“El pueblo, se portó mal”…

Lorenzo Aguirre

“Si en la segunda vuelta llega a ganar el conservador Guillermo Lasso, eso demuestra que se portaron mal”, amenaza el expresidente Rafael Correa. “Tenemos mayoría en la Asamblea, y en un año nos podríamos ver de nuevo. La mejor manera de tenerme lejos es que se porten bien. Si se portan mal – ¡los reta como a niños de escuela! – me les presento – ¿será el diablo? -, y los vuelvo a derrotar”. “¡Es mejor tenerme lejos!”… ¡totalmente de acuerdo “estimado” Rafa…., totalmente de acuerdo! Las elecciones presidenciales ecuatorianas llevadas a cabo el pasado domingo 11 de abril, dieron la victoria al candidato Guillermo Lasso – “Movimiento Creo” (“Creando Oportunidades”), y “Partido Social Cristiano”- por una diferencia porcentual de cinco puntos, que, traducido al español, significó unos cuatrocientos cuarenta mil (440.000) votos con el comunista pro chavista Andrés Arauz – “Unión por la Esperanza” (“FCS”, “Fuerza Compromiso Social”, “Centro Democrático”) -. ¡Correa! …ahora, ¿qué hacemos? 

La elección, ha sido entre continuar con un modelo “socialista siglo XXI”, o una renovada propuesta amplia, más allá que varios sectores de derecha estuvieron largo tiempo fraccionados, y al mismo tiempo en buena medida también quebrados, pero pretendieron y buscaron empecinadamente dejar afuera el nefasto “correísmo” porque estaban convencidos de poder ganar, y de esa forma dejar de lado la izquierda comunista – chavista que complicó la situación económica del país.

El matón expresidente Rafael Correa está rabioso por los resultados, y tiene la arrogancia, la insolencia, de amenazar a sus conciudadanos.

A esta altura de la historia todavía en nuestro continente quedan engendros, y no se pusieron a pensar que, los acontecimientos “progresistas” están dejando de ser individuales, exclusivos de un país, porque los sucesos forman parte de un conjunto de emprendimientos llevados adelante por grupos de personas con deseos de prosperidad, y total democracia.

Correa, ve tambalear a su “izquierda correcta”, desplomarse otros gobiernos “populares”, y demuestra una actitud de represalia que, una vez más, deja sobre el tapete los conceptos y “valores” con los cuales comulga, sabiendo asimismo que, la “integración popular latinoamericana” sufrirá los asuntos bilaterales, como así la injerencia, y en buena medida la coalición comunista – chavista se desmembrará porque los “amores” se derrumban cuando tanto “checheo”, se pasa de la raya.

Volviendo, a Lasso

Entre socialdemócratas, socialcristianos, conservadores, independientes, y populistas, con promesas de empleos mientras la desestabilidad económica aprieta y una hecatombe petrolera arrasa, la ciudadanía ecuatoriana llegó a las urnas tras amenazas de un majadero totalitario Rafael Correa, que, desde el viejo continente, no para de incendiar a sus compatriotas.

En la primera vuelta se realizaron las legislativas, en las cuales se eligieron representantes al Parlamento Andino, y Asambleístas. Como ningún candidato logró la victoria, se llevó a cabo un balotaje, saliendo vencedor, Guillermo Lasso, quien tomará posesión del cargo el próximo 24 de mayo.

El enfoque de la campaña de Lasso fue fortalecer la alianza con el “Partido Social Cristiano”, y proyectar un plan de gobierno hacia la generación de dos millones de plazas de trabajo, como así también apertura de mercados, e impulsar la producción de petróleo.

En otro orden de cosas, el electo presidente pretende potenciar la inversión extranjera, un perfil de liberación económica, mayor asociación entre el sistema privado y público, a la vez que una reducción de impuestos, no aumentar el IVA, y mejorar los servicios de salud pública.

A lo largo de debates, Lasso propuso incrementar el salario básico, a 500 dólares, al mismo tiempo que prometió contar con nueve millones de dosis de vacunas contra el covid – 19, dentro de los primeros cien días de su gobierno.

La segunda vuelta de los comicios arrojó 1.600.000 votos nulos (16%), como resultado de la posición del activista indígena Yaku Pérez – quien perdiera en la primera ronda ante el propio Lasso, y denunciara fraude electoral –, que llamó a sus simpatizantes a ejercer dicha acción, hecho que debilitaría todavía más, al correísmo.

El triunfo de Guillermo Lasso supone continuar con políticas abiertas al mercado, dejando de lado el famoso “socialismo para el pueblo”, dando luz verde para la llegada de inversores, puesto que, el electo presidente ha prometido mantener el acuerdo actual con el Fondo Monetario Internacional.

Andrés Arauz – que perdió las elecciones por unos cuatrocientos treinta mil votos – estaba empeñado en desconocer las financiaciones, y prometía un “gran gasto social” – propio de los dos gobiernos del expresidente Rafael Correa – pese a las sumergidas finanzas públicas, a una economía con descompensaciones de liquidez, acrecentada en los últimos diez años.

Algo de “herencia” para Lasso

Tendrá minoría en la Asamblea Legislativa, y desde el vamos, la mayoría del correísmo le hará la vida imposible.

Recibirá una finanza petrolera totalmente debilitada por los bajos precios del crudo, y el resultado de una pandemia que llevó a la pobreza a una cuarta parte de la población, además de medio millón de personas sin trabajo.

Quizá, Guillermo Lasso no podrá reflotar a Ecuador, pero, al menos, frenar la continua caída hacia el caos, y una deuda pública del sesenta y tres porcentual (63%), del Producto Interno Bruto.

La lucha en las pasadas elecciones ha sido sin lugar a dudas una confrontación de perfiles, modelos, que van desde una economía central, y una social de mercado, entre un estatista, y un liberal, pero, a decir verdad, el pueblo ecuatoriano está harto, cansado de tanta promesa, quiere soluciones e inmediata estabilidad porque la población vive en condiciones precarias, y extrema pobreza.

Los ecuatorianos, ruegan una urgente oxigenación…

La Corte Nacional de Justicia de Ecuador pidió a Interpol emitir “Difusión Roja” – extradición y arresto – contra el expresidente Correa, al desoír la medida cautelar de presentarse ante la Fiscalía General en Quito, por su vinculación en el caso de “intento de secuestro” al ex Asambleísta Fernando Balda.

Más allá de lo expresado, la Contraloría de Ecuador solicitó a dicha Fiscalía, la acción contra Rafael Correa por “Perjuicio a Fondos Públicos” – dicho ex mandatario obtuvo dinero del Banco Central, el cual debía destinarse a entidades públicas, dejando a cambio papeles estatales a plazos no permitidos por la Ley – en operaciones no registradas como deudas, y declaraciones secretas.

Como si fuera poco, otros “pequeños ítems” adornan su expediente, entre los cuales se declara que, Rafael Correa, recibió dinero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Rafael Correa, escapado de Ecuador, reside cómodamente en Bélgica, y desde allí tiene la prepotencia de amenazar, resaltando: “¡cuando regrese, pónganse a rezar!”

¡Qué “ejemplo”!… ¿verdad?

¡Patético, Rafael…patético!

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