Las consecuencias de sumar SI, o sumar NO

Zósimo Noueira

Si triunfa el SI podrán reducir sus penas.

El jueves 3 de marzo encontraron los restos de una joven descuartizada en un pozo séptico.

El viernes en el mismo predio del Barrio Santiago Vázquez otro macabro hallazgo.

En el interior de una heladera la osamenta de otra persona, aparentemente femenina

El primer cuerpo correspondía a Ahilen Casavieja, una adolescente de 16 años que vivía junto a su pequeño hijito en un hogar de acogida en la zona del Parque Rodo.

Era buscada desde el viernes 12 de febrero cuando salió para visita familiar y nunca retorno.

De la otra persona al cabo de unos días solo se dijo que se trataba de una mujer indigente y consumidora. De 43 años, en situación de calle y con asistencia del MIDES.

El lunes 7 se detiene al principal sospechoso transitando por el Centro de Montevideo.

Sobre él pesan indicios probatorios de su responsabilidad por hechos que se desarrollaron en su casa, donde vive solo.

El caso tuvo amplia repercusión periodística, el cuerpo de la adolescente fue encontrado por el hermano del hoy detenido e imputado en la cámara séptica de un predio familiar por problemas de saneamiento.

Dijo que al tratar de solucionar una obstrucción de desagüe se encontró con el cuerpo.

Con el paso de los días y debido a inconsistencias en declaraciones este individuo también es investigado por una posible participación o encubrimiento de este macabro suceso.

Ambos hermanos son taxistas y tienen sus casas en el mismo predio.

Se encontraron rastros de sangre en una de las piezas que pudieran corresponder al momento de muerte o del trozado del cuerpo de la adolescente.

La otra muerte data de un tiempo bastante más lejano.

La fiscal del caso hasta el momento está en la disyuntiva si la figura penal a incriminar corresponde o no al “femicidio”.     

Qué importancia puede tener, con toda la saña puesta de manifiesto para ésta muerte, seguramente violación con infinidad de desviaciones sexuales y descuartizamiento. Premeditación, la llevo allí con engaños, alevosía.

Es difícil imaginar mayor crueldad y desprecio por otro ser humano. Qué importancia puede tener el sexo.

Sobre la osamenta de la heladera, la otra femenina, me llego un emotivo mensaje de circulación en redes de whats app con el que me solidarizo y los hago participes.

La “Saracho” como la conocíamos, era de las tantas mujeres que entraba y salía de la cárcel. Consumidora de pasta base, siempre contaba como su madre la había abandonado desde muy chica y su padre la había criado juntando basura.

Dañina para ella por su consumo, no sé cuántos años tendría, tal vez unos 34 allá por el 2019. Su padre había fallecido y no tenía familiares, por eso en cierto modo, cada vez que caía presa, se alegraba por tener un lugar donde dormir y la comida dos veces por día.

Me acuerdo con la naturalidad con que contaba cómo había sido violada y abusada en todos esos años, por un “chasqui” por un lugar donde dormir. Y siempre sonriente, con profundo dolor escondido, imposible de no crear empatía con una mujer que sufrió tanto.

La última vez que la vi fue en la calle, arruinada por la pasta base, sucia, caminando a toda velocidad, estampa del que tiene esa adicción.

Me miró, me dijo “hola Ayala” y siguió con su tranquilo. La Saracho fue el esqueleto que encontraron dentro de una heladera, en el mismo lugar donde encontraron a la niña Aihielen. Nada más quería darle una historia simple, pero una historia a ese nombre que solo aparece como “persona en situación de calle”.

Tal vez si hubiese parado a preguntarle si precisaba que la llevara algún lugar, hoy estaría viva, o tal vez no. La duda siempre queda.

Hay muchas Saracho en la calle, en la cárcel. Que no sean olvidadas. Nadie se me merece ese final. Nadie.  

Del muro de Leites Ayala, quién la conoció personalmente. Triste historia de una mujer que sobrevivió a mil calvarios y lo hizo como pudo QEPD

El día 13 de marzo tomo estado publico otra horripilante historia.

En un pasaje de Nuevo Paris próximo Carlos María de Pena y Córdoba una vecina cansada de oír gritos desgarradores de una finca lindera a su casa se arrimó al tejido divisorio y vio a plena luz del día como una mujer entre gritos era violada por uno de sus hermanos.

Dio parte a la policía, vinieron.

Encontraron a dos mujeres andrajosas y desnutridas, señala E Barreneche el 13/03 en el País.

Las mujeres son mayores de edad, tienen 35 y 26 años pero aparentan unos 13 años, descalzas, pelo corto y greñudo, falta de higiene, vestían short.

Fueron trasladadas al dispensario del Cerro para una atención primaria de urgencia.

Les dieron alimentos que consumieron con avidez con las manos, descartando el uso de cubiertos por evidente falta de práctica en su uso.

Ambas se encontraban en estado de shock, la menor contestaba a las preguntas que se le hacían pero la mayor permanecía ensimismada con un muñeco peluche.

Como el dispensario del Cerro es un centro de atención de urgencia fueron llevadas al Pereyra Rossell en donde fueron vistas por un equipo multidisciplinario. Médico, sicólogo, siquiatra.

La vecina que llamó a la policía no ratifico la denuncia para no ser catalogada de amiga y colaboradora de la policía ya que en su barrio viven muchas personas con antecedentes y muchos beneficiarios del Mides.

La muchachada del barrio hace corrillos en los cordones de la vereda y conocen todo lo que allí ocurre.

Los códigos de silencio carceleros también se trasladan a muchos vecindarios como éste. 

Por la información trascendida que se investiga, éstas mujeres son en forma habitual objeto de apremios y violación por parte de tres de sus hermanos. (Poseen bajo nivel intelectual)

En sintonía con el whats app sobre la “Saracho” decimos que hay muchos José, Juan, Pedro, Luis, Marías, Elisas, y Sarachos.

Víctimas de la droga, del desarraigo familiar, de fracasos sentimentales, incapacidades laborales deambulan por las calles e ingresan al consumo para saciar el hambre de alimentos y de afectos. Pasan a manejarse en el limbo entre la legalidad y el delito.

Ese trajinar genera conflictos, contraen deudas y compromisos de variado e incierto resultado.

Si cuentan lo que ven o de lo que participan tienen problemas, si no lo hacen también y pueden asumir responsabilidades ajenas. Por momentos son coherentes, y por momentos incapaces.

Vidas desgraciadas. Terminan ajusticiados por no cumplir un compromiso contraído, u engañados y obligados a las depravaciones de gente mala entraña como ocurre en estos casos y como está presente en el cotidiano de algunas cárceles y hogares de contención plural.

Cada ciudadano antes de emitir su voto debe analizar si es razonable que se impida la libertad anticipada para casos como éstos.

Eso lo establece la LUC, si se deroga podrán ser liberados antes, con beneficios de redención de prisión por estudio, trabajo y algún otro ítem.

Otra disyuntiva entre el SI y el NO; CELESTE O ROSADO   

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