Puigdemont; mentiras “verdaderas”

Lorenzo Aguirre

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, quedó en libertad y sin medidas cautelares, luego de haber sido detenido en Sássari, Cerdeña, Italia – la policía confirmó vigente la orden europea de captura, cuando Puigdemont llegó para participar en el Festival Internacional de Cultura Popular Catalana -, y comparecerá hoy ante el Juez, quien decretará la libertad, o entregarlo a las autoridades de España – tiene una demanda de extradición -, país del cual, Puigdemont, huyó. Es oportuno recordar que, el choque del independentismo contra el gobierno del entonces presidente Mariano Rajoy, provocó que, Puigdemont, y Oriol Junqueras (presidente de “Esquerra Republicana de Catalunya”) fueran destituidos del Gobierno de la Generalitat. Los separatistas de referencia quedaran de común acuerdo en fugarse, pero Puigdemont, tras esperar en vano a Junqueras – prefirió enfrentar a la Audiencia Nacional, la cual lo mandó a la cárcel -, finalmente escapó de la Justicia, mientras el Tribunal de Cuentas le reclamara dos millones de euros por indebidos gastos en relación a “promover” en el exterior, el “procés”, como especialmente respaldo internacional para que, Cataluñia, se separara de España. Ahora, Carles Puigdemont, luego de ser liberado en Italia, regresó al Parlamento Europeo, en Bruselas, Bélgica, y hoy, volvería a Italia, donde, a estas horas, supuestamente, está declarando ante el Tribunal de Apelación de Sássari.

La Justicia Italiana decidirá si tiene en cuenta – o, no – la euroorden dictada contra Carles Puigdemont, mientras el Instructor de la Causa del Procés, Pablo Llarena, envió un oficio al representante español en Eurojust, para que entregue a las autoridades judiciales italianas la mencionada euroorden del pasado octubre de 2019, por sedición y malversación de fondos públicos.

Indudablemente, la situación en Italia es bastante urticante, y el relacionamiento jurídico con Francia comenzó a demostrar tensiones, porque, de una forma, u otra, se está jugando entre Justicia, y posiciones políticas partidarias, puesto que, Francia, no arrestó a Puigdemont.

La Justicia de Cerdeña manifestó que, la puesta en libertad y sin medidas cautelares respecto al expresidente de la Generalitat, se debe a que mantiene intacta su inmunidad, pero solo para ejercer como europarlamentario.

De esta forma, los magistrados sostienen la posición ordenada el pasado 30 de julio por el Tribunal General de la Unión Europea, cuando levantó la inmunidad al dirigente independentista – con esa única excepción – de acuerdo al artículo 9, del protocolo 7, el cual cubre a los diputados, cuando viajan hacia, y desde, el lugar de reuniones del Parlamento.

Esa, sería la única inmunidad intacta, por lo tanto, la detención de Puigdemont, en Italia, se ajustaría a la legalidad – el separatista catalán asistió a un encuentro cultural, el cual, poco y nada, le importa, como asimismo las expresiones artísticas, pero eso fue un telón, pues, se reunió con alcaldes y representantes de cargos municipales, con posiciones independentista -, a menos que, dicho festival fuera “parte del Parlamento”, y las funciones de Puigdemont, también fueran “parlamentarias”…¿no?.

Al parecer, podría existir la posibilidad que dicho caso terminara de una manera similar a lo resuelto en Bélgica, que, el Tribunal de Italia, hiciera una valoración sobre la subsistencia del delito, y si el correspondiente a “sedición”, pudiera homologarse al ordenamiento jurídico italiano.

Asimismo, también se espera que, el Tribunal Europeo dicte medidas cautelares, dando por terminado el asunto.

¿Inmunidad?… ¿eurodiputado?

Sin lugar a dudas la detención de Carles Puigdemont, tiene diversas lecturas, y por supuesto las piezas del ajedrez recorren el tablero, proyectando varias jugadas.

A decir verdad, Europa, no ayudó al pueblo español contra la posición edulcorada de golpe de Estado, y ahora, el gobierno de España está con los golpistas catalanes.

Puigdemont, se presentó al Parlamento Europeo, y obtuvo el escaño, pero resulta que, para gozar dicho asiento, debe tomar posesión del Acta, y por ser español tiene que hacerlo en su país. El problemita radica que, estando requerido, si entra en ese territorio, es detenido.

Por lo expresado, Carles Puigdemont, ¡no es eurodiputado!

En consecuencia, se crea el conflicto de, si tiene, o no, inmunidad.

Ahora, la Justicia alemana concede la extradición para que, Puigdemont, sea juzgado solo por malversación de fondos públicos, no por sedición, pues la Ley de Alemania, no lo contempla.

Digamos las cosas por su nombre: ¿quiénes son los alemanes, para decidir? Quien dispone al respecto, debe ser la Justicia de España… pero, intereses, son intereses, así,

El Instructor de la Causa del Procés, el magistrado Pablo Llarena, suspendió la extradición, pero más tarde volvió a activar la orden para que, Puigdemont, sea juzgado por las dos “bondades y virtudes” – las cuales corresponden a las leyes españolas -, pero el tema “sedición” parece no tener buen andar, porque, España posee un gobierno golpista, comunista, aunque precedido por socialistas.

Esto, trae como absurdo que, un miembro de la Unión Europea (España) pierda soberanía en cuanto a aplicar penas por delito de sedición, el cual, obviamente, es atentado al orden constitucional.

Entonces, existe un gobierno español traicionando a España, y una Unión Europea denigrando a España.

Pero, si por alguna de esas casualidades, Puigdemont, es extraditado, lógicamente deberá ir preso, luego juzgado, después condenado, y finalmente… ¡indultado!, o sea que, todo el calendario y andamiaje político, se iría a freír pasteles…

Traducido al catalán; ¡el conocido plan, con hipercolesterolemia mente siniestra del chaval Oriol –  no, 18 quilates – Junqueras!

Por otra parte, todo esto llevaría alrededor de un año y medio, y es bueno recordar que faltan dos, para las elecciones generales.

En gran medida, el acontecimiento provocaría incomodidad para la alianza del gobierno del presidente Sánchez, con “Esquerra”, con la cual no existe simpatía, pero igualmente tiene que ir a “cazar al cordero”, aunque, luego, teniéndolo en el asador, la cuchilla más grande se lleve la mejor porción, y con guarnición completa.

Con Puigdemont, hay que jugar a las escondidas… ¡cuando menos se vea, mejor!, porque, el muchacho Carles, se puede convertir de la noche a la mañana – para la mayor popularidad -, en la imagen con traje de luces, “Esquerra”, fortalecida, y Sánchez, tercer paje del segundo subsecretario de un agregado cultural, en Nairobi.

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