Mercosur; amores ideológicos

lejos del mundanal ruido

Lorenzo Aguirre

El pensamiento del presidente Lacalle Pou, de comenzar a negociar acuerdos comerciales por fuera del Mercosur, provocó tensión en la cancillería argentina, pues lo expresado incumplía con el “Tratado de Asunción” – firmado en la fundación de dicho bloque, hace treinta años -, el cual establece un “arancel externo común, y la adopción de una política comercial común, con relación a terceros”. El problema fundamental radicado en el Mercosur es la reducción del arancel a las importaciones (TEC) – cuyo promedio es del 12% -, y nuestro país, al igual que Brasil, procuran se reduzca al 10%, pero Argentina no está dispuesta, mientras Paraguay reivindica la política establecida. Creo, que, de una vez por todas los países del mercado tienen que revisar posiciones, dejar de lado majaderas posturas ideológicas, aceptar que nos encontramos del otro lado del mundanal ruido sin tener ni siquiera un destello geopolítico, e insistir en los acuerdos con la Unión Europea, además de buscar el camino que nos libere del encierro en el cual transitamos.  

Lacalle Pou sostuvo que, el Mercosur no podía ser un “lastre” que impidiera el avance comercial de nuestro país, y el presidente argentino Alberto Fernández – con la soberbia y vulgaridad que lo caracteriza -, respondió: “si Argentina es considerado un lastre, que se baje y tome otro barco”. Indudablemente son xpresiones que no condicen con la forma y estilo apropiado para un mandatario, pero debemos ser tolerantes, comprendiendo que, “¡lo que natura non da….”.

¡Hagamos un poco de memoria!

Hace tiempo, nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores recibió la “estupenda” noticia que, la cancillería argentina nos había puesto nuevamente “en la lista de buenos amigos”, pero en forma paralela, manifestaba: “Uruguay, no colabora con la capital”.

Uno, no es adivino sobre qué cosa supuestamente se pretende decir… así, que, por las dudas, es oportuno susurrarle a “la capital” – especialmente al porteñismo monárquico – lo desajustado e intermitente que tiene el “eje” del conjunto encefálico, y sería plausible el retorno a su lugar, de la neurona desprolija.

Según expresiones de la Cancillería “capitalina” – léase Buenos Aires -, no estábamos incluidos en la lista de “amigotes”, pese a importar por más de mil quinientos millones de dólares mientras la Cámara de Industria Uruguaya señalaba en su momento, un déficit de mil doscientos millones de dólares.

El gobierno argentino nos “amaba” tanto que, durante la presidencia de la Sra. Cristina Fernández, en tan solo tres meses el Puerto de Montevideo perdió casi el cincuenta por ciento de trasbordos marítimos gracias a la medida argentina de prohibir a sus barcos, realizar esa gestión en puertos que no tuvieran con ellos, acuerdos de reserva de cargas.

A todo eso debemos agregarle trabas a las importaciones, afectando nuestros intereses, y recordar que, la Sra. Fernández, resolvió una “pauta” de Licencia no Automática de Importación, creando de forma inmediata demoras en nuestras exportaciones cuyas cifras oscilaban en seis millones de dólares, y para terminar el “festejo”, no autorizó los ingresos de mercaderías uruguayas.

Para finalizar, es oportuno decir que, Uruguay, exportó a “su hermano y compañero progresista” por un valor de cuatrocientos cincuenta millones de dólares, pero, importó por tres veces más, llegando a mil quinientos millones en moneda norteamericana, haciendo un déficit en bienes, de mil millones.

También, recordar que, mientras empresarios británicos expresaban intensión de importar productos frescos uruguayos – abaratando costos -, la administración Mujica – deslumbrada por el “virreinato”, afinidad ideológica, o vaya a saber que vírgula – se solidarizaba con doña Cris, prohibiendo a todo barco pesquero con bandera de Gran Bretaña, registrado en Las Malvinas, operar en nuestro Puerto de Montevideo – el “atracadero uruguayo”, como le llama el majadero gobierno “progresista” argentino -, a la vez que, la Intendencia capitalina, le entregaba la “Llave de la Ciudad”, a la inmoral y siniestra mandataria.

En el frontispicio del Templo de Delfos, la primera parte de unas escrituras, dicen: “Conócete a ti mismo….”, pero estoy confundido como termina dicha máxima…., me suena algo así como, “ Y conocerás lo tonto servil que eres”.

Para traer a la memoria de los “olvidados” que nos dicen “bajarnos y tomarnos otro barco”, nos vamos a referir al apoyo que, el gobierno “progresista” uruguayo brindó a la otrora presidente – hoy, vice – Cristina Fernández, al votar – ¡fortaleciendo el Mercosur! – por la representante Susana Ruiz Cerutti para ocupar un lugar en la Corte Internacional de Justicia, en la ciudad de La Haya.

Quizá, el aletargamiento y la trasnochada cavilación del fin de semana me provoque un desliz, pero, si no me falla la memoria….doña Ruiz, ¿no fue la principal figura denunciando a nuestro país respecto a la instalación de la papelera Botnia, luego UPM? ¿Se trataba de la persona que acusaba a Uruguay en el Tribunal Internacional?

¡Debo estar “equivocado”!

¿Posición aperturista?

Treinta años de Mercosur pusieron en el tapete el total fracaso del bloque, porque las asociaciones comerciales son positivas si apuntan y concretan el objetivo de elevar los aspectos de cada miembro, y por supuesto ir desplazándose, tomando firmeza y relevancia en la economía internacional, pues, de no ser así, se continúa permaneciendo en el subdesarrollo mientras otras corporaciones cerca nuestro, como la “Alianza del Pacífico”, en la cuarta parte de tiempo recorrió un camino fructífero, convirtiéndose en una plataforma de lanzamiento internacional.

Esto de integración, no solamente perdió el rumbo en cuanto al origen, a la esencia del motivo de formación de agrupaciones comerciales, sino, que, la búsqueda de “acuerdos” durante los gobiernos del Frente Amplio desestabilizaron lo conquistado, y diplomáticamente nos fuimos quedando de lado.

Volviendo al tema de la “invitación”; ¿qué cosa puede ocurrir si dejáramos el bloque?

Uno de los inconvenientes sería el sostener un arancel regional muy alto, quedando aislados debido a que, la interrelación con Argentina marcaría un mercado fluctuante en el cual el comercio bilateral se desarrollaría de manera intermitente.

Pero, si pusiéramos énfasis en acercarnos y firmar tratados de libre comercio por ejemplo con Estados Unidos, China, y más adelante con la Unión Europea, es probable resultados positivos.

Quizá, podría ser potable una posición de no alineación, ni con Argentina, Brasil, ni Estados Unidos, y tampoco con China, por más que, ese gigante, sea el primer exportador de bienes, segundo en servicios, arrasando con su tecnología, y sin contar con un soporte de libre comercio, desestabilizando en gran parte el “juego global” que se mueve dentro de un negocio en el cual, el Estado, queda relegado a un segundo plano, primando las corporaciones.

Por ahora, sería prudente mantenernos en el camino “del medio” en relación a Estados Unidos y China, continuar fortaleciendo una diplomacia presidencial que, en cierta forma está dando resultado pese a que, el Ministro de Relaciones Exteriores tiene posturas diferentes, y para un país cuyo pueblo dejó afuera del gobierno al Frente Amplio, Bustillo, no es lo más adecuado.

El tema de la Unión Aduanera es un hueso duro de roer, entonces, mientras no se den las condiciones deberíamos potenciar lo que tenemos, defendiendo normativas pero llevando adelante toda posible flexibilización, y los integrantes del bloque comprender la necesidad de poner en movimiento – respetando a cada país – estrategias diferentes, y no estar cerrando puertas, las cuales, después, no sabemos si volverán a abrirse.

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