El diluvio y el arca

Alvaro Vero   

No es motivo de ésta insistir en el diluvio sanitario de lo que poco queda por decir salvo reconocer que la propia naturaleza de la pandemia causó naufragios a nivel del sistema de salud nacional. Dada su singularidad, sus pocas experiencias previas a nivel histórico mundial, era imposible de predecir previamente, y la organización sanitaria se vio francamente sobrepasada. Los gobiernos del mundo tomaron las riendas del desastre, con medidas a veces oportunas y otras discrecionales difíciles de compartir y se lucha aún en llegar a conocer totalmente la noxa en aspectos totalmente ignorados hoy, como su genio evolutivo, su genética, sus mutaciones permanentes, agresividad y respuesta a la prevención vacunatoria entre otras variables.

En la fecha que escribo esto (26/5/21) Uruguay tiene el primer lugar por millón/ hab. de muertes/día (16.49) y el cuarto lugar de casos nuevos por millón/hab. en el mundo.

En términos generales las medidas adoptadas son compartidas, con los espacios lógicos para discrepancias estratégicas-epidemiológicas.

Pero nuestro tema hoy es imaginar el arca que estabilice un sistema de salud que ya no será igual, que debe sufrir los ajustes necesarios manteniendo las líneas de equidad, calidad, integralidad que la normativa legal establece.

El arca deberá tener un primer nivel de atención acorde con la realidad epidemiológica y demográfica –basada en la atención primaria de salud -por su esencialidad, accesibilidad, variedad de disciplinas, definición de la población y fundamentalmente la continuidad familiar del tratamiento.

Esto incluye la formación de personal, educación continuada, instalaciones adecuadas, tecnología necesaria, responsabilidades y capacitación en gestión, accesos geográficos y tiempos de atención preferentemente con radicación de los profesionales, participación de la población, y el financiamiento programático exclusivo. Incluye prevención, educación sanitaria, rehabilitación y mecanismos de referencia y contrarreferencia.

Debemos dar énfasis a las poblaciones rurales y desarrollar núcleos pilotos de medicina familiar en las ciudades. Los médicos de APS manejan enfermedades en distinto grado de evolución, en pacientes diferentes, los diagnósticos y tratamientos dependen de cada persona y no tanto de la enfermedad. El 70% de los diagnósticos refieren a no más de 20 causales.

Sólo se tendrá éxito si los ciudadanos perciben sus beneficios-hay que reorganizar respondiendo a las expectativas de las personas-.

Segundo aspecto es el conocimiento de la epidemiologìa, la demografía, y los costos asociados, que debido al lento desarrollo de la informática no ha permitido tener un conocimiento pleno y clave del primer nivel.

Es importante este aspecto que suma lo aportado por la historia clínica electrónica en datos, información y conocimiento y lo que aportaría en adelante la telemedicina y las posibilidades de oportunidad y calidad que ofrece a muy bajo costo.

Escribimos para CEPAL/Naciones Unidas- en el II Manual de Salud Electrónica, cap. VI, sobre las aplicaciones de las TIC’s en la Atención Primaria “En el nivel de la asistencia primaria, las TIC son esenciales para la recolección de datos a gran escala, aspecto que es básico para la construcción de un sistema de información útil, confiable, sustentable y escalable. Cuando el registro de datos se hace cumpliendo criterios de cantidad y calidad, esta información puede aprovecharse para apoyar la toma de decisiones en los diferentes niveles, entre ellos el asistencial. De este modo se establece un proceso de realimentación que debe redundar en una mayor calidad y eficiencia del funcionamiento global del servicio de salud.”  Hemos de reconocer que a pesar de que han transcurrido más de 40 años de Alma Ata no se ha logrado los resultados esperados debiendo ajustar los pasos dados.

Deberán generarse áreas de atención de enfermos por similitudes, enfermedades crónicas no trasmisibles, mentales, respiratorias, secuelares de covid, incremento de lo ambulatorio, domiciliario, de la telemedicina y una cirugía menos invasiva y de mayor tecnología, con menor utilización de las internaciones y camas sanatoriales. En suma mayor eficacia, eficiencia y productividad con gasto público acotado o asignado con nuevos criterios, a una nueva tecnología, tiempos y costos.

La pandemia por sì misma no cambiará la medicina tradicional pero nos pone delante de una realidad donde la capacidad de respuesta institucional debe cambiar para administrar los nuevos tiempos.

Es parte de  nuestra arca imaginaria.

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