Pretenden desvirtuar la verdadera historia

Marcelo Gioscia

A nadie que haya vivido en esos años, ni al lector atento, como tampoco al estudiante de la Historia reciente de nuestro país, puede serles ajeno que, el quiebre de las instituciones democráticas, se gesta en Febrero de 1973, cuando algunos mandos militares, violando su deber de subordinación y obediencia a la jerarquía institucional, desconocen al Ministro de Defensa Nacional nombrado por el Presidente de la República en ejercicio de su mandato constitucional, iniciado legítimamente luego de las elecciones de 1971. Ello es así, pese a que se recuerde más fácilmente, la fecha del 27 de Junio de 1973, como la del inicio de la dictadura cívico-militar, que permaneciera ilegítimamente en el poder por más de once años. En ocasión de cumplirse el 49 aniversario de tan luctuoso hecho, quienes impulsaron el quiebre de la normalidad institucional, creyendo que con la violencia terrorista, robos de bancos, secuestros y asesinatos, alcanzarían el poder e incluso los que aplaudieron el golpe de Estado, como la CNT y órganos de prensa de filiación comunista como El Popular, siguen sin dar muestras de arrepentimiento alguno. Siguen hoy, insultando y agraviando a los partidos tradicionales -como si hubieran sido los grandes opositores de los golpistas, cuando o estaban presos desde 1972 o no supieran que, los agremiados de entonces -desde su cúpula- alentaron a los “militares patriotas” a sumarse al desborde contra las instituciones republicanas. Arengaron a obreros y a jóvenes estudiantes a hacer frente a los “intereses de la oligarquía”. Aquella violencia de “los iluminados” -de inspiración cubana- que luego se beneficiaron de la amnistía y de las normas de convivencia republicana y democrática (contra las que se alzaron) trajo desbordes inaceptables -que aborrecimos y rechazamos- propios de quienes detentan el poder estatal sin control alguno…y allí, supieron “mostrarse” casi como los “únicos defensores de los Derechos Humanos” y de los desaparecidos. Han tratado de reescribir la Historia -para los que no la vivieron- soslayando expresar que no tiraron un solo tiro contra los militares, que sus principales cuadros dirigentes se encontraban privados de libertad antes del aciago año de 1973. Ocultan su complacencia con los Comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Conjuntas, donde se establecían las bases del proyecto golpista, porque muchos dirigentes veían en ellos “una esperanza”, salvo la solitaria voz del Dr. Carlos Quijano reivindicando el valor de la Constitución. Felizmente, luego del restablecimiento del sistema democrático en nuestro país, hemos recuperado y fortalecido las instituciones republicanas y sus órganos de contralor legal y constitucionalmente establecidos. La alternancia de los diversos partidos políticos en el poder, es una muestra de la fortaleza institucional de nuestra República, así como el funcionamiento de la separación de Poderes del Estado y la más completa libertad de prensa, son elementos que no resultan menores en el concierto latino americano. Este nuevo aniversario de aquel quiebre institucional, debiera resultar útil para tomar conciencia histórica de la actitud asumida entonces por cada quien, así como para valorar el camino recorrido, desde el restablecimiento democrático hasta el presente.                                              

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