El comité de base es un carnaval y el carnaval un comité de base

Daniel Manduré

Claro que nunca es buena la generalización, cortar grueso con frases como la del título, que pueden llegar a ser temerarias y hasta injustas a primera vista. Pero créanme que describe lo que mayoritariamente marca la realidad. Los argumentos que uno puede apreciar que manejan los diferentes dirigentes políticos que defienden el SI en sus comités de base tienen mucho de ese humor que hoy tanta falta hace en el carnaval. Parecen discursos salidos del más original cuplé de la fiesta de momo.

Por otro lado el carnaval, esa expresión cultural popular, que debería ser la fiesta de todos, transformado en un gran comité de base. Un carnaval, para algunos, devaluado, politizado.

La risa, el humor, la sátira, el doble sentido, la irreverencia, la crítica al poder, dio paso al fanatismo, la miopía, la crítica hemipléjica, la política partidaria, la falta de respeto, el enojo y el mal gusto.

La propia dirigente sindical Valeria Ripoll lo señalaba con meridiana claridad, ella decía:” se hace imposible ver a muchos conjuntos del carnaval, desde que comienzan hasta que terminan, están bajando línea política, se hace insoportable, aburre y no causa gracia, no hay humor”, terminaba diciendo Ripoll.

Todo ese esfuerzo, que uno reconoce detrás de muchos conjuntos, con excelentes vestuarios, maquillajes superiores, buenas voces y coros, escenografías muy mejoradas se ve perdido con textos y letras y actitudes que dejan mucho que desear.

Una crítica permanente y totalmente flechada, dura, irrespetuosa, hasta desagradable hacia un lado y de guante blanco, galera y bastón hacia el otro.

¿Dónde está la gracia al dirigirse al presidente como “ese sorete blanco”? o el decirle a un diputado colorado: “usted es un miserable, se puede ir bien a la mierda”

Mientras grupos homenajeaban en el escenario a Tabaré Vázquez, al también fallecido Larrañaga lo denotaban canallescamente.

¿Ese promueve la risa?, ¿ese es el humor que queremos? ¿Esa es la creatividad y nivel de los letristas?

Una expresión cultural como el carnaval en plena caída libre.

¿Son las agrupaciones del carnaval las más adecuadas para realizar valoraciones éticas? ¿cuantàs agrupaciones  hacen referencia en sus repertorios a las casi 300 denuncias realizadas por mujeres, muchas de ellas menores de edad por acoso y abuso sexual dentro del carnaval? ¿en verdad se pega parejo? ¿o la mugre, en algunos casos se barre debajo de la alfombra?

Decìa Martín Cardozo, integrante de Agarrate Catalina: “el secreto del éxito de la murga es criticar a través del humor, pero sin herir a los involucrados”. Ese debería ser el camino de todos.

Uno puede escuchar a Marcel Keoroglian o Christian Font, figuras que además de vinculadas a los medios, son hombres del carnaval y en sus humoradas no dejan títere con cabeza. Se burlan, ridiculizan, hacen humor, utilizan la ironía, el doble sentido, pegan duro y parejo. Pero para un lado y para el otro. Con libertad pero sin perder el sentido del respeto. Uno se ríe con ellos, se divierte, se involucra en los personajes producto de sus imitaciones, de la continua predica batllista de Sanguinetti y sus permanentes referencias, hasta en sueños, al Partido Colorado, la imitación de Bonomi y sus recurrentes drones, a Mujica llamando a gritos a Lucía o al presidente Lacalle y su debilidad por el surf en aguas rochenses. Incluso sacando del libreto, por respeto, las imitaciones de dirigentes fallecidos, que mucho rendían. .

¿es muy difícil lograr eso? ¿acaso uno no sabe dónde se ubican ideológicamente Keoroglian o Font? …tal vez solo sea necesario, menos dogma, menos fanatismo y un poco de honestidad intelectual

Menos política partidaria arriba del escenario y más carnaval.

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