, no puede germinar el pensamiento creativo, crear es desarrollar nuevas y mejores ideas con valor, el aula debe ser un ambiente polifónico. Hablamos de generar varias maneras de entender el mundo, varias maneras de llegar a un problema. Debemos ayudar en el aula al desarrollo interno del pensamiento creativo ante los problemas que enfrentan.

Existe una necesidad de pensarnos desde esta concepción de ciudadanía creativa, de entender que nuestras acciones generan una repercusión en nuestro entorno, por tanto, debemos ser responsables de nuestras acciones, las que pueden generar un bien común, un bien público, una felicidad colectiva. La pregunta debe interpelarnos de manera constante ¿generan nuestras acciones justicia social? Al momento de preguntarnos, es que estamos dentro de ese marco de ciudadanía creativa.

Volviendo al pensamiento, debemos abordar las dimensiones del pensar. Debemos abordar el pensar desde un pensamiento crítico, desde un pensamiento creativo y desde un pensamiento cuidadoso. Construir una ciudadanía creativa desde la Creatividad, la Ciudadanía y la Pedagogía. Creatividad como la capacidad de todos nosotros de generar nuevas, más y mejores ideas con valor, y poder aplicarlas a diversos campos. Ciudadanía como la identidad social aprendida, que puede ser vivenciada de manera creativa. Pedagogía como la pregunta del qué y el cómo a través de una visión creativa de la sociedad y la ciudadanía.

Para la construcción de una ciudadanía creativo, Sátiro establece una metodología guía dividida en distintas fases. La primera de estas es la fase de la percepción del problema, donde hay un reconocimiento de la circunstancia inquietante sin respuestas convincentes. El ciudadano creativo debe poseer sensibilidad al contexto y habilidades de pensamiento, donde deberá emitir juicios intuitivos y problematizar. La segunda fase es la de reunir información sobre el problema, es decir, investigar el propio problema y las posibilidades de superarlo. El ciudadano creativo en esta fase deberá poseer fluidez, flexibilidad y habilidades del pensamiento para, imaginar éticamente, investigar en la diversidad de fuentes, generar ideas divergentes y dialogar. La tercera fase es la de incubación, donde las ideas deberán ser movidas debajo del umbral de la conciencia. El ciudadano creativo deberá dialogar con su morada interior, consigo mismo mediante una pausa en el proceso. La cuarta fase es la de síntesis, donde las partes dispersas deberán ordenarse dentro de un todo. El ciudadano creativo deberá elaborar ideas mediante la originalidad y habilidades de pensamiento.

En una quinta fase de este proceso, nos encontramos con el análisis, donde se deberá evaluar el producto elaborado, es decir, las ideas. La sexta fase es la de elaboración, donde se deberá transformar las ideas en proyectos. En la séptima fase, la de comunicación, una vez transformado nuestro proyecto en acción, deberá compartirse con los demás. En la octava fase, la de evaluación, se repasará el proceso y evaluaran los resultados del producto obtenido. Por ultima, la novena fase, consta de un volver a empezar, es decir, de replantear las ideas anteriores con la consiguiente apertura a otras preguntas, es la acción de replantear nuestras ideas.

Necesariamente debemos señalar la importancia de trabajar para el desarrollo de las personas, para el desarrollo de la sociedad. Un desarrollo desde la filosofía como plataforma a partir de nuestra condición humana, una condición finita, incompleta e imperfecta. Una filosofía que nos una en las coincidencias y las diferencias, para generar un desarrollo humano y ciudadano que potencie un modo de pensar multidimensional a través de un pensamiento crítico, cuidadoso y creativo. ¿Cómo lograrlo? A través del dialogo, un dialogo en comunidad que desarrolle la capacidad de pensamiento y de desarrollo ético mediante un proceso creativo que genere nuevas, mas y mejores ideas con proyectos de acción ciudadana. ¿Dónde lograrlo? En los espacios educativos del tejido social, mediante las asociaciones, la familia y la escuela, donde la comunidad educativa y los educadores tienen un rol de primerísimo nivel y responsabilidad, porque, en definitiva, la respuesta siempre termina siendo educación. Solo con educación podremos sembrar nuevos mundos posibles, solo con educación podremos soñar, conocernos, imaginar futuros y ser ciudadanos creativos. Solo con educación podremos imprimir nuestra huella en el mundo, porque como bien señala Montaigne “Mas vale una cabeza bien hecha que una cabeza bien llena”.

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