Junqueras – Puigdemont ¿Quién, será Napoleón?

Lorenzo Aguirre

El político español de ideología independentista catalana, presidente de “Esquerra Republicana de Catalunya” (“ERC”), Oriol Junqueras, en octubre de 2019 fue condenado por el Tribunal Supremo – a 13 años de cárcel -, por sedición y malversación de caudales públicos. Junqueras, acaba de ser indultado por el Gobierno de España – coalición PSOE –“Unidas Podemos”-, y salió de prisión. Ahora, Oriol Junqueras, y Carles Puigdemont – fugado a Bélgica – se encuentran luego de casi cuatro años, en Waterloo, pero ostentando jerarquías trocadas. En efecto, Puigdemont, pasó a vicepresidente del Gobierno de la Generalitat, mientras Junqueras, a la presidencia, puesto que, el primer partido de coalición independentista es “Esquerra Republicana”. Uno de los temas en la “cumbre” de los fanáticos “poderosos” fue la estrategia de acción en la política española. Por un lado, el partido de Junqueras es parte de la mayoría parlamentaria progresistas del gobierno – encabezado por el PSOE -, y por otro, el de Puigdemont – “Junsts” -, sosteniendo que no puede esperar algo del actual gobierno – esa posición, coincide con el derechista “Partido Popular” (“PP”), y el ultraderechista “Vox” -, pero la poca fuerza que actualmente tiene, imposibilita al independentismo, retomar el unilateralismo.

Desde 1980 los separatistas vienen quebrando a España, vaciando las arcas – desde la época de Felipe González -, llevando millones de pesetas y dólares hacia Andorra, y como si fuera poco, buena parte de la guardia civil ayudaba con la carga para que, a los chavales, nos les fuera demasiado pesado.

Ahora, en la burocracia de Bruselas existe gran cantidad de personajes a sueldo, y parece que, para la monarquía parlamentaria (“Unión Europea”) no existió nada fuera de la Ley en el hacer del golpista Oriol Junqueras, mientras en forma paralela los separatistas catalanes se pasaron hablando de “brexit judicial” – un disparate, novedoso y actualizado en términos –, pretendiendo hacer una rebelión, y gran parte de corruptos jueces permitieron demasiadas cosas, sumando el aporte de “comunicadores”, con zalamerías indispensables y otras vírgulas, batiendo fuerte en apoyo a los nenes, Carles, y Oriol – ¡no hace honor a su nombre, porque no es oro, todo lo que reluce! -, pese a la claridad en los acontecimientos salidos a la luz de la luna.

Refrescando la memoria

En 2017, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña investigó a Puigdemont, y a Junqueras, por presuntos delitos de prevaricación y desobediencia al Tribunal Constitucional, con agravamiento por malversación de caudales públicos. Además, como si fuera poco, firmar el famoso Decreto convocando a referéndum de autodeterminación, el cual fuera suspendido cautelarmente por el Tribunal Constitucional de España, de acuerdo al artículo noventa y dos de la Constitución: “la exclusividad para este tipo de consulta le corresponde al Rey, a propuesta del Presidente, previa autorización del Congreso de Diputados”.

Lo gracioso, y al mismo tiempo absurdo fue, que, el Gobierno de Cataluña, amenazó al Estado, no permitía negociar – ni siquiera tratar los temas de Madrid – pero exigía que, el Gobierno de España tuviera en lo económico, un “gesto de humanidad” para salvar la deuda catalana.

Más allá de lo expresado, Puigdemont, y Junqueras, no querían separarse de la Unión Europea, pero entonces, digamos las cosas con claridad; si Cataluña se transformaba en “Nueva Cataluña”, era obvio que la Unión Europea respetaría esa decisión, pero también no existía duda respecto a que, el “flamante” país no sería parte del bloque comunitario, y si lo deseaba, debía llevar a cabo el trámite y proceso de adhesión, de la misma forma que los demás países.

Del mismo modo, la “Nueva Cataluña” quedaría aislada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pues, para ser miembro de dicha alianza, se necesita consenso de todos los integrantes.

El Tribunal de Cuentas exige

 devolución de “duros”

Hoy, por su parte, el Tribunal de Cuentas está reclamando la “módica” suma de dos millones de euros al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont – escapado de la Justicia, pero residiendo en Bélgica como exiliado político, y llevando una vida burguesa -, como también a Junqueras – ahora indultado por el presidente Pedro Sánchez -, por indebidos gastos en relación a promover el “procés” en el exterior, y desprolijidades financieras por respaldar “asuntos internacionales” a cambio de apoyo para que, Cataluña, se separara de España.

Encuentro en Waterloo

La reunión en la mencionada localidad de Bélgica tuvo muchos obstáculos, entre los cuales quedó en evidencia la falta de confianza entre Puigdemont, y Junqueras, desde aquel choque de independentistas contra el gobierno español, cuando fueron destituidos de la Generalitat por el entonces presidente Mariano Rajoy.

Puigdemont, y Junqueras, habían resuelto de común acuerdo “marchar al exilio”, pero Puigdemont quedó esperando en vano en el auto que los llevaría, y más tarde salió sin él, puesto que, el expresidente cambió de opinión, prefiriendo enfrentar a la Audiencia Nacional, la cual lo mandó a la cárcel.

En Waterloo, el mensaje dado fue: “se trató de una reunión personal, más que profesional, hablando de sus familias, y el compromiso de mantenerse conectados”.

La pésima relación entre los líderes quedó nuevamente demostrada, no existiendo duda sobre la necesidad de algún gesto con cierta sustancia, para los ciudadanos de posición separatista que, actualmente, están alejados del “calor” de los tiempos del procés, y se consideran abandonados, aunque Puigdemont, intentara justificar con, “la idea no fue huir, sino crear un Govern en la sombra, en el exilio, porque no podíamos ir todos a la cárcel”.

Tanto Puigdemont, como Junqueras, manifestaron reunirse muy pronto en Bruselas, o Estrasburgo, y “ojalá, en Cataluña”.

En Barcelona, los comunistas, señalaron: “el encuentro fue una verdadera reconciliación, dando fuerza para seguir la lucha y demostrar una vez más, que, el comunismo, es una forma y ejemplo de vida”.

 Los chavales, se “olvidan” del campo de concentración de Alcalá de Henares, se callan respecto a Concabella, como asimismo no hablan de Paracuellos de Jarama, ni de los trenes de la muerte, en Jaén… sobre la quema de la Casa Profesa de los jesuitas, y su biblioteca con más de ochenta mil volúmenes… ni del comunista José Castelo Pacheco – trabajando para los agentes del NKVD (el KGB de la época), supervisor de la “actividad”, en los hornos de cremación.

Tampoco, dicen que, en Badajoz, cortaban la cabeza de muchos españoles, degollaban a buena cantidad de hombres, y “como era costumbre”, despellejaban a las mujeres.

¿Ejemplo de vida? 

Compartir

Deja una respuesta