Entre el corazón y la razón: el Partido Colorado, el Gobierno y el silencio de los blancos

Entrevista de César García Acosta

En la antesala de la crisis del 2002 Tabaré Viera asumió la Intendencia de Rivera. Sin un peso en la Tesorería no despidió a ningún funcionario municipal: racionalizó el gasto y conjugó políticas entre el derecho al trabajo y la resignación de recursos para un incipiente plan de obras municipales que cambió los tradicionales adoquines de su calles, por el cordón cuneta de calzadas asfaltadas y alumbrado público. Quien lo conoce sabe que para Tabaré el diálogo es su herramienta preferida. Su visión reformista del Estado ha pasado invariablemente por el respeto ideológico hacia el batllismo como fuente de inspiración. Llevó desde la Intendencia al “Expreso Esperanza”, que es un ómnibus que acerca a los rincones más lejanos de los caminos de tierras coloradas, atención médica y social de manera periódica. Este ómnibus de andar casino es un servicio de asistencia integral para una salud pública que, vista a quinientos quilómetros de Montevideo, es un castillo inexpugnable. En esa línea implementó -al mismo tiempo que racionalizaba el gasto departamental-, proyectos como la “Escuela de Ladrilleros” para incentivar la cultura local y económica como pilar ciudadano: su objetivo siempre fue matizar la asimetría fronteriza, la que lejos de entenderla como un escollo la asumió como parte de la ideosincracia de un barrio con dos banderas. El hermanamiento de Rivera con Santana do Livramento es una realidad que impone asumir culturalmente a la frontera. Para Viera el Partido Colorado hizo su autocrítica. Al Gobierno de coalición le sugiere crear órganos de gobernanza, y a los blancos -en particular- les reclama no rehuir a la responsabilidad que conlleva la cohabitación política.


El PC, como toda estructura política, intenta navegar sobre aguas calmas, pero siempre es preferible mantenerse a flote que quedar expuesta a la deriva. ¿Qué pasó con la autocrítica después de perder el Gobierno en 2005? Se pidió tiempo y pasó el tiempo, ¿cómo se procesaron esas cosas?
La derrota del PC en 2004 fue muy dura. Se procesó una autocrítica no formal, no institucional. En realidad, lo hicieron los sectores, sin un resultado concreto y en forma de documento. Diría que las causales más importantes consideradas fueron: a) La crisis de 2002 que le tocó vivir al PC en el gobierno, hoy valorada de otra manera, pero el costo político del momento, aun con la excelente y rápida salida lo pagó el Partido. b) La dificultad en procesar la renovación de liderazgos luego de años de vigencia de líderes de la talla de los Dres. Jorge Batlle y Julio Ma. Sanguinetti. c) El posicionamiento político ideológico alejándose del histórico discurso batllista ortodoxo y d) La aparición de un FA con un candidato carismático de apariencia moderada y en momentos de cambios regionales hacia el llamado “Progresismo”.
Aún hoy seguimos procesando muchos de esos temas.
Sobrevinieron cambios abruptos en la interna del PC en los últimos tiempos: primero fue el rechazo de Alejandro Atchugarry para liderar un sector batllista; luego Pedro Bordaberry se alejó de la interna; más tarde Julio Mª Sanguinetti tuvo que ponerse al hombro a su sector para reflotar no sólo una lista sino una corriente de opinión. Acto seguido, cae por sí y ante sí Ernesto Talvi. ¿Dónde están hoy los colorados más allá de participar en un proyecto de gobierno? ¿Alcanza con integrar una coalición? ¿Por dónde debe intentar despegarse el PC?
El proyecto de gobierno comprometido por la Coalición de Gobierno deberá fortalecerse. Por ello planteamos avanzar en la Institucionalización de la Coalición con la formación de órganos políticos y de trabajo, como una Mesa Política de dirección. No obstante, el PC, como todos los socios deberá mantener su propia identidad y tomar acciones que permitan competir en la interna por su liderazgo, en los ámbitos nacional y departamentales. El PC deberá resolver, aún dentro de las actuales reglas electorales, como superar los inconvenientes de las elecciones internas, las que han sido desgastantes a tan solo cuatro meses de la elección nacional; dejan a los candidatos, a los sectores y a los militantes absolutamente exhaustos en todo sentido. Hemos propuesto e insistimos en adelantar esas decisiones. Actualmente el clima interno en el Partido es excelente y estaríamos en condiciones incluso, de analizar posibles cambios en la legislación electoral. Por otro lado, es imperioso hacer un nuevo Congreso Ideológico previsto en nuestra Carta Orgánica; hay que “aggiornar” el discurso partidario, posicionarnos claramente en un batllismo moderno, pero claramente socialdemócrata. No me parece que el gran público tenga claro hoy sobre que es el PC. Por último, tendremos que hacer todos los esfuerzos para generar los espacios que posibiliten la aparición de posibles candidatos de renovación. Los hay, pero deben aparecer claramente en los próximos dos años.
Es reiterativo escuchar: el gobierno fagocita al Partido´,no hay renovación porque no la permiten´, no a la cuota política para las mujeres y sí a la participación paritaria´, o como decía la canción de Jaime Roos hay tradiciones que están más muertas que un faraón´. ¿Cuál es su visión sobre la construcción política en la que debería embarcarse el PC?
Sin duda que la definición político-ideológica, la renovación del discurso con un claro contenido batllista y la participación amplia y equitativa en nuevas instancias partidarias como un nuevo Congreso Ideológico y el adelantamiento de las elecciones internas para un año antes, son acciones que juzgo imprescindibles. Mi planteo es que lleguemos en condiciones de presentar muchas candidaturas a diputados en las elecciones de octubre de 2024, que la fuerte competencia no sea cuatro meses antes en la interna de junio, sino que todo el esfuerzo se haga en “la que vale”, en octubre, en la elección nacional, con muchas listas, con muchos candidatos y no con dirigentes frustrados en una lista que fue resultado de una interna que los posiciona.
¿Qué avances se tuvo a insistencia colorada por integrar una Mesa Política Representativa para la Coalición Multicolor?
Lamentablemente ningún avance. No tenemos una negativa, pero claramente el Partido Nacional no ha demostrado interés en formarla. Parece no advertirse que este instrumento político que es la Coalición deberá mantenerse en próximas instancias y si no se la fortalece corre el riesgo de romperse.
Brevemente: ¿qué dejó la LUC y la Ley de Presupuesto como logro para el PC en su perspectiva de gobierno?
El principal logro fue el funcionamiento democrático de la Coalición. El PE envió ambos proyectos sin consideración ni consensos previos, pero sin obligaciones de votar a tapas cerradas como ocurría en gobiernos del Frente Amplio. Pudimos opinar, cambiar, agregar y hasta no votar artículos varios con total libertad. Funcionó la separación de poderes republicana. Ello nos permitió evitar por ejemplo la desmonetización de ANCAP y establecer un mecanismo para lograr el objetivo de bajar los precios de los combustibles a paridad de importación, proceso en el que estamos.
El senador Manini Ríos se declaró afín al peronismo tradicional. ¿Qué lectura puede hacerse de eso desde el batllismo?
Respetamos las autodefiniciones de líderes de otros partidos. A mi no me gusta el Peronismo, creo que le ha hecho mucho daño a los argentinos.

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