El debate sobre la gestión pública

Ya no pasa por el del clientelismo politico, pasa por reformar un modelo agotado

Tabaré Viera

El director de la ONSC, Conrado Ramos, ha dicho que “el modelo de gestión pública en nuestro país está agotado” y sentenció que es urgente reformarlo porque “cada día que pasa es una bomba de tiempo” y yo estoy muy de acuerdo con el diagnóstico y con la necesidad y urgencia de construir rápidamente el cambio adecuado.

Tenemos un sistema en la Administración que otorga garantías al funcionario público en su estabilidad dentro del estado, la inamobilidad y eso está bien, pero la compartimentación en escalafones rígidos y por incisos crea un ámbito de dificil posibilidad de ascensos y de mejores retribuciones de acuerdo a méritos y competencias; no estimula al trabajo proactivo, a la superación en la eficiencia y ni siquiera a la permanencia voluntaria dentro del estado, de hecho la emigración de los mejores técnicos jóvenes hacia el sector privado es una constante. El dato que aporta Conrado Ramos es que el 90% de los funcionarios que renuncian a la administración pública tienen menos de 30 años.

En la búsqueda de mejores recursos humanos o en la presión que ejercen los propios funcionarios por mejores salarios, el sistema hace que se multipliquen los vericuetos administrativos, como pases en comisión y compensaciones salariales u otros beneficios que distorcionan totalmente la estructura formal. Esa presión sobre el sistema es permanente y es cada vez más fuerte sobre los administradores, los que terminan definiendo subjetivamente la distribución de esas compensaciones que distorcionan la escala salarial y la propia estructura funcional y generan mayor presión y desestimulo en quienes no perciben tales beneficios. Se produce así otra asimetría entre los incisos que cuentan con esos recuros y los que no lo tienen y por lo tanto están cualitativamente cada vez más rezagados en materia de capital humano.

Recuerdo una buena experiencia vivida en los años 90 cuando integraba el directorio de OSE. Entonces ese organismo tenía algo asi como 5500 funcionarios, de los cuales solamente 500 eran presupuestados. De los 5000 contratados algunos tenían más de veinte años como funcionarios por lo que encaramos una gran reestructura en la que se estableció una escala salarial por grados, con la singularidad de que a cada grado le correspondió una franja salarial con cinco sueldos diferentes, con lo que permitía a los funcionarios incrementar su salario sin tener que esperar por un ascenso, lo que sabemos que por un tema de vacantes es difícil que ocurra en el corto tiempo.

Si cambiamos a un sistema donde los funcionarios, por ejemplo de la Administración Central, puedan aspirar a concursar por cualquier inciso o dicho de otra manera, ante la necesidad del llenado de una determinada vacante, la adminitración pueda aspirar a llenarla con los funcionarios más idóneos del estado todo, estaríamos otorgando mayores posibilidades de carrera y de trabajo a gusto a los funcionarios, pero garantizando a su vez mayor eficiencia al estado.

Bienvenida la decisión de este gobierno de convocar a todos a trabajar en una de las reformas estructurales más importantes de nuestra república. La reforma del estado y en particular de la carrera administrativa ha estado en todos los períodos de gobierno sobre la mesa y de hecho varios cambios se fueron concretando, el propio ex presidente José Mujica la llamó en su oportunidad “La madre de todas las reformas” aunque no la pudo concretar.

Bienvenida la oportunidad que hoy tenemos todos, gobierno y funcionarios, jerarcas y sindicatos, de ponernos de acuerdo mediante negociación colectiva y de asegurar un nuevo sistema que garantice los derechos de los trabajadores a una carrera objetiva y con reglas claras, que por su amplitud sea verdaderamente motivante y logre a traves de ellos una atención mas eficiente de los deberes del estado.

Tres reformas estructurales fundamentales nos comprometen y entusiasman, por ser la base de un Uruguay desarrollado y con equidad, la de la educación; la reforma de la seguridad social y la reforma del estado.

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