Por mal camino

Ricardo J. Lombardo

Duele la Argentina.

Un país potencialmente tan rico, tan lleno de talentos y personas valiosas desde lo científico, lo intelectual, lo deportivo y lo artístico, que se haya convertido en un resumidero de errores de conducción, con un  40% de pobres, un papel de paria en el sistema financiero internacional, y con un peligroso escenario para el desbarajuste social.

Necesitado de generar divisas, sin embargo, el presidente Alberto Fernández prohibió por 30 días las exportaciones de carnes.

Plagado de corrupción, ahora el parlamento considera un proyecto de ley para hacer depender  el Ministerio Público de las mayorías parlamentarias simples. Esto significa que los grupos políticos que circunstancialmente ocupan el poder, pueden embestir contra la independencia de la justicia. Una lucha de Cristina K para salvarse de las graves acusaciones que hay en su contra, no solamente por la apropiación indebida de bienes públicos, sino por las resultancias del caso Nisman que aún está sin resolverse, amenaza con terminar con la separación de poderes, uno de los fundamentos de la república.

Abrumado por el coronavirus, escasean las vacunas y gestiona ante Estados Unidos que le ceda parte de las suyas, mientras  cada tanto aparece algún vacunatorio vip para privilegiar a los más poderosos, o se detectan irregularidades y acomodos en los test  PCR obligatorios al llegar al aeropuerto.

Azotado por una inflación que no cede, sigue creyendo en el anacronismo de que el control de precios o las canastas testimoniales, son el instrumento para enfrentarla, sin reparar en las profundas razones fiscales, monetarias y estructurales que subyacen detrás del problema.

Necesitado de liderazgos honrados y creíbles,  muestra una conducción política cadía día más inescrupulosa y sin valores.

Por todo eso, cuando oigo a alguien sentirse identificado con el peronismo primigenio, como lo hizo recientemente Manini Ríos, tiemblo.

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