Interés político más que interés público

Marcelo Gioscia

Una reciente entrevista con el Primer Mandatario, quedó en claro el rumbo cierto que adoptó desde el vamos, con el que enfrentó la pandemia, así como su profundo respeto por la Libertad de quienes habitamos este suelo. Porque, pese a los reiterados planteos por la cuarentena obligatoria, el encierro compulsivo y el cese de todas las actividades, la adopción del criterio de “libertad responsable” ha demostrado dar mejores resultados que, en aquellos países donde aplicaron esas encerronas, con las nefastas consecuencias sociales y económicas que han quedado al descubierto. La propia OMS (Organización Mundial de la Salud) a través de sus voceros más calificados, ha trasmitido la ineficacia de tales medidas, así como en qué forma han incidido negativamente tanto en la salud psicofísica de los habitantes, como en la situación financiera de las familias y empresas, con los resultados de inestabilidad social que pudieron haberse evitado. Entonces, cabe preguntarse válidamente, cuál es la razón de estos planteos, formulados desde la oposición -a los que no se les mueve un músculo por la pérdida de chance de la que fueron responsables, después de haber mal administrado por quince años, la mejor bonanza económica de la que se tenga memoria en nuestro país. Siguen insistiendo con instaurar una canasta básica y con el cierre de actividades, donde queda en evidencia más su propio interés, que el verdadero de la salud pública y del bienestar general. Esto queda de manifiesto a los ojos de quien se detenga un minuto a considerar sus propuestas. El sagrado interés público o interés general, que justifica hasta la propia estructura del Estado en nuestro sistema democrático y republicano de gobierno, parece quedar de lado en sus planteos. Que más se acercan a intereses corporativos pseudo científicos, que a razonables criterios, que busquen la auténtica salida a esta situación de emergencia sanitaria, donde el gobierno de coalición ha dado muestras de su sensibilidad social y profundo respeto por el Estado de Derecho. Al parecer no advierten, que el encierro obligatorio supondría la aplicación de medidas prontas de seguridad, sin las cuales lo ordenado carecería de sentido y la represión sería inevitable, con todos los aspectos altamente negativos de la misma. Tampoco advierten el daño a la institucionalidad, que implicaría no cumplir con una medida de esa naturaleza, ya que las normas –incluso las de excepción- se dictan para ser cumplidas. Lo demás, sería una risa. La necesidad de recuperar la presencialidad educativa, la atención de los problemas emocionales en la franja de jóvenes afectados por toda esta pandemia, el incremento poco a poco de las distintas actividades privadas, (fuente de trabajo y generadoras de ingresos genuinos) sumado a todas las precauciones sanitarias dispuestas, así como los trabajos solidarios, permitirán salir de esta situación y superarla. Los que reclaman los encierros y la canasta básica, debieran valorar las decisiones adoptadas en favor de la libertad responsable, las que por cierto y mal que les pese, no van de la mano con su postura a la vez, represora y asistencialista.

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