Insuficiente alimentación condiciona desarrollo

Marcelo Gioscia

La publicación de un estudio llevado a cabo en el Hospital Pediátrico Pereira Rossell de Montevideo, por investigadores que involucran a la Facultad de Medicina, la Escuela de Nutrición y al mismo centro hospitalario, han encontrado cifras que alarman en lo que tiene relación a la alimentación de las embarazadas luego del sexto mes de gestación y el desarrollo de los niños. Si bien la investigación se efectuó en mujeres que provienen de un contexto de bajos ingresos, las recomendaciones resultan aplicables a todas las futuras madres, quienes deben mantener además de con su ginecólogo, una consulta necesaria con su nutricionista y luego continuar con una alimentación balanceada, incorporando las carnes rojas y blancas, ya que la insuficiencia en el consumo de esos alimentos -que incide en el encontrado déficit de hierro en la población objeto de este estudio- incidirán luego, en que su descendencia tenga las mejores posibilidades de desarrollo. También la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha considerado que la deficiencia en el consumo de hierro, como el “primer desorden nutricional del mundo”, ya que el organismo humano requiere de ese mineral para el correcto funcionamiento de muchos procesos metabólicos, entre los que menciona la formación de la hemoglobina, contenida en los glóbulos rojos. La investigación realizada en nuestro país, arroja un resultado por cierto preocupante, ya que de las muestras de sangre extraídas de los cordones umbilicales de los recién nacidos, se pudo conocer que tenían “un déficit latente de hierro” y al relacionarlas con las respuestas dadas por su madres a la encuesta nutricional, nueve de cada diez niños, eran hijos de madres con bajo consumo de carnes. Esta carencia, posee por si sola el riesgo de influir negativamente en su neurodesarrollo, lo que no resulta menor y debiera solucionarse, ya que según los especialistas: “cuando la ingesta de hierro por la madre es insuficiente, el feto prioriza el uso para la síntesis de hemoglobina para subsistir, postergando el desarrollo del sistema nervioso central”. Y ello a la postre, incidirá hasta en problemas de aprendizaje y memoria y hasta en probables trastornos psiquiátricos. Evidentemente, en nuestro país no alcanza con haber logrado disminuir significativamente el índice de mortalidad infantil, sino además a lo que habrá de apuntarse, es a la más completa y balanceada alimentación de las embarazadas, en beneficio de ellas y de sus bebés, para que el normal desarrollo de sus hijos ocurra. Lamentablemente, los efectos negativos que esta insuficiencia alimentaria provoca, acompañarán al niño hasta en la edad adulta. Atender y prevenir la anemia -la que se advierte por piel pálida, fatiga y dolores de cabeza- es por ello muy importante, tanto durante el embarazo, como hasta los dos años de esos niños, y por ser un problema de salud pública, nos debe preocupar a todos como sociedad. Un país exportador de alimentos como el nuestro y en especial de carnes, no puede darse el lujo de no contemplar este aspecto, ya que no sólo debemos apuntar a aumentar la natalidad, sino que también debe procurarse la sana y completa alimentación de las embarazadas, especialmente de los estratos sociales menos favorecidos, para que ellas y sus niños no presenten problemas de esta naturaleza.

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