El futuro entre muertes, patógenos y efectividad de las vacunas en Uruguay

En twitter el periodista Eduardo Prevé anunciaba hace unos días que “el 23 de marzo se anunció la suspensión de las clases: había 15.548 casos activos de COVD y 827 fallecidos. Hoy se comunicó el regreso a clases: hay 28.123 casos activos y 2497 fallecidos”.

A un promedio diario de 50 muertes, a finales de junio habrán muerto por efecto del COVID 3 mil uruguayos más que aún ni siquiera saben que se van a contagiar.

La epidemióloga Silvia Guerra sostiene en EL PAÍS que la inmunidad colectiva se puede definir como “el punto en el que suficientes personas están protegidas contra el virus” como para “suprimir la propagación”. En el caso del sarampión, por ejemplo, por su alta capacidad de transmisibilidad, se necesita a más del 85% de la población vacunada.

Lo que explica Díaz es que “si sabemos que la nueva variante del virus como la P1” es más contagiosa, entonces “ese 70% tendría que subir”.

Esta variante del COVID procedente de Manaos, Brasil, está circulando en los 19 departamentos del país, y fue encontrada en el 89% de las 556 muestras analizadas entre el 17 y el 21 de abril en el marco de una investigación realizada por el Instituto Pasteur, la Universidad de la República, el Ministerio de Salud Pública y el Sanatorio Americano.

La inmunidad colectiva es “el escenario ideal o el punto final de una carrera”, explicó Díaz. El deseo, por decirlo de alguna forma, es que sin la necesidad de tener medidas de restricción “la circulación del virus empiece a bajar hasta que se vuelva indetectable”. Pero antes de que termine la carrera, hay algunas paradas importantes debido a que se “empieza a sentir el efecto social con la baja del R (valor de la tasa de reproducción de contagios de coronavirus)”, señaló.

Hoy en Uruguay cerca del 25% de los adultos están completamente inmunizados por haber recibido la segunda dosis hace 14 días.

Sin embargo, para María Moreno de la Comisión Asesora de Vacunación hay que considerar dos cosas: “la “transmisión del patógeno” porque la variante P1 provoca una “descomunal transmisión comunitaria”, y por la efectividad de las vacunas, porque “en Uruguay tenemos un plan mixto pero con la predominancia de Sinovac, que tiene una eficacia bastante por debajo de Pfizer y Moderna”.

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