El lado luminoso de la luna

Fátima Barrutta

En esta columna solemos poner el foco en aquellos aspectos que complican nuestra realidad política y social.

A veces es un accionar opositor que privilegia intereses sectoriales a los del país.

A veces, desigualdades de género que nos empujan a la retaguardia de los rankings internacionales de inclusión.

Pero hoy queremos centrarnos no en uno, sino en varios datos positivos de la realidad.

En el vaso medio lleno. En el lado luminoso de la luna.

Desde el Estado, se están dando pasos firmes y seguros hacia la equidad y la inclusión.

Desde esa maravillosa iniciativa del Sodre, que llevó a 600 alumnos de 65 escuelas rurales de todo el país, a disfrutar de El mago de Oz, en el Auditorio Nacional «Adela Reta».

Hay que valorar lo que significa que niños que viven en contacto con la naturaleza, pero con una completa orfandad de estímulos artísticos y culturales, puedan acercarse no solo a la hermosa sala Fabini del auditorio, sino a un espectáculo de calidad excepcional. Con que solo una de esas almas haya recibido esa experiencia como una instancia transformadora, que la impulse a adentrarse en el mundo del arte, la misión se habrá cumplido.

Pero elijamos al azar otras noticias de los últimos días, para comprobar como la igualdad de oportunidades se sigue abriendo paso en un país que sale de la amargura de la pandemia y se encamina a su mejor futuro.

Junto al Centro de Comerciantes de Neumáticos del Uruguay, Ceconeu, el subsecretario MVOT Tabaré Hackenbruch participó en la entrega de títulos a las primeras mujeres capacitadas en Gomería.

 La noticia puede parecer intrascendente pero no lo es: los estereotipos de género se están derrumbando, no ya por la legislación, sino por la propia iniciativa de las gremiales empresariales, que despiertan a una nueva realidad de inclusión y solidaridad.

Pasa también en la Universidad de la República, donde el Consejo de la Facultad de Ciencias elevó al Consejo Directivo Central el pedido de exclusión de un docente grado 5 denunciado por acoso sexual.

La «patente de corso» de quienes utilizan sus cargos y potestades para obtener favores sexuales de mujeres bajo su mando, felizmente puede estar llegando a su fin.

Las estructuras institucionales, en otros tiempos contaminadas por parámetros machistas y secretismo, ahora se remueven positivamente, inaugurando una nueva etapa de verdadero respeto a la intimidad de todas las personas, valorándolas ya no por su resignada aceptación a la prepotencia, sino por sus talentos y virtudes, como manda la constitución.

¡Vaya si están pasando cosas buenas en el país!

Con una resolución firmada por dos entrañables dirigentes colorados de Anep-Codicen, como lo son su presidente Robert Silva y su secretaria general, Virginia Cáceres, el liceo rural de Curtina llevará el nombre de la Dra. Martha Montaner, la inolvidable legisladora que tanto nos ha enseñado, continuadora de la promoción de la mujer que tan bien impulsó hace más de un siglo José Batlle y Ordóñez, y precursora en la fundación de una bancada parlamentaria femenina que nos encuentra unidas en la lucha por la paridad, más allá de partidos e ideologías.

Hace unos días, estuvimos en un acto de la asociación civil Red Mujeres A Contracorriente, una organización creada para unir, visibilizar y fortalecer a las mujeres en su inserción plena en la vida social.

Allí se rindió un merecido homenaje al trabajo de Verónica Villagra, presidente de la Comisión Directiva de Mundo Afro.

A María Inés Fariello, cientifica matemática integrante del Grupo Asesor Científico Honorario.

A Julia Olarte de la ciudad de Trinidad, con su emprendimiento «Cuatro de Julia», que empezó colocando media docena de alfajores en una estación de servicio y hoy produce y distribuye cinco mil por mes.

A Laetitia d´Arenberg, «princesa sin corona» que a los 80 años sigue bregando por el emprendedurismo y empoderamiento femenino.

A Valeria Ripoll, una dirigente sindical que, con energía y sensibilidad, está cambiando paradigmas.

 A Marisa Machado, en reconocimiento a su compromiso en la construcción de una sociedad más solidaria y paritaria.

Fue hermoso compartir esa velada de mujeres unidas a favor de la superación y en contra de las desigualdades.

Son episodios luminosos que nos dan más fuerza en una militancia cotidiana que no es otra cosa que la renovación de esa siempre presente lucha por la libertad.

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