Las relaciones entre el sexo y el dinero

Zósimo Nogueira

Hablar de prostitución en la sociedad implica una visión objetiva e histórica de sus conexiones con la población, los hábitos de vida reprobados o ponderados según la moralidad del tiempo que trascurra.

Es una actividad desarrollada desde los albores de nuestra independencia.

Desarrollada abiertamente o de manera solapada como una actividad consensuada y precaria.

Ha estado ligada a la miseria, al hambre, al estado de necesidad; pero también a lo cultural, a lo ancestral, a lo primate.

Concebimos a la prostitución como una actividad u ocupación de personas que tienen relaciones sexuales a cambio de dinero, a cambio de una retribución, de un pago.

Con un simple paneo de vínculos debemos considerar los diferentes actores, sus intereses, los cambios culturales.

Las variaciones legislativas y la impronta de los legisladores en sus modificaciones.

La moralidad, inmoralidad y amoralidad en los diversos momentos.

Desde el yerbal a las Palmeras, desde los prostíbulos a los apartamentos, desde la oferta callejera, las whiskerías o bares de camareras a la venta por internet, con interacción virtual.

Historias de calle y calabozos en tiempos idos. “carátula-incitar al libertinaje” Las rivalidades intra y extra colectivos del meretricio. 

Los managers, las damas de compañía y la prostitución masculina.

Las relaciones con la delincuencia, con los agentes del orden y la salud pública.

Los protectores, los vividores o rufianes y los proxenetas, todos son distintos.

El ingreso y los salvavidas de la prostitución.

El erotismo, sado masoquismo, los estímulos sexuales, la drogadicción-

Prostitución y tráfico, el menudeo. Ninfómanas.

Las leyes laborales, la maternidad de prostitutas, los colectivos trans.

Su poca llegada a los medios y los conflictos con los movimientos feministas.  

La prostitución como prestación carnal de favores sexuales por dinero o especies; ha sido desde sus inicios una forma de subsistir o la elección de modo de vida.  Por necesidad o por oportunidad.

Resulta difícil establecer fecha de inicio para esta actividad, ya hay registros sobre prostitución en la Mesopotamia en época de Hammurabi o Hammurapi 1800 años AC.

En las civilizaciones helénica y romana era el modo de vida “voluntario” de mujeres que carecían de familia que le diera sustento y “obligado” en el caso de esclavitud.

Las guerras, las hambrunas, las pestes y la esclavitud fueron una variable de su crecimiento.

Con el tiempo y los cánones de convivencia de cada sociedad fueron variando las formas, indumentaria, comportamiento y lugares de ejercicio.  

Hubo religiones que la fomentaron, otras la regularon o prohibieron y condenaron.

Ya en época de los grandes imperios hubo prostitución masculina, en muchos casos practicada de manera solapada.

En epoca colonial fue común la llegada de prostitutas que venían de Europa a hacer la “América”

El cancionero popular de los siglos XIX y XX registra especialmente a las francesas que con todo su glamur y elegancia, huían de la violencia, miseria y conflictos bélicos que asolaban sus tierras.

Muchas cortesanas de monarquías derrocadas inmigraban en busca de una nueva vida y un promisorio beneficio económico.

 Tenian la posibilidad de establecerse y formar familia dado la súper-población masculina y escasa femenina.

Llegando al siglo XIX, los prostíbulos eran centro de reunión masculina en el Rio de la Plata.

También se los conocía como lupanares, burdeles, bacanales o Clubes nocturnos en donde actuaban músicos, cantores, bailarines y se realizaban espectáculos de Strip.

Contaban con espacios para los encuentros eróticos, luego se diferenciaron; en algunos se realizaban los encuentros y la intimidad en otros lugares.

En ese mundo conviven personajes del sub mundo del hampa, guapos y malevos; rufianes y proxenetas y las “matronas” que regentean y regulan la actividad de sus pupilas y los clientes desde acaudalados profesionales, estudiantes y jugadores.

La prostitución siempre estuvo ligada a los juegos de azar, al consumo de bebidas alcohólicas y al consumo y menudeo de venta de drogas.         

Crecen las sociedades, se organizan y aggiornan los Estados y la prostitución es regulada.

Se especifican las modalidades y lugares de prostitución.

Se diferencian los prostíbulos de las casas de citas y bares de camareras. Se establecen controles sanitarios y en nuestro país se elabora y promulga la ley 8080 del 27 de mayo 1927 que se reglamenta el 30 de mayo de 1928

Fue la ley marco para la actividad del meretricio y tipificación del delito de proxenetismo con pena de 2 a 8 años de penitenciaria, siendo potestad de los jueces procesar por convicción.

Asociado a esto se promulgo la Ley 9604 del 13 de octubre de 1936, que trata de los extranjeros y establece disposiciones relativas a su ingreso y permanencia en territorio Nacional.

Introduce el concepto de indeseable  y establece mecanismos de rechazo a la admisión y expulsión de extranjeros.

Dado a la estrecha vinculación entre el ejercicio del meretricio y el proxenetismo es necesario diferenciar al rufián del proxeneta.

El rufián es un simple mantenido  y obsecuente mandadero de la prostituta con quién convive.

El proxeneta la controla y administra el dinero y los bienes que obtiene de su comercio sexual. Su actitud es imperativa, extorsiva y amenazante.

Quién no cumpla con la cuota o las obligaciones será objeto de amenazas o castigos del más variado tenor, prohibiciones, nuevas obligaciones o castigos físicos. Incluso pueden afectar a familiares, como hijos menores o personas a cargo de quién se prostituye.

En un grado superlativo de proxenetismo están quienes se dedican a la trata de personas con fines de explotación sexual.

En esos casos el proxeneta integra una red de delincuencia que por lo general tiene alcance internacional. 

Manejan su dinero, documentos, traslados, alojamientos, lugares de prostitución, en muchos casos sus clientes, fijan tarifas y les dan protección que es una forma de control extremo.

En Uruguay la legislación establece normas para la prostitución y la instalación de locales. Los lugares habilitados han variado a lo largo del tiempo.

En Montevideo, a principios del siglo XX los prostíbulos y bares de camareras se concentraban en la calle Yerbal en las proximidades del templo Ingles.

Luego de varios años, a instancia de vecinos por los permanentes conflictos que se generaban en torno a los lugares de prostitución, desordenes, agresiones, hurtos, ruidos molestos y promiscuidad callejera se elimino esa zona.

Los Bares de camareras se diseminaron por la ciudad vieja con epicentro en la calle  Juan Carlos Gómez hacia la rambla Sur. Incluía las calles 25 de mayo, Cerrito y 25 de agosto.

Los prostíbulos se instalaron en varios barrios, cumpliendo con las reglamentaciones municipales y distanciamiento de oficinas públicas, centros religiosos y espacios educativos.

El capítulo sobre prostitución callejera, lo abordaremos oportunamente, haciendo algo de historia contemporánea.

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