Ollas populares su necesario control

Marcelo Gioscia

En los últimos días, ha quedado al descubierto el manejo político que en forma recurrente hacen quienes insisten en sostener la necesidad de su permanencia, así como del interesado relato de calamidades que atribuyen al actual gobierno. Son los mismos que, en la crisis del 2002 promovieron la falacia que supieron difundir, expresando que “los niños comían pasto”, y aunque ello quedara comprobado que no fue así, lograron llevar agua para su molino. Ahora resulta que exigen se aumente el apoyo para cubrir las necesidades de “ollas populares” para atender “el hambre” de la gente desempleada, sin poder siquiera indicar dónde funcionan estas “ollas”, ni mucho menos, a cuántas personas en situación de esa necesidad alimentaria asisten. Juegan con un tema por demás sensible, buscando réditos políticos, mientras olvidan que durante quince años estuvieron al frente del Ministerio de Desarrollo Social disponiendo de ingentes recursos, sin control alguno, sin que hayan logrado disminuir en verdad la pobreza. Ciertamente inaceptable. Asistimos a la misma estrategia (al parecer encabezada por una autodenominada “Coordinadora Solidaria y Popular” que habría reconsiderado recientemente, el hecho de no brindar información al MIDES para que pueda enviar a sus inspectores) en la que se busca culpabilizar ahora al gobierno de la Coalición Republicana -que ha dado muestras de una clara sensibilidad social ni bien se hizo cargo del gobierno- que debió enfrentar una emergencia sanitaria de la que se ha venido saliendo. Y si esto está siendo así, lo es, en base a una política efectiva, que puso en funcionamiento recursos hasta impensados -como gravar los sueldos más altos de los funcionarios públicos para contribuir al Fondo COVID-  para amortiguar los efectos negativos de la especial situación económica financiera que se viviera. Pero además, ejerciendo un mayor control en los recursos disponibles, en el mencionado Ministerio. Es bueno recordar que, muchos pidieron como en la Argentina, se aplicara la cuarentena obligatoria y el cierre de muchas actividades y que por fortuna aquí, se aplicó con éxito el criterio de la “libertad responsable”, esto ha dado sus frutos. Y nuestro país, ha sido distinguido por ello. No sólo se extendieron los subsidios por desempleo, sino que se aumentaron las retribuciones en los planes sociales para atender a los más vulnerables y a sus familias. Es inadmisible que se pretenda instalar un relato tendencioso, que no obedece a la realidad y mucho menos, que se insista con el flagelo del hambre, cuando todos los indicadores manifiestan que estamos lejos de una situación de inseguridad alimentaria y que felizmente, se ha producido una merma en los habitantes de este suelo que requieren de estas ollas populares. Debemos estar alertas frente a estas conductas, que están muy lejos de la necesaria transparencia y que muestran un interés político, que lejos de restañar el entramado social que siempre distinguiera a nuestro país, (democrático y republicano como pocos) apunta a ahondar la grieta entre unos grupos y otros.

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