Es tiempo de cumplir lo prometido

Fátima Barrutta

La rebaja de los impuestos IASS e IRPF fue una promesa de campaña en que coincidimos colorados y blancos.

Llegó la hora, al fin, de darle cumplimiento.

El sábado pasado, nuestra agrupación Batllistas emitió una declaración clara al respecto.

Por un lado señalamos que “al llegar al fin de año, hemos pasado ya la mitad de este gobierno y seguimos atravesando con éxito las crisis internacionales aún no resueltas. Nunca estamos ni estaremos satisfechos con lo alcanzado. Sin embargo, nos embarga la convicción de que se ha hecho y se sigue haciendo lo mejor posible para la República”.

También reafirmamos la voluntad de continuar una hoja de ruta que modifique el estado desastroso en que el FA dejó a la educación pública, “amplíe la inserción internacional, mejore la competitividad nacional y culmine la recuperación salarial, además de seguir adelante con la inversión en producción e infraestructura”.

No obviamos además la iracundia desproporcionada de la oposición, que la declaración define incluso “de a ratos escandalosa”.

Es una cuesta arriba que venimos sobrellevando desde el mismo primero de marzo de 2020, cuando la oposición organizaba denuncias falsas sobre supuesta represión policial, y luego, al sobrevenir la pandemia, exaltando los ánimos y reclamando una cuarentena general que hubiera sido un desastre para el país (como lo fue para algunos vecinos).

Pero el temple de la Coalición Republicana nunca mermó y su unidad se mantuvo intacta, pese a los agoreros que vaticinaban su quiebre.

El Partido Colorado ha sido un socio fiel y constructivo, evitando perfilismos y fortaleciendo una gestión que hoy es reconocida regional y mundialmente.

El crecimiento actual -más notorio si se lo compara con magros resultados regionales- amerita señalar que “ha llegado la hora” de aflojar la cincha a los trabajadores y pasivos de ingresos medios que el FA castigó con el IRPF y el IASS.

Se trata de una promesa de campaña y, más temprano que tarde, debe hacerse realidad con el esfuerzo de todos los partidos que integramos el gobierno y la firme voluntad del Presidente.

“En la defensa de los trabajadores y jubilados”, dice la declaración de Batllistas, “deberemos seguir avanzando en la medida de las posibilidades económicas del país”.

Es un compromiso de campaña y llegó el momento de honrarlo, como corresponde.

La ideología pobrista que subyace siempre en el discurso del FA, ha tratado de comunicar que quienes, por sus ingresos, integran las franjas  inferiores de estos impuestos, son potentados, personas pudientes a las que les sobra el dinero. Y sabemos bien que no es así. Máxime con la característica del IRPF, que acumula distintos ingresos de menor entidad y con ello acrecienta los aportes, al punto que hay uruguayos a los que no les conviene realizar determinados trabajos extra, porque esos ingresos son absorbidos casi totalmente por el incremento de la franja.

Cuando pregunta qué diferencia a batllistas de frenteamplistas, he aquí una perfecta definición.

Nosotros construimos un país de clase media, donde la persona pudiera progresar económicamente con su trabajo y talento.

La aspiración del FA, en cambio, es nivelar hacia abajo: el IRPF de Astori fue el gran antídoto contra los emprendedores, los profesionales y todos aquellos trabajadores independientes y microempresarios sin ingresos fijos, que lo único que quieren es trabajar más y mejor para tener un mejor futuro.

Cuanto mejor les va, más se los castiga tributariamente con franjas progresivas, mientras que las grandes empresas pagan porcentajes estables de sus utilidades.

El daño está hecho, pero es imprescindible elevar las franjas mínimas, para que quienes luchan denodadamente por progresar no tengan esta sombra de desaliento cada vez que hay que liquidar este impuesto que los castiga.

Lo mismo puede decirse de pasivos que han aportado durante toda su vida activa, y ven que ahora el IASS les quita una tajada de aquello que les pertenece.

Nadie duda que en la actual estructura tributaria del Estado, estos impuestos son inevitables. Pero la coalición, con ese talante batllista que felizmente tan bien ejerce, debe ser sensible a esta realidad y aflojar la presión en las franjas más bajas.

En Batllistas, el gobierno sabe que encontrará siempre una fuerza constructiva en beneficio de quienes más lo necesitan.

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