Las rocas de la moderna gran Bretaña

Ricardo J. Lombardo

Como “la roca sobre la que fue construida la moderna Gran Bretaña”, definió la nueva primera ministra Elizabeth Truss, a la reina Isabel II, recientemente fallecida.

Indudablemente con ello quería significar la estabilidad que le otorgó al Imperio Británico en un período tan difícil como su desmembramiento y la consiguiente construcción del país en las Islas Británicas y algunas otras pequeñas colonias desperdigadas por el mundo.

Sin embargo, esa afirmación tiene un alcance mayor.

Aunque resulte extraño, la realeza inglesa es de origen alemán.

La Casa de Hannover fue la dinastía que rigió sus intereses  desde 1714 hasta 1901, en que otra Casa alemana, la de  Sajonia-Coburgo-Gotha, asumió el poder de la mano de Eduardo VII, el hijo de la Reina Victoria.

Y fue recién en 1917 que el rey Jorge V le cambió el nombre a dinastía por el de Windsor, a raíz de un bombardeo que aviones alemanes realizaron sobre una escuela matando decenas de niños, en plena Primera Guerra Mundial.

Ese conflicto fue una reyerta entre parientes que costó millones de vidas. El Kayser Guillermo II de Alemania, la Zarina Alejandra de Rusia y el Rey Jorge V de Inglaterra, eran todos primos descendientes de las mismas dinastías de origen alemán..

Los canales de  televisión por estos días nos traen imágenes desde Londres llenas de un extraordinario fervor patriótico al despedir a su soberana de linaje alemán, justamente el país que casi destruyó a Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial.

Uno no tiene más remedio que pensar en Winston Churchill que resistió tenazmente la invasión de los nazis convenciendo al pueblo británico, a pesar de que su gabinete quería de todas formas hacer un acuerdo de paz con Hitler cediéndole a este el control absoluto de Europa.

Aunque dubitativo al principio y con antipatía hacia Churchill, el Rey Jorge VI se convirtió  en un amigo y  soporte anímico fundamental para que el primer ministro pudiera conducir desesperadamente la resistencia y luego guiar a su país a ser uno de los ganadores de la sangrienta guerra.

En el VE Day, es decir el día de la victoria en Europa, Churchill fue invitado por la familia real a saludar a su pueblo desde el palacio de Buckingham. En la foto que pasó a la historia, aparece  observando emocionado al pueblo que salvó del yugo nazi. A su extrema derecha, posa la jovencita que luego se convertiría en Isabell II y que reinaría por 70 años.

¿Cuál fue la verdadera roca sobre la que se construyó la Gran Bretaña Moderna?

¿Aquel líder valiente y aventurero que resistió a sangre y fuego la anexión de Inglaterra por los alemanes, o la reina que pudo conservar la estabilidad institucional de un imperio tambaleante?

Quizás los dos.

Ambos son los pilares sobre los que se reconstruyó tan influyente nación.

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