El Primero de Mayo. Una crónica, con perspectiva batllista, sobre el día de los trabajadores en Uruguay.

 El documento de los trabajadores de Chicago con el que convocaban a la huelga sostenía:

Migue Lagrotta

“¡Un día de rebelión, no de descanso! Un día no ordenado por las voces jactanciosas de las instituciones que tienen encadenado al mundo del trabajador. ¡Un día en que el trabajador hace sus propias leyes y tiene el poder de ejecutarlas! Todos sin el consentimiento ni aprobación de quienes oprimen y gobiernan. Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda la nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana”.

Se fijó durante el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en París en 1889. La idea era rendir tributo a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas que fueron condenados en Estados Unidos por su participación en una huelga que se inició el 1 de mayo de 1886 en todo el país y, en ese Estado, se prolongó hasta el 4 de mayo con la sangrienta Revuelta de Haymarket. Tres fueron a prisión y cinco ejecutados en la horca. El fin era conseguir la jornada laboral de ocho horas que en 1886 ya establecida la Ley Ingersoll, pero que la patronal incumplía, lo que rearmó y movilizó a las organizaciones laborales y sindicales del país.

En Estados Unidos y Canadá la fecha se trasladó al primer lunes de septiembre por miedo a que el movimiento socialista se reforzase y pasó a llamarse Labor Day. Pero en esa huelga, que se saldó con miles de trabajadores despedidos, detenidos o heridos, la mayoría inmigrantes europeos, estaba la mecha del Día del Trabajo, una festividad en honor de la clase obrera que poco a poco se fue extendiendo al resto del mundo. Los autores del libro ‘Batlle y el Batllismo” que cuenta con las correcciones de Batlle y Ordoñez dicen que, «Por una observación del reparto económico actual, el batllismo halla una graduación infinita de posiciones económica entre la burguesía y el proletariado. No cabe toda la sociedad en esa definición -tan cara a otras tendencias izquierdistas- de: burgueses y proletarios. Hay una serie inconmensurable de grados entre los términos polares de la fórmula: y el batllismo coloca, junto a las clases de explotadores y explotados, otros estratos que no por menos definidos y concretos dejan de ser, por ellos, existentes y reales, y de profundísimo interés para el sociólogo. Esta manera particularísima de considerar a la sociedad -desde el 7 Se considera necesario en este punto aclarar que se habla de fraternidad y no de solidaridad, hay autores que puedan llegar a tratar ambos conceptos como sinónimos, para ésta caso son conceptos muy diferentes, no es lo mismo ser fraterno que ser solidario, el batllismo es esencialmente fraterno y jamás fue solidario. 6 punto de vista económico puro- contribuye en definir ya al batllismo dándole una vida autónoma y propia en el conjunto de los sistemas políticos de izquierda.” (González Conzi E.; Giudice Roberto B. 1958: 402).

La primera conmemoración pública del día internacional de los trabajadores en nuestro país tiene lugar el 1 de Mayo del año 1890, 4 años después de los sucesos de Chicago que dieran origen y significado a la fecha.

Aquellos primeros luchadores obreros mayoritariamente anarquistas de origen italiano convocaron a la manifestación callejera con un volante en el que se podía leer:

“Hoy primero de Mayo de 1890 se invita a todos los obreros de Montevideo a asociarse a la huelga universal. Se os invita para la Protesta contra la explotación del hombre por el hombre”, Batlle les decía a los trabadores: “organizaos, uníos, y tratad de conquistar el mejoramiento de vuestras condiciones económicas, que podéis estar seguros que en el gobierno no tendréis nunca un enemigo, mientras respetéis el orden y las leyes” la relación de Batlle y los obreros  “Se ha discutido largamente la formación filosófica de Batlle y la originalidad de su ideario político, pero no se ha destacado nunca la importancia que en su formación tuvieron las experiencias históricas. Esto es especialmente importante a propósito de sus ideas sociales y como motivación de sus actitudes ante el movimiento obrero y social. En 1895 se producen una serie de huelgas que convierten las demandas proletarias y las ideas socialistas (…) El 1º. de mayo de 1896, por primera vez en Montevideo, se celebró con manifestación la fecha obrera. Basta ojear la prensa de esos años, o sopesar el silencio de muchos actores de la vida política, para apreciar cómo aquel instante fue definitorio para la casi totalidad de las capas ilustradas de nuestra sociedad en que primaron los intereses de clase a las posibles ideas democráticas. No fue el caso de Batlle, y el testimonio se encuentra en la serie de sus artículos de El Día. Es categórico. ‘Simpatizamos con las huelgas… he ahí los débiles que se hacen fuertes y que, después de haber implorado justicia, la exigen’.” (Rama, C. 1958: 404).

El primer acto del 1 de mayo en nuestro país.

El acto se desarrolló en 18 de Julio y Olimar (hoy Germán Barbato), a la concentración asistieron algunas decenas de personas. Los sucesivos primeros de mayo se convirtieron en jornadas de lucha obrera en donde los trabajadores salían a las calles y plazas para tomar la palabra.  Desde el punto de vista institucional en nuestro país con la Ley de Feriados de 1919, durante la presidencia del batllista Dr. Baltasar Brum queda valida esta fecha y respetada hasta la actualidad. No en vano Don Pepe y Domingo Arena se definían como obreristas. Legalidad y libertad absoluta sindical pero separados de la actividad partidaria. Un punto conflictivo de las manifestaciones obreras ocurre el 1 de Mayo de 1923. Al pasar la marcha por la Avenida 18 de Julio, cientos de manifestantes tiran piedras contra un bar que permanecía abierto, la acción obrera motivo la represión policial con el saldo de dos muertos, un trabajador y un policía. En 1933, durante la resistencia a la dictadura Herrero-Terrista son asesinados los militantes populares Idalecio Lujambio y Julia Scorino. Entre los años 1959 y 1961 tomó cuerpo la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU) y su Congreso Constituyente culminó en 1961. Se disolvió la UGT y se producen una gran serie de huelgas rurales y la primera marcha de los cañeros que se habían organizado en la UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) que comenzaron a mostrar a la opinión pública otro Uruguay con grandes dificultades y carencias de todo tipo. La mayoría nacionalista en el Colegiado comienza una etapa de endurecimiento entre 1959 y 1967, aplicando Medidas Prontas de Seguridad para enfrentar los crecientes conflictos gremiales. También hubo grupos de presión empresariales en el marco económico de crecimiento inflacionario y aumento de la desocupación generada por el proceso de desbatllistización comenzada con el viraje liberal económico luego de la Reforma Cambiaria y Monetaria llevada adelante por el Cr. Juan Eduardo Azzini. Los trabajadores realizaron importantes huelgas y surgen nuevos mecanismos de lucha sindical. Los conflictos en UTE incluyeron apagones, las marchas cañeras y la nueva fuerza que tomaron los sindicatos públicos fueron llevando a la organización sindical de la fragmentación a la unión. En los sesenta se fueron creando distintos mecanismos de coordinación y unificación destacándose la “Mesa Sindical Coordinadora de Entes Autónomos” y la “Confederación de Organismos de Funcionarios del Estado” (COFE), también surgen plenarios solidarios con gremios en huelga, muy importante para unificar las tendencias socialistas, anarquistas y comunistas que predominaban con discrepancias hasta ese momento. Entre 1960 y 1964 comenzaron luchas intensas por los derechos sindicales, contra el congelamiento de los salarios, marchas por la tierra y defensa de las fuentes laborales. El clima político esta endurecido y en 1963 se aplicaron las Medidas Prontas de Seguridad, también en 1965. Ya en 1964 se rumoreaba amenazas de golpe de Estado, tal cual había sucedido en Brasil y en Bolivia. Todas estas circunstancias fueron acercando las diferentes tendencias del universo sindical hasta que en junio de 1964 comienzan a convocarse las primeras convenciones de trabajadores que vas a dar origen a la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). En setiembre se convocó un Plenario Nacional que aprueba un plan de lucha inmediata y la integración de una Mesa Representativa como organismo permanente. Entre esta fecha y 1966 la CNT pasa de ser un mecanismo de coordinación a ser un organismo unificado que adopta el programa del “Congreso del Pueblo” realizado en 1965. En este congreso se nuclearon una serie de sectores profundamente afectados por la crisis y elaboran un gran programa con propuestas para solucionarla que incluía la reforma agraria, la reforma industrial, desarrollo del comercio exterior todas influenciadas por las ideas desarrollistas plateadas por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que se había creado en 1960. El congreso de unificación sindical se realizó entre el 28 de setiembre y el 1 de octubre de 1966 siendo una de sus bases la participación pluralista de los trabajadores y de las corrientes sindicales clasistas. Se aprobaron los Estatutos, una Declaración de Principios y se aprueba el Programa de Soluciones a la Crisis. El estatuto afirmó la democracia sindical con derecho a crítica y autocrítica, su independencia frente al Estado, a los patrones, a los partidos y a las sectas y la no afiliación a ninguna organización internacional. Los dirigentes de la CNT no podrían ocupar cargos políticos, aunque si tener política partidaria sin fines proselitistas. La declaración de principios subrayaba: Independencia de clase, lucha internacional de los trabajadores y por la liberación nacional hasta llegar a una “sociedad sin explotados ni explotadores”, acercamiento con otros sectores sociales sean campesinos, estudiantes, jubilados y también solidaridad con los trabajadores internacionales.

La Constitución de 1967 contenía determinados instrumentos que favorecía posturas firmes ante desbordes, sobre todo con un Poder Ejecutivo fuerte. Hay que agregar la actividad de la guerrilla y el estancamiento económico.  Se produce una escalada de la violencia guerrillera y también de los reclamos sociales durante una crisis económica creciente se suma la actividad de grupos de extrema derecha en marco de pérdida de referencia de los valores democráticos.  El gobierno de Jorge Pacheco Areco se enfrenta a estas situaciones con gran firmeza. Tiempo atrás se había realizado el primer congreso de la CNT en mayo de 1969 que representaban a 120mil afiliados. En el segundo congreso realizado en 1971 alcanzó la cantidad de 180mil afiliados. Durante el año clave de 1968 se produce una gran represión sindical, funcionarios públicos fueron destituidos o militarizados y el movimiento tuvo grandes derrotas en los frigoríficos, en los bancarios y en la UTE. En 1970, en el mes de octubre triunfó la huelga de la salud privada impulsada por la FUS

(Federación Uruguaya de la Salud). Los episodios de febrero de 1973 confunden al movimiento sindical y al Partido Comunista que apoyan lo que creían era un movimiento militar de base popular. Gran error. El 27 de junio el Movimiento inicia una gran huelga en repudio al Golpe de Estado.

Esta huelga con ocupación iniciada en la madrugada del 27 de junio de 1973 respondía a una definición de la CNT desde su fundación en 1964, luego fue confirmada en sucesivos congresos. El resultado fue una gran persecución, la ilegalización de la CNT, promoviendo el despido sin indemnización y la prisión de cientos en el Cilindro Municipal. La huelga duró 15 días hasta la noche del 11 de julio cuando la Mesa Representativa levantó la huelga por mayoría y con los votos en contra de FUNSA, FOEB y la abstención de la FUS, FFOSE, Conaprole y Textiles. El mensaje fue “continuar la lucha por otros medios” En la década del 80, el movimiento obrero comienza su reorganización. Este proceso da origen al PIT (Plenario Intersindical de Trabajadores). La mejor historia de la clase obrera uruguaya fue acto del 1 de mayo de 1983 en donde más de 200.000 personas salieron a la calle por Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía. Fue un fuerte respaldo social a la trabajosa salida de la dictadura.

Esta breve historia, en tiempos muy confusos, muestra que el mejor momento sindical fue cuando actuaba independiente de posturas políticas partidarias.

Compartir

Deja una respuesta