Lo esencial es invisible a los ojos

Daniel Manduré

Un 31 de julio como hoy  pero de 1944 fallecía Antoine de Saint-Exupéry. Escritor, novelista, filósofo, periodista, aviador.

En 1944 piloteando un avión en viaje de reconocimiento en lucha contra la Alemania nazi desaparece al sur de Francia.

Un humanista. Un pilar de la literatura universal,  con su obra «El Principito» que ha sido traducida en más de 300 lenguas.

Una obra para leer de niño y entender de grande. Un canto a la vida, la amistad, la fortaleza y la solidaridad. Una obra sencilla y profunda a la vez. Repleta de simbolismos, que refleja el valor de la palabra justa, del silencio y la importancia de escuchar.

«Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner la inteligencia al servicio del amor»

El secreto que le obsequia el zorro al principito «solo se ve bien con el corazón» porque lo esencial es invisible a los ojos.

No siempre lo más importante es lo evidente.

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