Entrevista a Miguel Lagrotta:

Reformista, obrerista y popular.

Hace unos días viendo BUSCADORES en televisión, y en el marco de una entrevista a Manuel Flores Silva, Sergio Gorzi, tu compañero en el programa, en alusión a tu trayectoria como colorado y batllista mencionó que estabas muy discrepante con el Partido, e incluso que te habías alejado de su estructura política formal. ¿Es así, te alejaste del Partido? ¿Por qué?

Como sabes estoy vinculado al Partido Colorado y en especial al batllismo desde 1982.

Empecé con la 15 y estuve largo tiempo en la CBI. Trabajé en Reflexiones del Batllismo como redactor responsable y dirigido por Claudio Rama, y en Jaque en el área cultural e historia. Allí, entre Maneco y Manolo, más los debates ideológicos del Centro Brum de Investigaciones comencé la investigación ideológica del batllismo.

Trabajé muchos años en el área intelectual o sea el periodismo político partidario y notas y artículos sobre batllismo. Julio fue un gran soporte en todas esas áreas e incluso hoy tengo trato con él, diría sin agenda. Sin embargo el partido fue perdiendo esa calidad de debates y se convierte en importante solo el tener votos o arrimarlos por coyunturales dirigentes. Allí el partido me fue dejando y yo a él. Cuando llegué a la conclusión de que mis aportes no eran importantes seguí con mi batllismo a cuestas y votando al Partido. Después de estas últimas elecciones, integré una lista, decidí desafiliarme. Igualmente publiqué algunos trabajos solo o en co-autoria sobre Domingo Arena y Enrique Tarigo.

Vos como profesor de historia, e incluso más allá de esa condición profesional, como uno de los observadores más analíticos del Partido Colorado (y para prueba de esto alcanza con repasar tu blog), ¿no crees que la coyuntura partidaria, y la propia coalición, condicionan y hasta imponen la resignación de ciertos postulados filosóficos del Partido y del batllismo?

Vi como el batllismo se fue desmembrando con cambios muy fuertes. Su esencia entró en discusión en lo referente al rol estratégico de las empresas públicas, los sindicatos se convirtieron en enemigos, y el rol de atención popular en las periferias urbanas se abandonó. El Uruguay es socialdemócrata porque así lo construyó el batllismo. Al negar esa esencia ocurrieron dos hechos casi imperceptibles pero simultáneos, hubo un viraje de la 15 hacia una visión liberal económica, la biología detiene la derecha popular llevada adelante por Pacheco Areco y los jóvenes formados en la usina de ideas de la CBI se dispersaron en diversos destinos. Y un muy buen sector moderado de la izquierda recibió dentro del FA a los que siendo batllistas lo buscaban en otras tiendas.

Coaligarse con blancos, independientes y cabildantes, supone un ruptura conceptual con el batllismo. ¿Cómo leés al Batlle que admitía al batllismo solo adentro del Partido Colorado?

No alcanza con decir que el batllismo está en el Partido Colorado.

Hoy el Partido Colorado no colma las necesidades ideológicas de un batllista y menos las de un socialdemócrata.

Su mayoría desde el período de Jorge fue derivando hacía una visión liberal en lo económico y en lo social lo que implicó una distancia muy grande con el viejo concepto de Escudo de los débiles que como sabemos lo utiliza con más frecuencia en el hacer y en el decir el Frente, con otros objetivos, claro.

¿Qué camino andarías tú si tuvieras el liderazgo partidario?

Ya está escrito mi pensar en varias notas en Opinar, pero me remito a conceptos ya manejados: Se puede sostener que en parte, que este partido que ha perdurado casi dos siglos a lo largo de su historia, en diferentes niveles, el Partido Colorado ha sido lo que se denomina en la ciencia política como partido `catch all´ o partido atrapa todo. A lo largo de su historia de existencia, el Partido Colorado ha tenido sectores que se ubican a lo largo del eje izquierda-derecha; por ejemplo, está el batllismo que se encuentra en la izquierda del espectro ideológico, el Pachequismo que están identificados con la derecha de dicho espectro y otras fracciones que están ubicadas en el centro, la centro derecha y/o la centro izquierda; por lo que el Partido Colorado en su conjunto ha estado en la izquierda, en el centro y en la derecha del espectro ideológico dependiendo de cuál fracción es la que ha tenido las mayorías en cierto momento histórico. Al mismo tiempo, se sostiene que los primeros gobiernos de izquierda en el país se dieron dentro de las primeras décadas del siglo XX, conjuntos de gobiernos conocidos bajo el nombre de ‘primer batllismo’. En este contexto, pudiéndose afirmar que fue Don José Batlle y Ordóñez el primer presidente en Uruguay identificado en la familia de las ideologías progresistas. En ese sentido, el historiador y politólogo Gerardo Caetano, sostuvo en el programa El Origen dedicado al batllismo, que el primer batllismo siempre fue una ideología netamente de izquierda e identifica a la segunda presidencia de Batlle y Ordóñez como el gobierno que se ubica más hacia la izquierda de todos los gobiernos que han existido en el país hasta la actualidad. Por lo que, podemos ir comentando que los gobiernos batllistas fueron de corte reformista, obrerista y popular.

Eso es historia, el presente debe mostrar que la opción socialdemócrata, con la definición tradicional de liberal en lo político y socialdemócrata en lo económico y social tiene un lugar en el Partido Colorado actual.

¿Es posible incidir en lo que hacen los colorados sin una mesa política mayor que les permita negociar distinto en una coalición?

Eso no ocurre y hay una similitud alarmante entre posturas de otros partidos que integran la coalición que curiosamente son la mayoría de la misma. Pienso que una mesa ampliada de debates permanentes sobre aspectos económicos, sociales y laborales; en sentido amplio nos permitiría hacer lo que siempre hicimos: ser avancistas sociales. Plantear soluciones antes incluso que se perciban las necesidades.

¿Cómo observas al Partido Colorado rumbo a las próximas elecciones?

No veo un futuro de crecimiento en la situación actual.

Crisis de liderazgos, sectores que cuidan su espacio, y modas políticas de coyuntura que suman poco.

Batllistas liberales económicos (los cuales no son batllistas) veo varios, batllistas seguidores de Stuart Mill, pocos. Y la gente sabe que esa línea -hoy por hoy- está en otras tiendas. 

Sin entrar, porque en la colección de Opinar está ampliamente tratado, en todo el andamiaje filosófico del primer batllismo conviene refrescar algunas cosas: el batllismo es una izquierda no marxista, por lo cual jamás pregonó por la lucha de clases. El discurso de Luis Batlle muestra el carácter socialista, humanista y de justicia social que poseía el batllismo, no solo el de Batlle Berres, sino que también es notorio en el batllismo primigenio. Mucho se ha debatido sobre el rol de la lista 15, de su relativo apoyo al sistema colegiado en su momento o su inconveniencia de instaurarlo en 1952, pero es innegable que Luis Batlle Berres tuvo grandes coincidencias con Don Pepe: ambos fueron industrialistas, se basaron en la política de sustitución de importaciones, el instrumento fue diferente con el sistema de cambios múltiples. Ambos vieron al mercado interno como motor de desarrollo y fuente de empleo. Y sin dudas el rol del Estado intervencionista, laico y tolerante. A pesar de ello, el batllismo jamás fue nacionalista y menos en el sentido tradicional del nacionalismo encarnado en los sectores más conservadores, en la derecha e incluso en los más radicales de esos sectores, por el contrario, la defensa de lo propio y del mercado interno fue desde una mirada netamente patriótica. El batllismo nunca fue nacionalista, siempre fue una ideología fuertemente ligada al sentimiento patriótico. El discurso de Luis Batlle se entronca con la tradición socio liberal, tal como había sido reinterpretada por el batllismo de Don Pepe. Luis Batlle hizo frecuentes invocaciones a la justicia social, con un énfasis claro del papel tutelar del Estado para proteger a los más necesitados de la sociedad. También atacó a los que consideraba demasiado ricos a los que consideraba enemigos de la sociedad, pero lejos de considerarse un discurso que presentase a la sociedad enfrentada en lucha de clases. Para Batlle Berres los demasiado ricos y los necesitados era casos límite de una sociedad en la cual la mayoría de la población estaba bajo el amigable paraguas del Estado batllista. Si tendrá peso la visión batllista, que nos enojamos cuando la izquierda utiliza sus frases. En fin, mucho trabajo por delante y de cercanía a los sectores populares. La socialdemocracia dista mucho del concepto socialista. Ambas son corrientes de izquierdas, pero la socialdemocracia contempla entre sus principios la garantía de funcionamiento de la democracia representativa, así como una economía social, pero de mercado.  Razón de ser del batllismo y de cualquier modelo político que en nuestra sociedad quiera crecer y mantenerse.

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