Salud y entorno laboral

Alvaro Vero

A más de un año de la aparición de la plaga mundial sin precedentes en las épocas modernas, los profesionales de la salud han recogido a nivel mundial la consideración de las poblaciones en forma enunciativa y a través de manifestaciones públicas de «aplausos» convocados.

Es importante ver que estas consideraciones deben ser extendidas a todo el equipo de salud que asiste fundamentalmente en las áreas críticas que son la primera barrera frente a la enfermedad.

Si la salud pública tiene como finalidad mejorar la salud de las poblaciones, los trabajadores son un grupo de vital importancia en el desarrollo social y económico de un país; y la salud ocupacional busca la promoción del mejor estado físico, mental y social de todos sus trabajadores con la protección debida en sus sitios de trabajo de los riesgos hoy existentes, y su importancia no es menor que al desarrollo de la epidemiología, la salud ambiental o el gerenciamiento profesional.

Ya en el siglo pasado se aceptó el círculo vicioso de la pobreza, el bajo nivel de salud, baja productividad, ingresos insuficientes, mala alimentación, viviendas insalubres y una salud decadente.

También que el desarrollo económico de un país está condicionado por el nivel de salud de su fuerza laboral y por lo tanto debe protegerla. Esto origina la obligación de prevenir, respetar el derecho del trabajador en ser protegido y un sistema de aseguramiento dentro de la Seguridad Social (BPS).

Para la OMS la salud física y mental de los trabajadores es «función directa del entorno en el cual realiza su trabajo «destacando ambiente físico, ambiente psicosocial (presiones, relaciones interpersonales, valores y cultura de trabajo), respeto de las leyes laborales, y responsabilidad empresarial frente a la comunidad.-  Es evidente que las personas con trabajos seguros y buenas condiciones de trabajo son más sanas que los desempleados y los que trabajan en ambientes riesgosos ,es necesario actuar en las organizaciones que incumplen. Se han estudiado diversos aspectos desde muy temprano el siglo pasado  ruidos, aires, posturas, monotonía, malos hábitos, alteraciones del ritmo circadiano como el trabajo nocturno, apareciendo con Taylor en la revolución industrial la organización «científica del trabajo».- Hay que tener presente las situaciones de salud del trabajo pueden tener consecuencias muy graves, pérdida del empleo, pérdida del ingreso, costos de atención médica, indemnizaciones, reparaciones, aumento de gastos administrativos, disminución de la producción que negativizan  el PBI de un país.

Hoy nos enfrentamos a una noxa que debería empezar a evaluarse como una enfermedad profesional, resultado de la exposición a factores de riesgo como lo es el Covid y cuya relación causal en relación al trabajo no necesita de estudios más allá de los epidemiológicos, como el grado de exposición, donde implica que en un grupo de personas la enfermedad se produce con una frecuencia mayor que en el resto de la población.

Es entonces que debemos aceptar la saturación del personal de salud en las áreas críticas, su ansiedad y angustia, su exceso de celo y responsabilidad en la gestión diaria y la incertidumbre permanente sobre su gestión y también sobre los determinantes de su salud.

Es justicia pensar en controlar las seguridades laborales, la flexibilidad y comprensión de las jerarquías de los centros de atención, y comenzar a estudiar la forma de recompensar a los trabajadores de primera línea más allá de los «aplausos» y existen varias formas de efectuarlo.

Por ello me sorprende que los representantes gremiales o académicos guardianes de la ética, sólo muestren el deterioro del personal y no la parte del retorno por asumir el riesgo, diría sin iniciativas de valor para el trabajador profesional y meramente enunciativas.

Por supuesto que hay otras sorpresas incalificables en la gestión de la pandemia, hay centros que no cumplen con normas mínimas, hay despotismos y abusos de poder, y una infinita forma de «castigar» y acosar mediante amenazas que no hacen más que empeorar los ambientes laborales ya de por sí complejos.

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