El Partido Colorado y las candidaturas: apurarse lentamente

Daniel Manduré

Los jóvenes empujan.

Con más de 220 listas y en 226 circuitos distribuidos por todo el país, se llevaron a cabo el pasado sábado, las elecciones juveniles del Partido Colorado.

Con una Comisión Electoral que estuvo a la altura de tan importante momento. Debemos admitir que era todo un desafío, teniendo en cuenta las dificultades electorales del Partido los últimos tiempos. Pero las más de 27 mil voluntades con su voto demostraron que se va por un buen camino.

Jóvenes que desplegando y empuñando con orgullo y alegría las banderas coloradas empujan con entusiasmo y convicción hacia el porvenir.

A diferencia de otros partidos donde ya se pueden avizorar ciertas candidaturas, lo que hace más fácil las movilizaciones y la natural motivación, en Partido Colorado aún no las posé.

Es hasta lógico que las propias estructuras partidarias logren mayor despliegue y efervescencia cuando se está detrás de listas, que todos saben, son apoyadas, por tal o cual precandidatura concreta. Por ello es doblemente meritorio el aporte de los jóvenes.

Esos jóvenes que seguramente han sabido leer la importancia del Partido Colorado en la construcción de la república, que podrán ser ya conscientes de sus más ricas tradiciones o a las que podrán ir conociendo de a poco, pero que le aportan, sin dudas, esa impronta especial, esa mirada diferente, esa inyección renovadora y de savia nueva tan necesaria también en la vida partidaria.

El Partido Colorado, con los tropiezos electorales que todos conocemos, que no se pueden ocultar y que hay que asumir, va por buen camino. La elección juvenil ha sido una clara demostración.

Ya vendrán los tiempos de candidaturas. Como yo mismo escribía hace un tiempo atrás: “festina lente”… esa voz latina que significa “apresúrate despacio” y que era utilizada por el emperador Augusto ante la ansiedad y el apresuramiento desmedido de algunos de sus comandantes:” caminad despacio si queréis llegar antes a un trabajo bien hecho” decía Augusto. Ese oxímoron que a través de dos términos opuestos nos quiere transmitir que a veces la ansiedad y el apresuramiento no son buenas consejeras. Nada peor para un líder, pensaba Augusto, que la prisa y la temeridad.

El 2023 será el momento de precandidaturas. De ese abanico de alternativas diferentes que le ofrezcan a la ciudadanía la posibilidad de elegir cuál es la mejor opción para representar al partido de las ideas, de la libertad, del humanitarismo y la justicia social.

Hay opciones, dirigentes con dilatada trayectoria y experiencia en cargos de responsabilidad política y jóvenes dirigentes, hombres y mujeres jóvenes que con gran capacidad y trabajo piden su merecido espacio. Todos tienen lugar, sin exclusiones.

Sin apuros desmedidos, pero sin “dormirse en los laureles”, festina lente.

Ojalá, confío en ello, el Partido Colorado logre estar a la altura de su rica historia. Que lo errores del pasado nos ayuden a elegir adecuadamente el camino. Que se pueda colmar las expectativas y esperanzas de tantos jóvenes que continúan creyendo en el partido de Rivera y Batlle y Ordóñez como alternativa real. Esas expectativas y esperanzas que un día encontramos nosotros.

Es obligación de todos no defraudarlos y una gran responsabilidad de ellos, bregar por los cambios necesarios.

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