El desafío de recuperar la tradición

Fátima Barrutta

Es un mes pleno de efemérides significativas.

En setiembre se cumplen 185 años del surgimiento de la divisa colorada, en la memorable Batalla de Carpintería.

También se conmemoran 94 años del natalicio de un prohombre de la democracia y la libertad, el doctor Enrique Tarigo.

Y además, en este mes celebramos el Día Internacional de la Democracia, significativamente el mismo 15 de setiembre en que Tarigo hubiera cumplido años. Un cruce de fechas que nos dice mucho a todos los uruguayos, haciéndonos reverenciar un pasado de ejemplar servicio público en la reconstrucción democrática y, al mismo tiempo, legándonos un compromiso de mantener esa llama encendida con toda nuestra fuerza y pasión.

Setiembre marca también un nuevo aniversario del fallecimiento de la inolvidable China Zorrilla y el número 700 de la desaparición física del inmenso Dante Alighieri. Es, para más datos, el mes de la diversidad, en que ciudadanos uruguayos y del mundo entero celebramos nuestras diferencias en lugar de enfrentarnos por ellas.

Es interesante contrastar todos estos valores que iluminan el camino a seguir, con la realidad nacional presente, plagada de contradicciones y desafíos.

Con una oposición envalentonada por un inesperado éxito en la recolección de firmas contra 135 artículos de la LUC (varios de los cuales ellos mismos habían votado), que en realidad no obedeció al esfuerzo del Frente Amplio, sino a la movilización de su brazo sindical, el Pit-Cnt. Y es tanta la deuda de gratitud que ahora tienen con los sindicalistas, que se están nucleando en torno al líder de la central, para promoverlo como presidente de la colectividad política. Curiosidades de esta ajustada coordinación partidaria-sindical: Fernando Pereira convoca a un paro general por una vaga plataforma generalista (el segundo en solo tres meses), y reúne a su derredor a algunos miles de adherentes, en un desembozado acto de proclamación en la víspera misma de su lanzamiento como candidato. 

Este corporativismo, dado por creer que las organizaciones de la sociedad civil deben transformarse per se en movimientos políticos partidarios, no hace honor a la tradición democrática del país. Al contrario, la traiciona y pervierte.

¡Cómo se extraña la austeridad republicana de Tarigo, en este Uruguay donde tan fácil se mezclan la Biblia y el calefón!

Interpelan a un ministro porque se escapó un preso, sin tener en cuenta que a escasos días ese fugado fue apresado nuevamente. Y sin tomar en consideración que a ellos se les escapó uno mucho más peligroso, del que nada supieron, y que terminó siendo apresado en el extranjero.

Hacen un escándalo porque una jerarca de la educación utiliza un término inconveniente en una declaración espontánea, acusándola a ella y al gobierno de discriminación racial y otras barbaridades.

Dejan a los chiquilines más desfavorecidos por segunda vez sin clases y sin almuerzos, acentuando la inequidad en el punto de partida. Y cuando un gran batllista como el presidente de ANEP, Robert Silva, ofrece una solución sustitutiva para que esos niños puedan alimentarse a pesar del desprecio sindical, lo critican igual…

Si se confirma el referéndum, habrá que reencontrarse con muchas frases del querido ex vicepresidente Tarigo, cuando en aquellas jornadas heroicas de 1980 defendió, promovió y lideró el NO contra un proyecto constitucional totalitario.

Nuevamente diremos NO a la derogación de una ley que restituye la seguridad y la educación a un país malogrado por anteriores desgobiernos.

Nuevamente diremos NO a quienes traicionan los valores tradicionales de republicanismo y libertad.

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