Enfermedades crónicas

Alvaro Vero

Las enfermedades crónicas impulsan un cambio en las organizaciones sanitarias de introducción puntual al seguimiento-de curar a cuidar.

Los episodios de atención implican entradas y salidas de diferentes ámbitos: atención domiciliaria, largas estancias, atención primaria, internación domiciliaria y especializada entre otros.

En realidad la falta de continuidad entre una atención primaria poco madura y una atención especializada y parcelada entre ambulatorio e internación, sin criterios clínicos y organizativos comunes constituye uno de los principales problemas con claros perjuicios de accesibilidad, de fraccionamiento de los aspectos administrativos y hasta un enfrentamiento entre los profesionales de los 2 niveles -no es casualidad que en las encuestas surjan como insatisfacción las esperas y los accesos entre diferentes niveles.- Parecería que cuanto peor se controla un enfermo crónico mayores ingresos por internación se producen paradojalmente.- Una cosa es «cobrar» por ser y otra «cobrar» por hacer.

A lo largo del siglo XX la esperanza de vida  aumentó espectacularmente; si en el Imperio romano era de 28 años, hoy ronda entre los 75 y 80 años y más.-En el caso de enfermedad en Adultos Mayores estos requieren atención y cuidados y aparece la figura del cuidador que se ocupa del apoyo en tanto que se han dado cambios profundos en las estructuras familiares donde es muy probable la soledad del AM.- Motivó la sanción de la ley 19.353 (dic.2015) sobre los cuidados de personas con dependencia que necesitan cuidados socio-sanitarios, con dependencia del MIDES.

No sólo habrá que generar recursos humanos competentes, más allá de la Geriatría, sino que cada una de las disciplinas deberán prepararse para nuevos desafíos en los que las personas independientemente de su edad tengan las mismas oportunidades en el ejercicio de sus derechos humanos. La verdadera crisis del bienestar de los ancianos es una crisis que obedece a la provisión de los cuidados. El atavismo y la anomia reinante en los servicios, la incapacidad de comprender la demografía y epidemiología de los líderes, hacen compleja la reconstrucción de la solidaridad a través de los programas, hacen que los compromisos no sean cumplidos con la subsecuente ruptura del contrato moral y social.

Las gestiones se dirigen al cortoplacismo, al evento y la acción reactiva, a soluciones intermedias circunscriptas en subespecialidades «creadas» con mínimas responsabilidades, que no integran la longitudinalidad del tratamiento y que dan la tranquilidad de islas bien remuneradas que no cambian los indicadores de salud.

La noción del envejecimiento saludable es un objetivo programático donde debe asegurarse que se dé con los máximos niveles de salud y que transcurra por encima de los umbrales de discapacidad. Las enfermedades son multicausales, con sistemas cognitivos y mentales afectados y con riesgo de invalideces. No existen enfermedades propias de los ancianos aunque un gran número de ellas presentan mayor prevalencia (cardio y cerebrovasculares, cánceres, mentales y del sistema nervioso, respiratorias y digestivas).

Por otra parte las poblaciones de mayores de 65 años constituyen entre el 16 y el 30 % (iamcs Femi) y en aumento.

Es muy importante el desarrollo de la geriatría pero también programas de tercera edad en la atención primaria de prevención primaria y terciaria ,para evitar el daño o alejarlo y para minimizar las consecuencias de la enfermedad y facilitar la recuperación porque  siempre será muy lenta.- Debería irse pensando en la atención programática geriátrica domiciliaria que efectúie una valoración general y posibles secuelas, teniendo en cuenta que se trata de personas con hábitos muy arraigados y que antes de sugerir cambios o estrategias hay que pensar en las repercusiones en la calidad de vida respecto a la potencial mejora en su estado de salud.

Esto es hoy – luego de estos paréntesis asistenciales obligados.

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