No votéis a favor de Macron…

¡sino en contra de Le Pen!

Lorenzo Aguirre

El presidente Emmanuel Macron (“La República en Marcha”), buscando ser inquilino otro período en el Palacio Elíseo, y Marine Le Pen (“Reagrupamiento Nacional”), tendrán su segundo “asalto” el próximo domingo, enfrentamiento con conceptos diferentes respecto al gobierno de Francia, como, asimismo, el protagonismo dentro de Europa. El actual mandatario sería respaldado por la mayor cantidad de candidatos eliminados en primera vuelta, especialmente Jean – Luc Mélenchon (“Francia Insumisa”), líder ultraizquierdista, integrante de la “Internacional Comunista”, que pretende instaurar una Sexta República, la salida de Francia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, y reformar la Unión Europea. Por su parte, Marine Le Pen, diputada de “Paso de Calais” – que estuviera a tan solo 4 puntos de Macron -, contaría con el apoyo de la extrema derecha por intermedio de Éric Zemmour (“Reconquista”), figura caracterizada por ser antiinmigración, y demandado por sus declaraciones xenófobas.

El hecho que, en estos días se hace majadero, y que “inocentemente” se trata de manejar, parte, de una sutileza: evitar la llegada al poder, de la ultraderecha.

Para quienes dicen, “no es tan así”, vale recordar el último pensamiento de Macron: “invito a los ciudadanos, cualquiera sea su sensibilidad, a unirse al proyecto que represento, para hacer una barrera fuerte, contra la extrema derecha”. Más tarde, acotó: “el único proyecto para Francia, y Europa, somos nosotros”.

También – digamos las cosas por su nombre -, por parte de Macron, no faltó el momento para lustrar un poquito el hombro de Jean – Luc Mélenchon, quien saliera tercero, y recaudando siete millones de votos.

La generosidad, ante los comicios en segunda vuelta, tiene el “protocolo de estilo” que, traducido al español se denomina “transacciones previas”, a efectos de poner las cosas en su lugar en cuanto al reparto – al mejor estilo bucanero –, por una Francia mejor para sí, y el resto de la Unión Europea, donde prime “Liberté, égalité – ou la mort”, aunque, ahora, sea un tríptico fagocitado, alejado del pensamiento de la Ilustración. Pero, son otros tiempos, y los candidatos actuales nada tienen que ver con la evolución del “Colegio Invisible” – “Sociedades de Correspondencia”-, desempeñando y configurando ideales democráticos hacia los demás pueblos, sino, por supuesto, cumpliendo un liderazgo hegemónico.

Lo expresado por esas “figuras preponderantes”, es hipocresía en primer grado por parte de Macron – un “centrista”, proeuropeo y socioliberal, aristócrata que “desea lo mejor de la izquierda” – palabrerías ya trasnochadas -, mientras, otrora, se almibaraba con Le Pen, para “mandarlos a los infiernos” -, y cinismo de Mélenchon, porque su alergia permanente, es el tablero de la Unión Europea.

Es oportuno recordar que, en buena medida la “Unión Europea” ha estado involucrada en el financiamiento de la “Autoridad Palestina” – en los últimos tres años alrededor de tres mil millones de euros destinados para los desarrollos en Cisjordania, y la Franja de Gaza –, pero el vínculo económico por parte de Francia poco ha servido, pues los palestinos nunca quisieron al bloque, como mediador, y mientras tanto, en el Parlamento Europeo, los fatigados y enfermos de tortícolis , con comportamiento “aplomado, sin precipitaciones porque los hechos definirían las acciones a tomar”, prefirieron seguir debatiendo la situación de Medio Oriente.

Jean – Luc Mélenchon, no apoya en absoluto la unidad comunitaria, como tampoco a Macron, pero, lo importante no es votar al presidente, sino en contra de Le Pen – en “capítulos anteriores”, Mélenchon, entre scoth, y scoth, se hacía algún tiempito para flirtear con las xenófoba Marine -, porque la ultraderecha jamás debe llegar al Elíseo.

Más allá de lo expresado, la tontera va desde el desayuno hasta el almuerzo, y después por el resto del día, porque, gran parte de los franceses “correctamente ubicados políticamente”, tienen dudas sobre la honorabilidad, la rectitud, de Macron, y “no es persona de fiar” existiendo “sospechas” sobre su integridad conyugal, pues “no tiene doble mujer”, para decirlo de manera menos grosera. Para muchos de izquierda, Miterrand – un presidente monárquico que destilaba protocolo, y por todos lados marcado elitismo -, sí, tenía dos residencias, y como “político honesto, no lo negaba”. Para expresarlo de una manera “decorosa”: “era de cabeza abierta, y progresista”.

¡Me voy a reír hasta el 14 de julio!

Marine Le Pen…

 un Estado protector

Le Pen, está buscando dar rubor amable, tolerante y seductor, perfil que proyecta desde hace tiempo, cuando expulsara a Alexandre Gabriac – en época del “Frente Nacional” -, quien apareciera en una foto haciendo el saludo nazi. En aquellos días, Le Pen, dijo: “el partido, no permite en su seno ese tipo de comportamiento que recoge una ideología repugnante”.

Pero, en el año dos mil trece, la Eurocámara había decidido retirar a Le Pen, la inmunidad parlamentaria, debido a su “incitación racial”.

Ahora, la candidata de referencia continúa reacomodando su imagen, dando marcha atrás al no querer salir de la Unión Europea, y destruyendo más de un millón de folletos electorales que contenían su foto, junto al asesino Vladímir Putin, pero, en 2014, recibió un préstamo de casi diez millones de euros por parte del banco ruso First Czech – Russian Banck, con sede en Moscú, y se convirtió en la candidata favorita del Klemlim.

            En la recta final de los comicios, Le Pen, manifiesta: “quiero crear un Estado protector, que garantice la libertad de todos. Mi ambición, es unir a los franceses, convertir a Francia en una potencia de paz, un país que vuelva a tener grandeza”.

Le Pen, está proponiendo una revisión en las relaciones entre Francia y la Unión Europea, y, además, modificaciones constitucionales, las cuales le permitiría un comportamiento “más áspero” contra los inmigrantes…¡ por supuesto, dicho con voz calma, sin retórica agresiva, ni xenófoba!

“Transacciones”… de votos

Según los que saben, los votantes menores de 25 años, se inclinaron por el ultraizquierdista Jean – Luc Mélenchon, mientras los jubilados lo hicieran por Macron – más allá que, Le Pen, los estimulara a no votar al presidente, debido a la firma por jubilación a los 65 años -, y la muchachada entre 30 y 50, “estructurada y conservadora”, apoyó al “Reagrupamiento Nacional”.

Al parecer, Macron, contaría con Mélenchon (“Francia Insumisa”), Fabien Roussel (“Partido Comunista”), Anne Hidalgo (“Partido Socialista”) – no llegó al 2 % de votos -, y Valérie Pécrosse (“Republicano”), 4.8% en las primarias, además de Yannick Jadot (“Ecogolista – Partido Verde”), que obtuvo 4.5%.

Por su parte, Marine Le Pen, estaría contando con Éric Zemmour (“Reconquista”), logró un 7%.

La ventaja de Macron, hacia Le Pen, aparentemente no sería irreversible, pues hay muchos franceses desencantados por la gestión llevada a cabo por el presidente, más, teniendo presente que reprochan su perfil elitista, y soberbio.

El panorama, muestra en cierta forma un centro bastante amplio, con consensos que vienen de posguerra, mientras las agencias de opinión, politólogos y encuestadoras, están pautando – a una semana de las elecciones – entre 6, y 8 puntos de diferencia, a favor de Macron.

Gane, Macron, o Le Pen… ¡Rousseau, y Voltaire, llorarán en silencio!    

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