Obituario.

Ricardo Acosta

Visceral y polémico.

Calentón y gritón.

Auténtico y frontal.

Odiado y amado.

El jueves 25, murió Alberto Sonsol.

Tenía 63 años y por más que lucho, el COVID fue más que él.

Muchas veces estuve en desacuerdo con lo que decía u opinaba, pero era honesto con su pensar.

Tal vez por ser una persona pública de mucha notoriedad, choca aún más.

Con su carrera en su mejor momento, es increíble que ya pasado unos días cueste creerlo aún.

En épocas donde los partidos de basketball se podían ver cada tanto los sábados a la noche por canal 10, el resto de la semana esperábamos su relato con los comentarios de Avero y el profe Raúl Vázquez.

Murió el mejor relator de basketball de todos los tiempos. Su papapapa triple quedará en nosotros por siempre.

Vivimos el peor momento de la pandemia y todavía hay gente que dice que no existe. O que se mueren más por otras razones.

Cada ser humano es libre de hacer o pensar lo que quiera, inclusive puedo llegar a entenderlo, pero quienes fomentan o niegan que no existen problemáticas de salud mientras muere gente, son despreciables.

Negacionistas, personas que eligen negar la realidad, para evadir esa verdad que los incomoda tanto.

Niegan la pandemia, creyendo que es tan solo una gripe o resfriado.

Este «bicho» como lamentablemente la gente lo bautizó es 100% democrático.

Mucha gente anónima, hijos, padres, madres, hermanos y abuelos, mueren día a día y no tienen tapas de diarios o no son noticia, son solo un número más.

El virus no te pregunta cuando ganas por mes, ni a que partido político votas.

Por eso reafirmamos más aún los cuidados que tenemos que tener.

La distancia, el lavado de manos, el uso correcto del tapabocas en todo momento y vacunarnos.

Sigamos luchando por todos.

Casi nunca escribo en primera persona, pero la noticia de la muerte de Sonsol me ha causado mucha tristeza.

Lo conocí en el año 93 cuando yo me estaba iniciando en el periodismo deportivo, en el basketball particularmente. Siempre con una sonrisa saludaba a todos y estaba a las ordenes en lo que necesitáramos a los que éramos más jóvenes.

Con el tiempo lo volví a cruzar varias veces, pero en otro tipo de ámbito, fuera de los medios de comunicación y siempre amable saludando a todos.

A sus hijos, familia, amigos, compañeros de trabajo mi más sentido pésame.

Hagan lo que decía siempre y creo que fue de lo último que escribió en las redes sociales: » la gente quiere vivir.»

Vivan.

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