La nueva Educación sincrónica digital: debilidades y fortalezas

Claudio Rama

El Instituto Latinoamericano y del Caribe de la Calidad en Educación a Distancia (CALED), el Observatorio de la Educación Virtual en América Latina y el Caribe de Virtual Educa y la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), han impulsado un libro sobre la irrupción de la educación sincrónica, centrado en analizar sus debilidades y fortalezas (http://www.caled-ead.org/es/publicaciones/libros-caled) que coeditamos junto con Mary Morocho. El artículo a continuación constituye su prólogo.

Con la generalización de nuevas tecnologías de comunicación asociadas a la banda ancha y el streaming durante la pandemia, los sistemas de educación superior ingresaron en un cambio radical, tanto en la educación presencial como en la educación a distancia y virtual. El modelo ZOOM permitió una nueva modalidad de comunicación y enseñanza caracterizada por una interacción sincrónica entre estudiantes y docentes a través de internet, que constituye una transformación sustancial en las dinámicas educativas. La educación a distancia era dominantemente asincrónica, o sea que estudiantes y docentes regularmente no tenían una interacción a la vez ni en tiempo ni lugar a través de las TIC. Por ello se tendía a complementar por tutorías presenciales en muchos casos. La educación presencial, se caracterizaba por su sincronía en tiempo y lugar. Ahora, a diferencia, la educación a distancia también puede realizar una interacción sincrónica o sea en el mismo tiempo, pero no en mismo lugar al estar mediada por Internet. La interacción sincrónica apoyada en tecnologías como Zoom, Google Meet, Microsoft Team o Blackboard, a través de internet, no sólo brinda una comunicación biunívoca, sino que permite que las clases sean grabadas y guardadas, con lo cual, también facilita una mayor flexibilidad al poder tener a la vez junto una enseñanza asincrónica donde los estudiantes pueden acceder a revisar y analizar las clases posteriormente al quedar guardadas en las plataformas. El concepto de sincrónico y asincrónico cambia. Incluso el docente puede grabar previamente su clase, o correr los horarios con menos impactos, permitiendo más flexibilidad y libertad a la enseñanza. Así, el impacto no es como tecnología sólo sino pedagógico y organizacional por la flexibilidad y libertad de elección que ella permite. Cambian las dinámicas de la enseñanza y el aprendizaje, al diferenciar y flexibilizar las fronteras de tiempo y lugar que caracterizaban a la educación presencial y a la educación a distancia. Mientras que en la primera modalidad (presencial) tiempo y lugar eran los mismos y en la segunda (distancia) estaban separados, la irrupción de lo sincrónico digital crea flexibilidad y libertad a los protagonistas educativos. La educación se ajusta más a sus conveniencias y supera los formatos rígidos de tiempo y lugar que caracterizan a la educación presencial tradicional. Esto contribuirá a una mayor cobertura y mejores interacciones educativas y con ello menores deserciones y mejores aprendizajes. Muchos de los problemas de cobertura y deserción se asocian a ese carácter rígido de la educación presencial. En lo referido a los temas pedagógicos en la educación a distancia, hay un cambio desde la existencia de una modalidad sólo basada en recursos de aprendizaje con interacción al interior de las plataformas a una enseñanza virtual sincrónica o hibrida entre ambas. Ella revaloriza las clases filmadas e incluso con la posibilidad de transmisión diferida como recurso de aprendizaje. Aparece incluso la educación hiflex como nueva educación híbrida. Con la educación sincrónica virtual se incorporan nuevas oportunidades educativas tanto en las modalidades presenciales como en las modalidades tradicionales a distancia.

El concepto de plataformas, como aulas virtuales de interacción, se constituyó en la base de una enseñanza apoyada en recursos de aprendizaje. De éste formato incluso se desprenden los llamados cursos MOOCs (cursos masivos abiertos y en línea), que muestran un paradigma educativo centrado en microvideos, de tipo asincrónicos y donde contenidos y evaluaciones están integrados sin la presencia de docentes o tutores. Bajo el formato anterior de educación a distancia las plataformas virtuales eran de enseñanza virtual y de apoyo para reforzar y mejorar las actividades presenciales. Hoy también, las plataformas virtuales siguen siendo de apoyo, pero ya no a las actividades presenciales, sino también a las clases y actividades sincrónicas a través de Internet. El escenario presenta una dinámica destacada de clases como videoconferencias como el centro de la enseñanza, con el riesgo de conformarse como una repetición de la enseñanza presencial tradicional pero por Internet, o sea mediadas por plataformas de software. La nueva tecnología sincrónica se constituye en una plataforma de discusión e intercambio con los estudiantes, donde éstos que reciben previamente los videos y otros materiales, tengan reuniones sincrónicas para profundizar y analizar éstos y otros materiales como clase invertida. El formato dominante de la enseñanza sincrónica bajo formato Zoom o híbrido, son clases que se estructuran igual que el formato de la clase presencial tradicional, en el cual el docente dicta cátedra y el estudiante toma notas y pasivamente recibe una información. Tiene el mismo riesgo del formato de TLP (tiza, lengua y pizarrón) que caracteriza a una educación pasiva con el maestro como sujeto de la educación y el educando como receptor pasivo, ahora como IPL (internet, pantalla y lengua). Sin duda, hay un avance, y todos están en primera fila, pueden anotar mejor, no pierden tiempo en desplazamientos, y pueden grabar o fotografiar las láminas o buscar en la red otras informaciones complementarias. Irrumpe una nueva educación sincrónica y asincrónica que en parte transfirió las clases tradicionales frontales, catedráticas y presenciales a los ambientes virtuales. Es un inicio positivo ante la pandemia, pero que necesitará múltiples profundizaciones en un camino hacia una dinámica de aprendizaje en red, que coloca nuevos desafíos: de conectividad en términos de costos y anchos de banda, de equipamientos en los hogares y personales de celulares y tabletas más potentes, así como de bibliotecas virtuales y otros recursos de aprendizaje, así como en competencias docentes para superar los formatos presenciales catedráticos, y sin duda de pedagogías idóneas para aprovechar las TIC emergentes. Probablemente se revalore como complemento sincrónico el aprender haciendo con actividades presenciales. Pero sin duda estamos caminando en un nuevo sendero de enseñanza y aprendizaje.

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