Mandarlos al carajo

Daniel Manduré

Cuando antiguamente un marinero en una embarcación en alta mar cometía una falta considerada grave como castigo se lo enviaba “al carajo”.

El carajo era ese espacio en lo más alto del mástil desde donde el penado, como vigía, debía observar el horizonte pasando las novedades sobre la posible aparición de naves enemigas. Era ese lugar adonde nadie quería ir, ese espacio no deseado, de una alta inestabilidad, que producía grandes mareos por el movimiento de la embarcación. Quien debía cumplir su pena allí terminaba teniendo que soportar las más crueles inclemencias del tiempo, frío y calor extremos, viento y lluvia. De allí proviene el término que luego es adoptado en la jerga callejera convirtiéndose en ese lugar adonde pretendemos enviar a alguien que por algún motivo nos engaña, nos miente o realiza algún acto considerado reprobable…en ese momento, con indignación y queriéndolo tener bien lejos, lo mandamos al carajo.

En los tiempos que corren deberíamos enviar a ese lugar indeseado a todos aquellos que intentan confundir a la población, retorcer la realidad, partir de análisis falsos, recurrir directamente a la mentira o lo que es peor a las verdades a medias.

A los que pretenden defender sus ideas, basándose en el engaño. Buscando derogar 135 artículos de la LUC con la mentira como su principal estandarte.

Hacen de la falacia todo un arte. Intentan disfrazar de verdad una avalancha de razonamientos falsos. Nada más pobre que eso.

Muy bajo el nivel del debate, muy pobres los argumentos, porque en realidad no tienen que decir.

De una ley a la que pretenden mostrar como esa gran bestia de siete cabezas, pero a la que le votaron la mitad de sus artículos. Incluso apoyando algunos que ahora quieren derogar.

Todos los días nos despertamos con una mentira nueva, hasta el punto de utilizar hechos muy desgraciados de la vida cotidiana, para relacionarlos engañosamente con la LUC y a ella con todos los pecados terrenales.

El Frente Amplio, después de 15 años y más allá de una década de bonanza regional entregó un país estancado en lo económico, con un déficit histórico y con un gran debe en temas que son el corazón de una nación, como la educación. Tampoco pudo dar solución al otro gran tema que tanto preocupaba a la ciudadanía como la seguridad. Prometieron disminuir los delitos un 30% pero todos ellos se duplicaron y triplicaron.

El Frente Amplio, no pudo, no supo, no quiso solucionar temas fundamentales. Dispuso de dinero y lo malgastó. Gestionó mal. 

La ciudadanía pidió un cambio y muchos de ellos están contemplados en la ley de urgente consideración.

¿Es en realidad la Luc el problema? ¿Es la Luc ese monstruo indeseable que vino a transformar nuestras vidas en un gran infierno? Por supuesto que no. La Luc es una buena ley, es el pretexto que algunos utilizan. Porque la idea es frenar al gobierno, no dejar gobernar, trancar, cualquier cáscara de banana en el camino es bienvenida.

La lucha por el poder, a cualquier costo, de cualquier forma y apostando al deleznable camino del ”vale todo”…

MIENTEN al decir que con la Luc se va a privatizar la enseñanza pública, no hay en toda la Luc una sola disposición que ni siquiera insinúe algún tipo de privatización del sistema educativo público.

MIENTEN al procurar imponer esa idea de que con la Luc se vienen los desalojos express, intentando sembrar con manifiesta malicia la duda. Cuando la ley de alquileres, la que todos conocemos, la 14219, sigue tal cual, sin modificaciones de ningún tipo, con sus mismos derechos. Solo que con la Luc se incorpora una nueva alternativa, a través de un acuerdo de partes, para que puedan alquilar sin garantías a quienes hasta hoy no podían y que apunta a favorecer a los sectores más desprotegidos, jóvenes e inmigrantes, que terminan muchas veces en pensiones casi que hacinados.

MIENTEN al hablar de portabilidad numérica y querer relacionarlo con la privatización de las telecomunicaciones perjudicando a la empresa pública. No hay nada en la Luc que lleve a pensar en ello. La portabilidad numérica le otorga al usuario la posibilidad de elegir libremente con que compañía contrata, manteniendo el mismo número, sin importar la empresa elegida. Seguramente la libertad del ciudadano les molesta.

MIENTEN cuando hablan de recortar derechos, como el de huelga. No aparece en toda la ley un solo artículo que limite mis derechos. Solo se aclara que las medidas gremiales adoptadas no deben lesionar los derechos de los trabajadores no huelguistas a trabajar y al de los directivos de las empresas de poder ingresar a su propiedad. Se trata del justo equilibrio, por aquello de que mis derechos terminan donde comienzan los derechos del otro. ¿Acaso el Frente Amplio no desocupó organismos públicos cuando le interesó hacerlo, porque existen normas que prohíben las ocupaciones de organismos públicos? ¿Por qué esa diferencia con empresas privadas, porque ese criterio desigual?

MIENTEN al usar de mala fe hechos desgraciados que acontecen dentro de la sociedad y culpar a la Luc, hablando de gatillo fácil y del aumento en los casos de abuso policial, cuando en realidad a casi dos años de funcionamiento nada de eso ha sucedido.

Intentan hacerle decir a la ley de urgente consideración cosas que no dice, desinforman y efectúan análisis retorcidos de la realidad.

A los que, en vez de elegir el camino del debate serio, con altura, con argumentos aún en la discrepancia, eligen el de la mentira, las falacias el engaño y las medias verdades, ¡¡a esos les decimos con total claridad…váyanse al carajo!! Sí allí en lo más alto del mástil.

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