No repetir ni generar malos ejemplos

Zósimo Nogueira

Desde los partidos  políticos de la coalición de Gobierno siempre se cuestionó la connivencia y complacencia de la sindical obrera y de los gobiernos del Frente Amplio.

Tan notoria  fue esa comunión que agrupaciones desconformes han hecho su festejo del día Primero de Mayo en forma separada y han reiterado que la causa sindical y la defensa de los intereses de la clase obrera no puede estar atada a una fuerza política.

Cuando la administración de la Ministro Daisy Tourné propicio y estimulo la sindicalización,  la mayoría del colectivo policial en especial las jerarquías observaban con recelo este proceso.

Estaba presente lo del conflicto policial de la época del gobierno de Lacalle Herrera con campamento de policías movilizados en las inmediaciones del Cilindro, donde tuvo gran protagonismo la esposa de un policía de Rio Negro Sandra Dodera recientemente fallecida.

La bandera de la Sindicalización la tomaron un Comisario Alvaro Sosa Bouvier que se había ilustrado sobre el modelo de EEUU, el Comisario Inspector Manuel Areosa formado en el interior-centro del país (oriundo de Flores) que había estado destinado en Penales, un Sub Oficial de la Dirección de Investigaciones Carlos Ferrer, un  Sub Comisario Rodríguez que entre otros destinos estuvo en la Dirección de Inteligencia y varios más que no puedo precisar.

Sumado a los obstáculos que los mandos policiales les ponían, las crecientes divergencias con subalternos que no solo desconocían sus jerarquías, y que en muchos casos establecían barreras propias de una lucha de clases; desistieron de su emprendimiento, pero dejaron las bases para la actual organización sindical. Iniciadores olvidados, por ser oficiales.

Resentimientos por cuestiones jerárquicas relativas a reglas de urbanismo, el saludo, la deferencia. Un notorio resquebrajamiento de la disciplina.

La policía una institución armada que desarrolla una actividad de protección y resguardo de la institucionalidad y de combate y represión al delito paso a manejarse con criterios esencialmente civiles.

Se modificó el sistema disciplinario eliminándose las sanciones con privación de libertad sustituyendo por apercibimientos, multas y mucho trámite burocrático.

Desde entonces a la fecha la actividad sindical está en manos casi que exclusivas del personal subalterno.

Esos cambios trajeron cosas positivas y de las otras, pero notoriamente condicionan la aplicación de políticas de seguridad y requieren de una adecuada delimitación de espacios o ámbitos de actividad.

Reconocemos y hemos elogiado el protagonismo logrado por la Presidente del Sindicato Patricia Rodríguez, en una institución mayoritariamente masculina ha sabido posicionarse y hacer visible a la comunidad muchos de los sinsabores que viven los policías y aún desconociendo los pormenores de estrategias en materia de seguridad, su mensaje por lo general ha sido bien recibido.

 No obstante observamos con mucha preocupación algunos sucesos en que el sindicalismo ha estado presente o se le ha dado protagonismo.

Hace poco tiempo un conocido Oficial Superior retirado, docente en el Instituto Nacional de Educación Policial fue cesado de esa actividad por haberse expresado inadecuadamente en clase por temas del pasado reciente.

Puede que se haya equivocado, se dice que se hizo un “collage”, un corte y pegue de expresiones de diferentes clases.

El poder político evalúo que no se ajustaba a lo que pretende se imparta como docencia y resolvió legítimamente su cese como docente en plena etapa de exámenes.

Creo que este tema no fue bien manejado. No estuvo bien que hayan grabado los dichos de un docente y con una intención deliberada unieran parte de exposiciones de diferentes días  para maximizar su contenido y denostarlo públicamente.

Puede el alumno discrepar con el docente en la propia aula, o en su caso denunciarlo en el centro de Estudio. Considero que es lo que corresponde.

Si el docente se equivocó o extralimitó o promueve un aprendizaje incorrecto, ideológico, inadecuado, no justifica una conducta deliberada de corte “informante” reuniendo elementos de prueba que no traslada a los mandos del centro educativo sino a la prensa, y a varios más.

Luego por las redes sociales el sindicato se congratula de los hechos y del resultado.

Siguiendo en cuestiones de docencia policial, por ley está establecido que los programas y materias a dictarse para la formación de los cuadros profesionales policiales en todas las Jerarquías los determina la Dirección Nacional de Educación Policial que ha logrado el reconocimiento de la Universidad de la República y por ende cuenta con su supervisión.

Está claro que siendo la Policía una Institución Jerárquica también pasa por la supervisión del Director de la Policía Nacional y de las autoridades Ministeriales.

Ahora bien, el sindicato policial SIFPOM-U dicta clases de Procedimiento Policial y responsabilidad  Penal.

Las clases las dictará nuestro correligionario el Dr. Andrés Ojeda.

No es del caso discutir sobre sus conocimientos como abogado, pero los planes de estudio de la Dirección Nacional de Educación Policial son elaborados materia por materia para cada curso de pasaje de Grado acorde a criterios profesionales policiales.  Serán clases de apoyo.

En ese sentido son bien recibidas, pero es una manera de poner en duda la capacitación que imparte el centro rector de la educación policial.

Es más, nos enteramos que el sindicato posee una secretaria de Formación.

La policía es el brazo armado del Estado, no pueden generarse situaciones de divergencia. No puede haber ambivalencia en su formación.

No puede perderse el sentido de la verticalidad.

Hace poco, el Sindicato difundió por la prensa que hablando con autoridades ministeriales consiguieron quitar un artículo de la ley de presupuesto que perjudicaba en términos sanitarios a la familia policial.  Expresamos nuestro beneplácito por la coincidencia. Nosotros lo hicimos a nivel partidario. El Circulo policial también abordó el tema.  

Ahora dicen a nivel de prensa que quitaron un impedimento de ingresos a las filas policiales. Los tatuajes.

Ya no están defendiendo derechos de sindicalizados, sino de aspirantes. Estamos viendo un gradual acercamiento a lo que tanto reprobamos, los co-gobiernos.

Nuestra formación profesional, nunca nos habilito a esas permanentes manifestaciones protagónicas y mucho menos a cuestionar o apoyar públicamente decisiones políticas.

Serán otros tiempos, pero la policía sigue siendo una institución jerárquica y así debe permanecer, no puede politizarse eso es lo que nos da garantía de vida democrática.

Subordinada a los mandos políticos ministeriales y a quienes ocupen los cargos de particular confianza pero técnicamente independiente.

Se debe evitar toda posibilidad de politización y a pesar de pertenecer a un partido Político quiero una policía sin partidismos, ni afines ni antagónicos.  Una relación profesional. Como lo dispone la ley.

Deben unirse policías activos y retirados, puesto que una situación se prolonga en la otra. La meta es una sola; una vida digna y un retiro decoroso.   

El policía ingresa como subalterno o como cadete, y con esfuerzo y dedicación puede llegar a los más altos rangos y completado su ciclo disfrutar del merecido retiro.

La unión hace la fuerza, integrados se robustece y dignifica la familia policial. Con calma y sin virulencia.

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