El Frente Amplio y la pandemia

Los muertos atribuidos falsamente a Pacalle Pou

Manuel Flores Silva

Publicamos adjunto un cuadro que demuestra que Uruguay tiene menos muertos por millón de habitantes por la pandemia que los países de América del Sur, que EE.UU., que los países de Europa occidental y oriental.

Luego publicamos la cantidad de muertos que el Uruguay ha evitado por no tener los indicadores de ninguno de los países mencionados de las Américas o Europa, incluyendo los países más ricos y desarrollados del planeta.

Si tuviéramos los porcentajes de muertos de Perú tendríamos 15.000 muertos más, de Brasil o Italia 4.000 muertos más (el doble que los que tenemos ahora), de Inglaterra, Estados Unidos, México o Argentina, en torno a 2.000 muertos más. El Uruguay evitó eso.

Las cosas, sin embargo, se tratan de tergiversar.

La pandemia mata. No hay dudas. Se hace de cuenta que no. Qué es voluntad del gobierno, dicen. De todos los gobiernos del mundo será.

En todos lados. No hay dudas. Se hace de cuenta que no.

La pandemia mata tanto en los países con más confinamiento como en los países sin confinamiento. Tampoco hay dudas. Se hace cuenta que no.  

Como que el Frente Amplio tiene la fórmula para evitar los muertos que nadie ha podido evitar.

Eso se tergiversa inmoralmente por intereses políticos menores.

Los principales países desarrollados y los de toda la América del Sur (salvo Ecuador muy parecido a nosotros) tienen en esta pandemia más muertos por coronavirus que Uruguay cada millón de habitantes. Muchos de ellos con confinamiento.

Según demuestra tanto el cuadro publicado que compara los muertos por millón de habitantes cuanto el otro cuadro que muestra los muertos que el país ha evitado en relación a todos esos países.

La mayoría de países con confinamiento severo tiene así más muertos por cada millón de habitantes que Uruguay.

Se ve con claridad que los ultra confinados Francia, España, Inglaterra, Italia y EE.UU., por ejemplo, tienen cifras de fallecidos cada millón de habitantes muy superiores a Uruguay. Lo ve un niño.

Son datos científicos y comprobables para cualquiera que divida los fallecidos entre la población de cualquier país. Es muy claro.

El Frente Amplio sostiene, sin embargo, reptando, que la culpa de que Uruguay tenga esos muertos es de Lacalle Pou. Personalmente. Él mismo. Utilización macabra y politiquera de la tragedia y mortandad uruguaya.

Así lo han dicho textualmente y al mismo tiempo, por ejemplo y desorbitados, desde su Presidente Javier Miranda hasta su operador mediático Aldo Silva, pasando por senadores, diputados y operadores frentistas de todo tipo.

El candidato a diputado por el Frente y ex Presidente del Sindicato Médico, Julio Trotchansky, por ejemplo, apareció en un zoom privado proponiendo inescrupulosamente cargarle los muertos por pandemia a Lacalle y difundirlo internacionalmente para perjudicar al gobierno (y al país).

Recibió, claro, la repulsa de muchos médicos por jugar políticamente con los muertos y el dolor de los uruguayos para su eventual beneficio político.

Lacalle Pou deja morir a la gente, según los frentistas, de puro insensible y mala persona que es, que por ejemplo prefiere salvar a la economía que a los ciudadanos.

Cómo si en algún lado del mundo hubiera habido alguna política que librara a la gente de la pandemia o de la muerte. Justamente nosotros envueltos entre dos gigantes pandémicos como Argentina y Brasil que suman ya más de 550.000 muertos.

El mundo entero sacudido por la tragedia, en general con peores cifras que las nuestras, y la mísera idea del Frente Amplio es endosarle la culpa a la maldad de Lacalle Pou.

La posición del FA es luego la más deshonesta e hipócrita campaña de que tenga memoria la historia uruguaya. Atribuirle a alguien la muerte masiva y trágica de miles de ciudadanos es esa obscenidad. Además de trabajar full time por ahondar la grieta del país.    

De esta grieta no se vuelve.

Inventan luego para la maniobra inmoral, necrológica, fúnebre una categoría que denominan “muertos evitables”.

Qué no se sabe lo que es. Pero qué vendría a ser los muertos que Lacalle Pou cruelmente no quiso salvar. Habría muerte no evitables y muertes evitables, al parecer. No se sabe con qué criterio.

Según ese modo de pensar, tampoco los gobiernos de América del Sur, EE.UU., Europa oriental y occidental quisieron salvar a su gente puesto que tuvieron proporcionalmente más muertos que Uruguay y que, en consecuencia, pese a todas políticas anti COVID diferentes, no quisieron evitar las muertes. Nadie evitó las muertes evitables que no se sabe lo que son. Todos miserables matando gente en todos los continentes. Salvo el Frente Amplio. Absurdo.

Toda esta bajeza por perjudicar políticamente a Lacalle Pou.

La palabra técnica que describe esta posición frentista es “canalla”: “que es despreciable por su comportamiento vil”, según el diccionario.

La opinión pública percibe la maniobra y respalda mayoritariamente al gobierno en medio de esta terrible mortandad.

Pese a que todos los principales conductores de de los informativos de los canales televisivos 10 y 12, así como sus principales movileros, son frentistas y hacen los suyo. Un gobierno con los medios de comunicación más masivos en contra en medio de la pandemia.

Y se intenta, sin lograrlo, abonar en que la factura de la muerte la tiene que pagar el Presidente.

La posición reseñada solo demuestra la baja calidad política de la nueva dirigencia frentista, abusando de lo de siempre: atribuirle maldad absoluta al otro como única herramienta para probar su propia e inexistente bondad. Único y patético recurso.

En su miseria quieren utilizar el dolor de las víctimas y el miedo de la gente por la pandemia en su provecho político y están logrando exactamente lo contrario. La mayor repulsa de la gente por la inmoralidad manifiesta de su maniobra. Construyendo anti frentismo muy fuerte vienen: al galope. Se han convertido en sinónimo de falta de escrúpulos y oportunismo rapaz.

Son los de la dictadura del proletariado, los de la lucha armada, que con esas convicciones mandaron a muchos jóvenes contra la democracia y hacia la muerte.    

Son los del apoyo unánime a los comunicados 4 y 7 con que se instaura la dictadura, los de los gobiernos más corruptos de la historia nacional, los más clientelares, los que ejercieron un gobierno absolutamente neoliberal traicionando incluso su equivocado programa (reforma agraria, estatización de la banca, combate al capital extranjero, etc), tirando miles de millones de dólares en proyectos descabellados, los que apoyan al asesino, corrupto y narcotraficante de Maduro. Eso son.

Pero una cosa era estar equivocados como estuvieron (con graves consecuencias) y otra cosa es el tamaño burdo de la inmoralidad actual sin parangón. Es otro Frente Amplio. Otro. Sepámoslo.

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