Hebe; ¡el odio… reduce a cenizas!

La activista cofundadora y líder de “Madres de Plaza de Mayo” – organización de madres de detenidos desaparecidos durante la última dictadura argentina -, Hebe de Bonafini – en realidad, Pastor, pues su ex esposo Humberto Bonafini declaró públicamente que, ella, no debía continuar usando dicho apellido -, falleció la semana pasada en La Plata, provincia de Buenos Aires. En 1977, sus hijos, Jorge, y Raúl, militantes del Partido Comunista, cayeron en combate contra la dictadura, para luego desaparecer. El ex esposo de Hebe Pastor, arquitecto Bonafini, manifestó que, los hijos, “vivieron un tiempo en París, y luego, Jorgito y Raúl, pasaron a residir en Madrid”. Al parecer, doña Hebe no devolvió la “reparación” económica. Para el presidente argentino Alberto Fernández, “ella, fue ejemplar, y rindo homenaje a una mujer pura, a su memoria, y a su lucha”. El gobierno, decretó 3 días de duelo nacional. Entre los pensamientos “puros” de doña Hebe, debemos recordar: “cuando fue el atentado a las Torres Gemelas, estaba en Cuba, y sentí alegría… no me dolió nada. Ese día brindé por tantos muertos”.

“El gobierno argentino y el pueblo reconocen en ella un símbolo nacional en la búsqueda de memoria, verdad, y justicia, por los treinta mil desaparecidos”, dijo Alberto Fernández.

El ex militante de “Montoneros”, el terrorista Luis Labraña, declaró por “América TV”: “llegaron las “Madres de Plaza de Mayo” a Ámsterdam, y la lista de desaparecidos era de 4.000 y pico de casos. Necesitaban dinero para solventar los gastos. Los holandeses estuvieron dispuestos a ayudar, pero respondieron que, eso, “no es un genocidio…. nosotros, que somos judíos tuvimos seis millones de muertos… uds, no pueden venir con este planteo”.

“Lo que hicimos nosotros – dice Labraña – fue inventar cifras, que no existían. Nos juntamos y decidimos ver como podíamos levantarla. Fui yo el que inventó los 30.000 desaparecidos”.

Bonafini, con Héctor Alterio en Madrid

El arquitecto Humberto Bonafini en su entrevista por televisión con el periodista Bernardo Neustadt (quien condujera “Tiempo Nuevo”), manifestó: “me extraña qué dice y hace mi mujer. Antes de anoche cené con mis hijos, Jorge, y Raúl, en “La Posada de Juanillo”, aquí, en Madrid, frente a la casa del actor Héctor Alterio, que junto con su señora estaba ubicado en una mesa cerca de nosotros. Cuando me divorcié de Hebe, le prohibí el uso de mi apellido. Creo que, el odio, la enfermó mentalmente”.

Hablando de reportajes: en una nota para la revista “3Puntos”, doña Hebe trató al periodista Horacio Verbitsky, de forma despectiva sobre su condición de judío, declaración que le valiera acusaciones de antisemita por parte del rabino Daniel Goldman, de la “Comunidad Bet – El” (congregación religiosa de judaísmo conservador), como asimismo del “Centro Simon Wiesenthal” (institución dedicada a documentar las víctimas del holocausto).

En su momento, Hebe, señaló: “Verbitsky es un sirviente de los Estados Unidos, recibe un sueldo de la “Fundación Ford”, y, además, es judío”.

Por su parte, las “bondades del alma” que gozaba la señora de referencia, fueron también expresadas respecto al Papa Juan Pablo II: “nosotras, deseamos que se queme vivo en el infierno. ¡Es un cerdo! ¡La Iglesia, es fascista total!”

Pero… bueno… ¡olvidemos a Juan Pablo! Ahora, tenemos a Francisco I, que, a raíz del deceso, dijo: “acompaño con la oración a Bonafini, pidiéndole al Señor que le regale el descanso eterno, y no permita que se pierda todo el bien realizado”.

Haciendo memoria

En el año 2013, para las “Abuelas de Plaza de Mayo” y “Madres de Plaza de Mayo”, Jorge Bergoglio era un “fascista colaboracionista de la dictadura argentina”, y no faltó además desde Buenos Aires la dura expresión en boca del relator de fútbol Víctor Hugo Morales: “Dios, es injusto, se lleva al Comandante Chávez, y pone un genocida al frente de la Iglesia”.

Días después, la entonces presidente Cristina Fernández, con la aprobación de un senado “progresista” designaba Jefe del Ejército Argentino al general César Milani, denunciado por crímenes de lesa humanidad – según medios de comunicación de ese país – y acusado por organizaciones de Derechos Humanos de participar en la represión a disidentes, como asimismo en la desaparición de un soldado.

Las “nonnas” y “Madres de Plaza de Mayo” no se molestaron – tampoco Víctor Hugo Morales -, no hablaron de “injusticia divina”, sino todo lo contrario, pues, Hebe, respaldó el nombramiento.

Tiempo más tarde, la “apostólica” señora “olvidó” bregar por esos Derechos Humanos, perdiendo ética y credibilidad al transar con el “colaboracionista” del “aberrante torturador gobierno de dictadura de Argentina”.

Bergoglio, ya no era Jorge, ahora se convertía en Papa Francisco I, entonces a doña Hebe le llegó el momento de adulonería, servilismo, tonto chovinismo – junto a un amplio sector porteño diciendo: “Dios, es argentino” -, silencio cobarde, confabulador, y como si fuera poco, arrodillarse ante “su eminencia”.

A Cristina Fernández, y a doña Hebe, parece que, “alguien”, les dio un golpe de teléfono “avisándoles” no intervenir en asuntos de Iglesia, y entonces una vez más – como en Malvinas, y la relación con el gobierno británico – la presidente, y la activista “defensora” de Derechos Humanos, guardaron silencio, quedando el orgullo y atropello, pisoteados.

Finalmente, en 2016, la Justicia argentina ordenó detener a Hebe de Bonafini, quien ocultada por militantes kirchneristas esquivó a las fuerzas del orden, y escapó.

La “pobre trabajadora para indigentes” – ¡viajaba en clase ejecutiva y pernoctaba en suites de hoteles cinco estrellas, pese a odiar a los burgueses! –fue requerida para explicar sobre desvíos de fondos en uno de los programas de viviendas sociales – “Sueños Compartidos” – promovido por ella, a través de su “Fundación Madres de Plaza de Mayo”.

Doña Hebe, eludió dos veces los Tribunales – fue declarada en rebeldía – y se cursó orden de detención por una financiación recibida del Ministerio de Trabajo – entre 2008 y 2011 – para pagar a trabajadores contratados que construirían las casas.

¡Dichas obras, nunca se hicieron!

En 2017, Hebe Pastor fue procesada por presunto delito de “Defraudación en Perjuicio de la Administración Pública”, al desviar la “módica” suma de 12 millones de euros, durante los gobiernos kirchneristas.

Doña Hebe, apoyaba incondicionalmente a ETA – festejó el atentado a la estación de trenes de “Atocha”, en España -, admiraba a “Che”, Osama Bin Laden, Castro, y Hugo Chávez.

¡La oscuridad, la recibirá en su regazo!

RECUADRO) “El día del atentado sentí que había hombres y mujeres valientes que donaron sus vidas para nosotros, tal vez para nuestros nietos. Ellos, declararon la guerra con sus cuerpos, manejando un avión para estrellarse y hacer mierda al poder más grande del mundo. ¡Brindemos por tantos muertos!” (Hebe Pastor de Bonafini).       

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