El Frente Amplio y los ídolos con pies de barro

Daniel Manduré

Es propio de la naturaleza humana tener modelos en los que mirarse. Idolos con los que identificarse, referentes a los que seguir. Es común tener espejos en los que verse reflejados. Sucede en todos los ámbitos, el deporte, la música, la literatura y también en la política.

Poner todas nuestras expectativas en una idea o en una persona a la que transformamos en héroes a los que seguir. Lo que pasa muchas veces, y -aquí está el problema- es cuando se cae en esas falsas idealizaciones. Vemos méritos donde no los hay y donde nada era lo que parecía. Todo aquello en lo que creíamos se esfuma y el desconcierto y la frustración es mayúscula. Aquello en lo que habíamos cifrado todas nuestras esperanzas y sueños pasó a ser solo un espejismo.

Esos ídolos con pies de barro.

Como sucedió con el rey de Babilonia, Nabucodonsor, al tener un sueño donde aparecía una gigantesca estatua en apariencia de gran solidez y fortaleza, casi indestructible, pero con los pies de barro. Un día una piedra cayó rodando golpeando los pies de la escultura, la que rápidamente de desmoronó debido a la gran fragilidad de su base. Su sustento era muy débil.

Lo que sucede hoy con todos los referentes populistas que el Frente Amplio ha idolatrado en América Latina. Esos espejos en los que se miraba y en los que aún se mira, pese a alguna tímida declaración en contrario.

Esos referentes a los que una y otra vez nos ponían como ejemplos a seguir, deslumbrados por revoluciones de utilería. Ante nuestra escéptica mirada y apoyados en la más firme vocación democrática y republicana observábamos todo desde la vereda de enfrente.

En poco tiempo todo se desmoronó, se hizo trizas. Envueltos en una gran madeja de corrupción, abusos de poder, ausencia de libertad de expresión y en varios casos, tortura, asesinatos, presos politicos, tiranías y violación de los derechos humanos.

La mayoría de esos «semidioses» fueron procesados y algunos presos.

Es larga la lista…Daniel Ortega, Chavez, Maduro, los Kirchner, Evo, Lula, Rafael Correa …ni que decir del apoyo a la dictadura cubana.

Se abrazaban a la revolución para terminar como tiranos, Chávez y Maduro en nombre de la revolución bolivariana, Evo y su revolución cultural e indígena, Ortega y su revolución sandinista o Correa y su supuesta revolución ciudadana.

Ríos de tinta y decenas de declaraciones se pueden encontrar del Frente Amplio defendiendo a estos personajes nefastos para la democracia.

¿Acaso el Frente Amplio no idolatraba a Daniel Ortega? ¿Acaso no lo sigue haciendo, a traves de las declaraciones del Foro de San Pablo que con sus votos ha emitido resoluciones de apoyo al dictador y violador de Nicaragua?

Daniel Ortega que supo derrocar al dictador Somoza en 1979 para convertirse en poco tiempo en algo peor que la dictadura de Somoza.

No queda un solo candidato presidencial opositor al gobierno de Ortega que no esté preso.

¿Acaso no respaldan al tiránico gobierno de Venezuela, que ha sumergido al país en la pobreza y el hambre?

¿Acaso no respaldan a los Kirchner?

A todos ellos el Frente Amplio supo «homenajearlos» entregándoles la llave de la ciudad y declararlos como ciudadanos ilustres.

Esos induviduos populistas que llegan como los salvadores de una nación pero que terminan transformándose en la peor de las pesadillas, con discursos de palabras vacías, que buscan el enfrentamiento, manipuladores y autoritarios.

Ese fanatismo ideológico que no les permite reconocer estas cosas.

Esos ídolos con pies de barro que el Frente Amplio aún idolatra

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