John Stuart Mill y el reformismo batllista: El interés por el bien público

Miguel Lagrotta

Como sabemos John Stuart Mill (Londres 1806-1873) fue el autor de de «Principios de Economía política» en 1848. Esta obra influyó el desarrollo de ciencia económica hasta inicios del siglo XX. Parte de algunos conceptos tomados de la obra de Thomas Robert Malthus sosteniendo que los recursos serían limitados si se produce un crecimiento desmedido de la población. La diferencia conceptual que Stuart Mill temía con Malthus era la posibilidad real de educar a los obreros para que controlasen su descendencia. Con el principio de que » todo ser humano debidamente educado siente un sincero interés por el bien público» plantea que era posible gravar las herencias y que era imprescindible que el gobierno asumiera un rol protagónico en la protección de los niños y los trabajadores. En estos aspectos su postura con el accionar de las empresas fue muy crítica y apoya decididamente la gestión cooperativa de las fábricas por parte de los trabajadores. Propone un cierto intervencionismo del Estado lo que se considera el primer vínculo entre la economía clásica y el Estado interventor que se va a desarrolla en el siglo XX. En nuestro país en la década de 1890 comienza a desarrollarse una profusa legislación que procuraron fomentar la producción manufacturera para dar trabajo a una creciente población. Simultáneamente también se consolida la visión democrática, no exenta de algunos levantamientos y revueltas. Entre 1898 y 1904 se dictaron algunas leyes que favorecían el establecimiento de nuevas industrias y otras que protegían algunos ramos de la producción nacional. Esto generó un crecimiento real de sectores populares que llevarán adelante el progreso de la industria y el trabajo nacional. El desarrollo de estos nuevos grupos alteró el equilibrio social y afectó el predominio de los sectores predominantes tradicionales. El protobatllismo desde la oposición política y a comienzos del siglo XX desde el gobierno buscó solucionar esta realidad. El primer objetivo fue integra a los nuevos sectores a la vida social del país mediante el sufragio, la educación y la legislación social. La clave y siguiendo a Stuart Mill fue el incremento de las oportunidades de empleo mediante la acción estatal buscando varios objetivos entre ellos canalizar el ahorro público y la redistribución del ingreso que se va a extender hasta la gran crisis mundial de 1929. Los documentos marcan una fuerte vinculación entre el objetivo del batllismo primordial que era la protección de la industria nacional con una clara política de sustitución de importaciones. En 1904 la Unión Industrial Uruguaya sostenía en declaraciones públicas la total conformidad con las políticas del batllismo. Y en una declaración de José Batlle y Ordóñez en un editorial manifestaba: » Las Industrias del país tiene todas mis simpatías. Pienso que el verdadero ahorro, la verdadera economía nacional, se efectúa produciendo dentro de fronteras los artículos que antes se adquirían fuera de ellas». La legislación social, clave para el bienestar obrero, comienza a ser la preocupación fundamental del reformismo al punto que se toma y profundiza el proyecto de los legisladores nacionalistas Carlos Roxlo y Luis Alberto de Herrera que regulaba entre otras cosas la indemnización por accidentes de trabajo. Recién durante la segunda presidencia se instrumentan esta medidas. En el corto espacio de una nota como la presente apuramos la conclusión de que en nuestro país se fue perfilando una corriente ideológica que lleva adelante una política reformista que se caracterizó por la intervención del Estado en la economía con el objetivo, previsto por Stuart Mill, de general una protección social de los sectores más desamparados. El batllismo había nacido.

Ver:

Lamas, D. y Otro. Historia

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