Responsabilidad o demagogia

Daniel Manduré

Un discurso para no ser vacío debe estar provisto de contenido, de lo contrario termina siendo algo hueco. Hablar mucho y no decir nada. El peso de las palabras que para adquirir valor real deben estar refrendadas por un contenido que la sustenten. Cuando ello no sucede termina siendo un compendio de vaguedades y frases huecas, que poco aportan más allá de las floridas palabras que se puedan utilizar.

Algo parecido sucede con la elaboración de las propuestas, las que podrán ser muy atractivas, seductoras y cautivantes pero que si no están sustentadas por una clara explicación de como llevarlas a cabo es lo mismo que la nada.

Donde el “que” queremos hacer es tan importante como el “como” lo vamos a hacer. Sobre todo, cuando esas propuestas están vinculadas al área económica.

Cualquier propuesta para ser considerada seria debería ir acompañada por un estudio de factibilidad y análisis económico con números que avalen y que demuestren su viabilidad.

No solo hay que pretender usar el ropaje de la responsabilidad hay que demostrarlo.

En esto ha caído el Frente Amplio al acercarle al gobierno a través de su presidente, Fernando Pereira, una serie de propuestas en las que no aparecen en ninguna de ellas el respaldo numérico que las avalen y de donde saldrá el dinero para financiar esas propuestas

Se transforman en una muy simpática lista de buenas intenciones y nada más que eso.

Donde un cierto tufillo demagógico parece sobrevolar el ambiente.

Decir lo que las masas quieren escuchar, halagar los oídos del auditorio apelando a las emociones en ausencia de la razón.

Donde el pensamiento no fue invitado. A esos a lo que el propio Aristóteles llamaba “los aduladores del pueblo”.

Lo del Frente Amplio ha sido una avalancha de propuestas, una lluvia de ideas, de esas que cualquiera puede expresar en una mesa de boliche entre amigos, pero que poco tienen que ver con el aporte serio y responsable que debe tener un partido político, con un necesario y pormenorizado análisis económico que técnicos elaboren en ese sentido.

Rápidamente nos vienen a la memoria las acciones irresponsables que proponían desde esa fuerza política en momentos de crisis: default en el 2002, cuarentena total y obligatoria con la pandemia.

Nadie duda que hay que tomar medidas, todos coincidimos en el momento difícil y de crisis que estamos atravesando. El gobierno ha concretado algunas medidas y seguramente se implementarán otras. En momento difíciles nada es suficiente, pero lo mínimo que se puede exigir es actuar con responsabilidad.

Hablar de duplicar los aportes del Mides, de congelar el precio de los combustibles como mínimo hasta fin de año, plantear el sacarle el iva a una veintena de productos, entre otras medidas, pero no explicar como hacerlo, es un acto de una gran irresponsabilidad. Acciones demagógicas que poco aportan y que ni siquiera ellos implementaron en los momentos de bonanza en los que le tocó gobernar.

Los duros efectos de la pandemia primero y la guerra en Ucrania después vienen golpeando duro las economías en todo el mundo. Analizar la realidad económica y social de un país sin tener en cuenta estos hechos es ignorar la realidad.

Es como vivir dentro de un tupper.

El aumento de los precios en alimentos y del combustible se ha convertido en un fenómeno mundial, provocando un crecimiento inflacionario incluso en países donde eso era impensado y de la que nadie ha logrado escapar.

No alcanza con decir en el discurso que ellos son serios y responsables, hay que serlo en los hechos.

Y en eso en Frente Amplio tiene una gran deuda pendiente.

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