La frontera más allá de las fronteras

La Comisión Especial de Frontera de la Frontera con Argentina, el 21 de setiembre recibió a una delegación del Centro Comercial e Industrial de Soriano, integrada por los señores Gustavo Filippini y Marcelo Hornos, tal cual había sido solicitado por los representantes del departamento para que expusieran sobre la situación eocnómica del sector.

SEÑOR FILIPPINI (Gustavo).- Soy el presidente del Centro Comercial e Industrial de Soriano. Quiero decir que el tema de frontera es bastante complicado. Hace aproximadamente un año y medio planteamos la idea de que se creara una comisión que atendiera la problemática de Salto, Paysandú y Río Negro. Recuerdo que nos reunimos en Río Negro para hablar con el director de Aduanas por el tema específico del contrabando -todavía estábamos en pandemia-, previendo la apertura de los puentes que en ese momento aún estaban cerrados. Después de esa reunión el director de Aduanas nos dijo que no tenía medios ni recursos, que estaba trabajando como uno más y que era muy difícil generar algo distinto a lo que hacía normalmente. Quiero señalar que en ese momento ya había un tipo de cambio diferencial con Argentina y se preveía que se podía generar un pasaje bastante grande por los puentes. A partir de esa contestación quedamos todos preocupados. Luego nos dejaron de lado; fuimos los primeros en convocar a una reunión y nos dejaron de lado; empezaron a juntarse las autoridades con los centros comerciales de Salto, Río Negro, Paysandú y Artigas. Obviamente, nosotros no tenemos límite con Argentina; no somos fronterizos, pero los temas de frontera nos terminan afectando porque la ciudad más grande que tenemos en el departamento, donde vive más de la mitad de la población, está a 32 kilómetros del puente. Luego terminamos haciendo gestiones para ser incluidos. Yendo directamente al tema, lo que a nosotros nos gustaría es que los controles fueran mucho más exhaustivos; obviamente, hay un tema de presupuesto. Yo no creo que Aduanas haya cambiado, porque vemos que todo el mundo pide cuando se están tratando los temas presupuestales. Creo que es importante -como contribuyentes que somos todos: los que están en Artigas, en Colonia y en todo el país- que el gobierno cumpla con las normas que tiene este país a fin de que el contrabando sea controlado, con más o con menos presencia, pero por lo menos controlado. Sabemos que hay un proyecto tendiente a controlar mucho más al río Uruguay. Hay muchas chalanas que lo cruzan. Ese es el gran contrabando; no el gran contrabando humano puntual que cruza en auto por el puente. Si bien este último es importante y hace bajar un montón la venta en todos los departamentos -estoy hablando del contrabando chico que hace cada uno, que obviamente hay que controlar un poco más porque con el boca a boca se estimula a la gente a que vaya a comprar al otro lado-, el contrabando a través del río Uruguay es el más preocupante. Los puntos por donde pasa la gente son los tres puentes, pero por el agua pasa un montón de contrabando y nosotros no hemos visto -no sé ustedes- que se haya detectado contrabando en el río; o sea que por ahí sigue pasando y nadie lo controla. Se han tomado medidas. Por ejemplo, en 2007 se exoneró de Imesi a los puntos fronterizos cercanos a los puentes de todo el litoral porque Ancap perdía ventas. Desde el 2007 Soriano está sufriendo la no venta de combustible y la corrida hacia esos puntos. Tampoco fuimos incluidos en el descuento del Imesi que fue aumentado al 30 % a partir de mayo; pasó del 24 % al 30 %. Nos parece que esto no es justo considerando que tenemos 15 kilómetros de diferencia con el punto de venta más cercano. Lo único que se ha hecho es correr la frontera. Esa medida fue tomada en 2007 y nadie lo ha solucionado hasta hoy. Tengamos en cuenta que el puente Fray Bentos- Puerto Unzué estaba cortado en ese momento y que por ahí no cruzaba nadie a comprar combustible a Argentina. Nunca se solucionó eso por lo cual nos gustaría que se volviera a tratar ese tema. Una de las ideas que podemos proporcionar nosotros respecto al contrabando es generar algo distinto. En cierto momento -no recuerdo en qué gobierno- se rotulaba a los productos para diferenciar a aquellos que se compraban en los free shop de los que venían de contrabando. En ese entonces lo más complicado se daba con las botellas de whisky. Sería bueno rotular los productos que son importados en forma lógica para diferenciarlos de los que vienen de contrabando. De esa forma el consumidor, que es el que elige el producto, sabría si el producto que está en la góndola fue introducido a Uruguay por buena vía o si pasó de contrabando evadiendo el control. Se podría pedir exoneración al gobierno de un montón de cosas, pero creemos que esta es una situación puntal. Es la primera vez en más de treinta y cinco años que Argentina tiene una diferencia con Uruguay de cuatro a uno. Es impensable pedir a un ciudadano que tiene guardado una plata en el bolsillo, producto de su ahorro, que no vaya al otro lado a hacer las compras. Creemos que por ahí no va el tema; la gente puede cruzar libremente. Somos un país libre que deja ir a comprar al otro lado cuando existe una relación de cuatro a uno, siempre y cuando no se incumpla con la norma. En su momento se permitía pasar cero kilo y ahora el máximo son cinco kilos, pero tampoco hay mucho control. Creemos que hay que concientizar a la gente. Desde nuestro punto de vista, debemos hacer una campaña de concientización. Está muy bueno cruzar cuando existe una diferencia de cuatro a uno; es mi plata y tengo mi derecho, pero seamos conscientes de que a la vuelta, un vecino, un amigo, un familiar, se queda sin trabajo. Debemos mitigar el hecho de que se vaya a comprar al otro lado. Muchas veces la gente que va y compra es la que puede. La que no puede, lamentablemente, tiene que comprar lo que hay en la góndola del supermercado a la vuelta de la casa.

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