Salto realidad

Alvaro Vero

Es ineludible analizar el contexto socio-económico del departamento al momento de tratar de ver la inequidad con el resto del país. Dentro de ese contexto está el mercado de trabajo, el sistema educativo, las instituciones políticas, valores culturales y sociales. En este marco conceptual se generan estratificaciones del estado de bienestar, el acceso a los recursos, el poder político en la distribución del ingreso. Es en este nivel donde operan las determinantes de las inequidades de salud. Hay otras determinantes intermedias como la vivienda, condiciones de trabajo, saneamiento, condiciones psicosociales, violencia, hábitos alimentarios, actividad física, adicciones, factores genéticos etc. que se acumulan a lo largo de la vida.

El primer paso que no se ha dado, es identificar las inequidades ¿cuáles son?; ¿dónde están? ¿de qué magnitud?; ¿a quiénes afecta?

No olvidemos que en el 2021 la pandemia logró en Salto durante 15 días tener la máxima incidencia del mundo, y eso obedece, en parte, a situaciones previas como las que comentaremos.- En tanto que las Direcciones de Salud estimaban que no iba a llegar el Covid-19 a Salto porque “se estaban haciendo las cosas bien “ lo que mostró ignorancia e incapacidad  e irresponsabilidad en la percepción del fenómeno.

Ahora bien, siguiendo datos del INE y del MSP, cruzándolos, ingresos educación, vivienda, y trabajo muestran una estratificación de las inequidades sociales en estudio realizado por MSP donde se ordenan según desempeños los 19 departamentos.

Existe un gradiente claro donde los departamentos mejor posicionados tienden a ubicarse al sur del Río Negro y los peor posicionados al norte, en tanto que los mejor posicionados de acuerdo a la suma de esos indicadores son Mdeo., Colonia y Maldonado , y en el norte el peor posicionado es Rivera , compartiendo las últimas posiciones con Artigas, Tacuarembó y Salto.-

Para el caso de Salto la suma de los indicadores señalados lo pone en el lugar 15 de la tabla entre los peores indicadores socioeconómicos.

En cuanto al acceso a la salud, o sea personas que tienen la necesidad de consultar médico pero finalmente por diferentes razones no lo hacen el 48% son residentes del interior y de ellos el 16% corresponden a la zona norte.

El sistema de salud constituye un determinante intermedio de la salud pero puede reforzar o potenciar las desigualdades preexistentes en la sociedad.- Luego de la reforma en 2008 se incrementó la cobertura a través de las IAMCS  y descendieron notoriamente los usuarios de ASSE pese a lo que en ninguno de los 2 sistemas se ven innovaciones o cambios estructurales de los modelos ni de los financiamientos específicos ,y subyace la inobservancia del marco legal producido en la reforma del 2008 y la carencia de fiscalización del estado.

Ténganse en cuenta que de los habitantes en el interior rural el 50% tiene cobertura mutual pero carece de programas y de los médicos o enfermeras con radicación, capacitación y número adecuado.

Si sumamos el pobre aporte al PBI nacional del departamento es claro que cualquier planificación de salud debe partir de esta base sumada a la epidemiología registrada. Ninguno de estos parámetros se conocen a ciencia cierta desde hace unos años, no se han realizado estudios de investigación y las necesidades demográficas y de enfermedades se ignoran más de la cuenta.- La salud como tal no tiene en el departamento capacidades profesionales en cargos de decisión y ese es un factor político.

La realidad del usuario demuestra el naufragio del sistema público-privado, salpicado por la corrupción profesional.

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