La comunicación debe sostenerse en una verdad

César García Acosta

Con el resultado final del referéndum a la vista, el instrumento político de medir al Gobierno en una elección de `medio tiempo´, a partir de someter una ley al voto ratificatorio de la ciudadanía mediante un mecanismo constitucional de democracia directa, resultó en el éxito de la ratificación de su programa de gobierno. Quizá un aspecto relevante no explotado con la impronta necesaria, haya sido el éxito de su política de salud pública en el marco de la pandemia. `La libertad responsable´ vuelve a imponerse como una clave ineludible, tanto como que el significado de la voz que debe darse al interior del país, donde sin ambages, los intendentes de la coalición republicana ratificaron también sus vigencias como caudillos locales. En este contexto de desafíos, el Partido Colorado marcó un doble protagonismo: su actitud responsable a la hora de la cogobernar, y su mensaje claro al analizar la ley adjudicando al Frente Amplio y al PitCnt, una estrategia comunicacional de la `mentira sobre la verdad´ con fines de simplificación y confrontación a la ley y al orden institucional. Julio Sanguinetti volvió a enseñar la importancia de ser políticamente correcto a la hora de equilibrar en su mensaje, sin perder de vista que integrar una coalición no significa el renunciamiento a su ideología. La vigencia del batllismo como filosofía es valor a rescatar por su sentido reformista, con un Estado presente como el eje central para la toma de las decisiones. En suma: hay un programa y un gobierno ratificados por las urnas. Y lo que no es poco, la verdad se impuso a la mentira de los discursos políticos.

Con el 100% de los circuitos escrutados, el «SÍ» obtuvo 48,82% de los votos y el «NO» 49,86%. En tanto, el acumulado del voto del «NO» + voto en blanco es de 51,18%. En tanto, hay 36.071 votos observados. Los votos en blanco contabilizarán como votos para el «NO». En tanto, el «SÍ» solo podía ganar el recurso del referéndum contra los 135 artículos de la LUC solo si recibía el 50% de los votos válidos + 1. Los votos válidos, de acuerdo a la ley 16.017, son aquellos votos por las papeletas y también los votos en blanco. Los votos anulados no se consideran como votos válidos.

Yendo a las intencionalidades de los promotores del referéndum a la Ley de Urgente Consideración, queda claro que esta fue la lucha del Pit-Cnt: la del sindicato de Ancap, la de los sindicatos de la educación y la de la mayoría de los dirigentes de la central. Con la LUC, los docentes perdieron sus asientos en los órganos desconcentrados (Primaria, Secundaria, UTU) y vieron limitada su participación a la chance de ser electos para dirigir el Codicen. Fancap, el sindicato de trabajadores del ente petrolero, se embanderó contra la LUC sobre todo por considerarla “privatizadora” de parte del mercado de los combustibles. Pero, además, el Pit-Cnt en su conjunto fue contra esta ley por su regulación del derecho de huelga, tildada de “antisindical” y “restrictiva”.

Con este resultado el Frente Amplio logró movilizarse, pero su instrumento, el PitCnt entró en un proceso de desgaste irreversible por haber sido el conductor de una campaña que se adjudicó el tilde de “mentirosa”.

La cantidad de uruguayos que anularon su voto también debe ser tomado como un mensaje. Unas 81.000 personas dieron una señal de alerta al sistema político. El voto nulo se llevó el 3,6% de los votos emitidos, prácticamente el doble de lo que registra en las instancias electorales en general. Esta cifra es la expresión más clara de la porción de ciudadanos que no se sintieron representados con ninguna de las dos opciones posibles, donde `la mentir´ intentó avasallar a `una verdad´ que con la simple lectura de la ley se confirmaba.

Pero al Partido Colorado además de todo esto, lo que debería importarle es la reafirmación del concepto “batllismo”. En Uruguay la socialdemocracia sigue siendo una utopía capaz de generar una corriente de opinión que corta en forma transversal a los partidos políticos. Si esto es así, el rumbo para signado a rescatar imágenes y valores batllistas como el centro articulador para el coloradismo. Por allí pasa su existencia, y cuando las grandes masas vuelvan a moverse, habrá que tener desde candidatos consolidadas, hasta propuestas de gobierno innovadoras. Mientras para otros el final es inexorable, para los colorados es un desafío dentro de una coalición que los necesita. Sólo los batllistas pueden encender el señalero imaginario de la conducción política, hacia el sentimiento de certidumbre que la población pretende ante la extrema derechización de la política.

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