La Coalición debe ser más Coalición

Ronald Pais

Los negativos agoreros no le daban larga vida a la coalición gobernante. Sin embargo han transcurrido más de dos años y el Gobierno ha logrado avanzar y va superando condiciones desfavorables, primero con la pandemia y luego con una guerra que ha impactado al mundo.

Ya, de por sí, los desgobiernos del Frente Amplio dejaron al país en condiciones lamentables, tanto económicas como sociales y si bien aún falta mucho se han logrado mejorar aspectos como las prestaciones sociales, la ocupación, la seguridad y la economía en general.

Ello no obstante el permanente “palo en la rueda” de la oposición y, sobre todo, de su brazo sindical (PIT-CNT) ahora ya desprovisto de todo pudor y desplegando toda su energía en aras de la ideología y no de la defensa de los intereses de los trabajadores.

Todos los días se descubren irregularidades que han dañado los intereses nacionales: Ancap, Regasificadora, Antel Arena, las escandalosas licencias truchas de los docentes sindicalistas de FENAPES, recientemente el no pago de aportes por parte de ANEP al BPS durante la administración frenteamplista, etc.

Mucha gente, en la que me incluyo, se pregunta cómo es posible que no haya más de estos delincuentes presos, teniendo en cuenta, obviamente la penetración política de fiscales y jueces que primero militan y luego imparten “su” Justicia. Esa parcialización que algunos no quieren ver manteniendo la visión tan idílica como ingenua de un Poder Judicial independiente y garantista.

Sea como fuere, superando obstáculos, se avanza.

Pero muchos de los que votamos cambiar exigimos más.

Exigimos que los Partidos integrantes de la Coalición gobernante piensen más en función de esta última y no de los intereses partidarios.

Alguien podrá decir que esto es quimérico y bastará para fundar su acierto en que ni siquiera los sectores de los dos principales partidos logran funcionar en clave de intereses superiores y actúan permanentemente mirándose el ombligo.

Pero más allá de algunas brisas de soberbia que pueden percibirse sobre todo a nivel del Partido Nacional y no de dirigentes secundarios, es necesario que se entienda la necesidad de funcionar colectiva y coherentemente para volver a derrotar al Frente Amplio.

Tal vez más por decisión presidencial que por otra causa no se ha querido formar un ámbito de coordinación política que aporte visiones de conjunto en muchos temas a los que aún no se le inca el diente a fondo.

Hay que definir y acordar estrategias, prioridades, amenazas, oportunidades y muchas otras cosas.

Debe hacerse con participación de todos los partidos integrantes de la coalición, respetando el rol mayoritario del Partido Nacional, pero sabiendo éste que solo no podrá llevar adelante sus aspiraciones.

Estoy convencido de la necesidad de funcionar mucho más en forma colectiva que en razón de intereses particulares.

Sin estridencias y sin alharaca pública, sabiendo que la persecución mediática y el afán de saberlo todo es también una forma de lograr que el adversario conozca cada paso que se pretenda dar.

Vivimos esto en gobiernos pasados y, lamentablemente, muchas veces los informantes fueron de nuestras propias filas, transando para tener un poco más de visibilidad en tal o cual medio.

Será preciso tener disciplina, trabajar duro y establecer canales de diálogo permanentes que vayan construyendo una coalición con masa muscular fuerte y, sobre todo, con definición de los objetivos que desnuden ante la gente la inmoralidad, la mentira y la incapacidad de una oposición que no procura lo mejor para los uruguayos sino recuperar el poder por cualquier medio.

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